clave en la buena marcha del equipo

Cómo Serra Ferrer ha conseguido sacar de las tinieblas al Betis

Regresó al Betis por tercera vez, esta vez como jefe máximo y director de todos los hilos que se mueven en la parcela técnica. La inmensa mayoría de los béticos le adoran. Es su profeta

Foto: Serra Ferrer, en una imagen de archivo. (Cordon Press)
Serra Ferrer, en una imagen de archivo. (Cordon Press)

Puede que Lorenzo Serra Ferrer (64) sea uno de los personajes más peculiares del fútbol hispano. Bajito, mirada de águila y bético, profundamente bético, aunque naciera a un par de miles de kilómetros de Heliópolis. A los 40 años, así lo asegura a sus amigos, le entró el 'veneno' verdiblanco y ahora solo respira 'veneno'. Regresó al Betis por tercera vez, esta vez como jefe máximo y director de todos los hilos que se mueven en la parcela técnica. Y el Betis salió de las tinieblas. La inmensa mayoría de los béticos le adoran. Es su profeta.

Dicen que el Betis, Real Betis, es el equipo que mejor fútbol juega hoy en LaLiga. Bajo la dirección técnica de Quique Setién, el entrenador, un ex virtuoso, el Betis impone el culto a la pelota y con la pelota escala posiciones en la tabla. Al entrenador cántabro lo trajo Lorenzo Serra, vicepresidente ejecutivo con mando en plaza. Ambos, Quique y Lorenzo, tienen un carácter fuerte. Enfadados, parece un diálogo de leones en ayunas. Pero a ambos les une una misma religión: Johan Cruyff. A partir de ahí, el debate se centra en dos cuestiones esenciales: el fútbol y el Betis. Por eso, los verdiblancos se encuentran en los lugares altos de la Liga y reina, después de varios años de zozobra, una armonía que asusta dada la falta de costumbre.

A mitad de la última primavera, los dirigentes del histórico club verdiblanco (Ángel Haro y José Miguel López Catalán, presidente y vicepresidente, respectivamente), en el momento de máxima asfixia deportiva del equipo, llamaron a la puerta mallorquina de Serrar Ferrer y éste, cansado de los incendios traidores que pueblan en el Mallorca, hizo el petate y viajó por tercera vez en su vida a la ciudad del Betis, a Heliópolis, Sevilla. “No podía negarme cuando el Betis me pide ayuda”, dijo nada más aterrizar. Fue nombrado vicepresidente deportivo del club, con plenos poderes para trabajar en todas las parcelas deportivas, desde alevines hasta el primer equipo. Lo controla todo. Absolutamente todo.

Serra Ferrer (i), durante la presentación de Quique Setién. (EFE)
Serra Ferrer (i), durante la presentación de Quique Setién. (EFE)

El más que amigo de Curro Romero

Serra es pequeño pero matón. Su carácter es fuerte y lo demuestra cuando observa que en su trabajo existen palos en la rueda. Aterrizó en Heliópolis y de un chasquido dio de baja a veinte jugadores. Se quedó con los que necesitaba y de ahí comenzó a recomponer piezas, dibujar un Betis “a su manera”, con los suyos, para los suyos. En la oficina del club se rodeó de su guardia pretoriana: los ex jugadores Alexis Trujillo, Juanjo Cañas y Jaime Quesada. Escondió el reloj, el calendario y se puso a trabajar. Sin horas, sin días. Y con él, su tropa. Fichó una docena larga de jugadores y los puso a disposición de Setién. Con el cántabro debate, pero quien decide es Serra Ferrer.

Bético hasta las trancas

Eso pasó con Javi García, ex jugador del Zenit, un futbolista de corte físico, alejado del virtuosismo de otros como Joaquín y Guardado, pero alguien que traza la línea e imprime coherencia al equipo. Con el argelino Feddal, el mexicano Guardado y el ex osasunista Sergio León, el Betis ha dado tres pasos adelante y maneja un fútbol de alto copete, a los que se unen Camarasa, Joel Campbell, Joaquín, Sanabria, Durmisi… Más los canteranos Fabián, Narváez, Navarro…

Los que le conocen aseguran que Lorenzo (Llorenç, en su tierra) ha vuelto a sonreír en la que considera su casa, su barrio (Heliópolis), su gente. Recibe la visita de muchos amigos béticos, en particular de Curro Romero, bético hasta las trancas, con el que tiene una relación que va más allá del fútbol y los toros. Entre ellos, el silencio se viste de fiesta y luego sale el duende. No hay palabras, solo momentos.

Serra Ferrer, en el Barça. (Cordon Press)
Serra Ferrer, en el Barça. (Cordon Press)

Fuerte carácter

De su carácter pueden hablar los altos dirigentes del club. Sucedió una noche veraniega, con el calor pegando cañonazos en Sevilla, el Betis celebraba una asamblea extraordinaria de accionistas. Era el último día de junio. Lorenzo notó “algo raro en el club”. Cuando se percató qué era (los técnicos de la cantera no tenían contrato, porque nadie los llamó para renovar), Serra Ferrer montó en cólera: “Sus gritos se escuchaban hasta en el colegio Claret”, aseguró alguien cercano al club. Aquello se subsanó, como es obvio, pero fue como la raya que trazó Pizarro. Un antes y un después en el Betis. Ahora todo fluye con normalidad. El club, en su aspecto deportivo, camina con una sonrisa en los labios. El primer equipo va como un tiro (explosión de fútbol y goles en Anoeta, victoria ante el Real Madrid, Villamarín es un fortín…), el filial tiene mimbres sólidos en Segunda B, los juveniles…

Lorenzo Serra tiene anotado con tinta verde una fecha clave, que puede marcar la temporada. Será en la primera semana de 2018, cuando el Betis se enfrente al Sevilla, el rival eterno, el que más alegría le produce, pero el que más dolor causa. Esa fecha va marcada a fuego por Serra Ferrer, el profeta de los béticos, para devolver al equipo de la depresión.

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