rival del real madrid en la final del mundialito

La historia de Ogasawara, el líder del Kashima Antlers que se inclinó ante Xavi

Mitsuo Ogasawara, con 37 años, es una leyenda del finalista del Mundial de Clubes que se disputa en Japón. Un 'one man club' que se enamoró de Xavi en el Mundial Sub 20 que ganó España en Nigeria

Foto: Mitsuo Ogasawara, durante un partido con el Kashima Antlers. (Cordon Press)
Mitsuo Ogasawara, durante un partido con el Kashima Antlers. (Cordon Press)

Pocos disfrutarían tanto de un momento histórico. Para su club y para el fútbol de Japón. Por sorpresa, no sin polémica, el Kashima Antlers se coló en la final del Mundial de Clubes tras imponerse por 3-0 al Atlético Nacional de Colombia, gran favorito para disputar la final del torneo, y jugará la final contra el Real Madrid. Mitsuo Ogasawara está en la recta final de su carrera y por ello, seguramente, se trataba de la última oportunidad de hacer historia tras más de 20 en la élite. El histórico triunfo fue vivido de una manera especial por este mediocampista de 37 años, todo un 'one club man', solidario y ferviente admirador de Xavi Hernández. Al ex del Barcelona lo descubrió a temprana edad, y nada más verlo en acción en directo quedó prendado del mediocampista que hizo historia vestido de azulgrana y de rojo con España.

El episodio sucedió en Nigeria en 1999. En tierras africanas se celebró el Mundial sub-20 que alumbró a Iker Casillas y Xavi Hernández. La rojita se llevó el título, goleando en la gran final a Japón. En el combinado nipón estaba el ahora jugador del Kashima Antlers, entonces ya emergente figura del fútbol de su país. La escuadra entrenada por Iñaki Sáez barrió en la cita cumbre, imponiéndose por un concluyente 4-0. Tras la celebración de rigor y la refrescante ducha, empezaron a salir del vestuario, poco a poco, los españoles. Al menudo jugador azulgrana le esperaban los medios, pero también dos rivales que querían compartir unos instantes con él. Uno de ellos era Ogasawara, mediocampista que se enamoró del juego de Xavi.

El Kashima Antlers dio la gran sorpresa al imponerse al Atlético Nacional. (Reuters)
El Kashima Antlers dio la gran sorpresa al imponerse al Atlético Nacional. (Reuters)

El japonés no es dado al contacto físico a la hora de saludarse. Forma parte de su cultura. No es dado a los besos, los abrazos o las palmadas en la espalda. El saludo más habitual es la inclinación de cabeza, con diferentes grados según la situación y la persona. Mitsuo Ogasawara y un compañero de equipo, Masashi Motoyama, no quisieron abandonar las instalaciones del Estadio Nacional de Lagos sin presentar sus respetos a Xavi Hernández. El veterano Mitsuo, que en la recta final de su carrera afrontará una final del Mundial de Clubes en su propio país, inclinó la cabeza cuando se encontró con el mediocampista español. En señal de respeto, también de admiración. El juego del ahora jugador del Al Sadd le dejó boquiabierto, en la final y a lo largo del torneo, y no quiso regresar a su país sin haber conocido personalmente al arquitecto español.

Con hechos, en el terreno de juego, se ha ganado una notable reputación, más todavía por acciones protagonizadas lejos del verde. Un triste y fatal episodio engrandeció su figura en 2011. Terremoto y tsumani fueron todo uno en la costa norte del Pacífico de Japón en marzo de 2011. Aquel suceso devastó diferentes zonas y dejó más de 18.000 muertos. Aquel día Mitsuo Ogasawara estaba muy lejos de la tragedia, no así sus suegros. La mujer del futbolista recibió una llamada en la que se le informaba que sus padres, residentes en Rikuzentakata, estaban a salvo. La costa noreste de Japón, donde se encuentra esta ciudad, fue arrasada por el funesto tsunami. El mediocampista japonés no se quedó satisfecho con la tranquilizadora llamada recibida y tomó la decisión de desplazarse personalmente al territorio afectado para comprobar que realmente su familia se encontraba a salvo.

Mitsuo Ogasawara, junto a Zé Roberto, en un Japón-Brasil. (Cordon Press)
Mitsuo Ogasawara, junto a Zé Roberto, en un Japón-Brasil. (Cordon Press)

Decidió en cuestión de segundos, consciente de la enorme desgracia, viajar al lugar de los hechos. Se trasladó a Tokio y desde allí emprendió un eterno viaje hacia Rikuzentakata, cargado de mantas y alimentos para ayudar en lo posible. No podía quedarse con los brazos cruzados, menos cuando allegados estaban en el epicentro del drama. Fueron más de 12 horas eternas de travesía, con el caos como protagonista. Cuando llegó, a duras penas, al territorio devastado vio la tragedia en toda su dimensión. El paisaje que recordaba perfectamente había desaparecido por completo. Llegó hasta la casa de la familia de su esposa, pero allí no había nadie. ¿Quién había llamado por teléfono? Fueron instantes de enorme incertidumbre hasta que descubrió la realidad. La anónima llamada se produjo desde un centro de evacuación y finalmente, tras unos angustiosos días, encontró a sus seres queridos sanos y salvos. El agua se quedó a escasos metros del domicilio paterno de su mujer.

Conocía bien esa zona donde había vivido muchas cosas al lado de su mujer y por ello se involucró de manera activa para ayudar a los vecinos afectados por el desastre. El panorama era desolador, con cadáveres por todas partes. "No reconocía nada", llegó a decir. Los pobladores se quedaron sin nada en cuestión de minutos. Casas, agua, ropa, alimentos... Todo quedó sumergido. Ogasawara no esperó y creó una red de distribución para ayudar a las víctimas en todo lo que necesitaran. Muchas estrellas del deporte hicieron llamamientos, pero desde la lejanía. El jugador del Kashima sí se involucró en primera persona, en el lugar destruido. Dos semanas después se disputó un partido benéfico que enfrentó, en Osaka, a la selección nacional y un combinado de estrellas de la liga japonesa. Mitsuo acabó exhausto el encuentro, tras días sin apenas dormir ni comer...

Mitsuo Ogasawara, de espaldas, durante la semifinal del Mundialito en la que se impuso el Kashima. (Reuters)
Mitsuo Ogasawara, de espaldas, durante la semifinal del Mundialito en la que se impuso el Kashima. (Reuters)

Aquel jugador que siendo apenas un chaval inclinó la cabeza ante Xavi, sigue viviendo gracias al balón a los 37 años de edad. En el Kashima Antlers es una institución. Desde 1998 lleva defendiendo los colores del histórico club japonés, todo un 'one club man'. Sólo durante seis meses, entre junio de 2006 y enero de 2007, lució otra camiseta, la del Messina italiano. La cesión no fue fructífera y no tardó mucho en regresar al hogar. Hasta hoy. No le ha ido nada mal, con dos Campeonatos del Mundo (2002 y 2006) disputados y un puñado de títulos ganados con su club. Es mucho más que un ídolo para la apasionada afición del Kashima, uno de los más grandes de la historia del club. Este domingo, cerca de cumplir los 38, Ogasawara tiene la oportunidad de alcanzar la cumbre tras una vida en el único lugar donde fue y es feliz.

Se le sigue considerando un futbolista fundamental en el Kashima Antlers a pesar de su edad. Al ritmo del mediocampista nipón el club club sumó su octavo título en la liga japonesa, lo que le permite participar en este Mundial de Clubes. Mitsuo ha sido protagonista en 7 de esos 8 éxitos, lo que le ha convertido en una referencia para las nuevas generaciones de la institución. Son esos jóvenes talentos que van aflorando los que son acogidos y guiados por un futbolista legendario. Su filosofía, la del club, la transmite a todas las camadas con un mensaje muy claro y sencillo. "En el Kashima jugamos para ganar. Deseo permanecer fiel a esa actitud y conseguir buenos resultados”, ha manifestado en una entrevista concedida a FIFA. El rival en la final sabe que deberá sudar porque ya hace años subrayó el jugador que en este equipo. "Todos los jugadores saben lo que tienen que hacer y cuándo. Somos un equipo capaz de ganar sin desplegar un juego brillante". Con Xavi en sus filas sería diferente...

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