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Silverstone 2012: el caos que despertó a los británicos de su histórica autocomplacencia
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UN DESASTRE ORGANIZATIVO

Silverstone 2012: el caos que despertó a los británicos de su histórica autocomplacencia

Uno de los mayores caos organizativos vividos en la historia de la Fórmula 1 sucedió precisamente hace diez años y sirvió para que los anglosajones se bajaran del púlpito

Foto: Silverstone, en el año 2012. (EFE/Geoff Caddick)
Silverstone, en el año 2012. (EFE/Geoff Caddick)

Reino Unido puede presumir de albergar la mayoría de los equipos de Fórmula 1 y de mayor cultura automovilística entre sus habitantes. Por ello, resulta hasta comprensible que mirenpor encima del hombro y se refieran con cierta suficiencia a países como España al juzgar sus actividades en el ámbito de los deportes del motor.

Un buen ejemplo lo hemos visto estos días cuando medios británicos se han hecho eco de la posibilidad de que se organizara un Gran Premio de Fórmula 1 en Madrid, pero les ha faltado tiempo para argumentar como razón los problemas organizativos vividos en este año en Barcelona. Aunque este argumento lo han comprado algunos medios nacionales, tiene gracia la rapidez con la que desde las Islas Británicas se apresuran a ver la paja en el ojo ajeno y no ven la viga en el propio.

Porque, a pesar de los fallos en Barcelona en esta pasada edición, tradicionalmente la cita española en el Circuit de Catalunya ha estado objetivamente mucho mejor organizada que cualquier Gran Premio organizado en Silverstone. Veremos este próximo fin de semana cómo se comporta la climatología, pero con lluvia o sin ella, la organización y los problemas de tráfico de la cita británica del Mundial siempre han sido mucho peores que en la carrera española.

placeholder La lluvia puso las cosas difíciles a los aficionados. (EFE/Valdrin Xhemaj)
La lluvia puso las cosas difíciles a los aficionados. (EFE/Valdrin Xhemaj)

Historia de un caos

De hecho, uno de los mayores caos organizativos vividos en la historia de la Fórmula 1 sucedió precisamente hace diez años, y sirvió para que los anglosajones se bajaran del púlpito y comprendieron que su doble rasero para juzgar organizaciones había llegado a un límite. Tal fue el desastre entonces que estuvo a punto de cancelarse el Gran Premio, no tanto por las condiciones de la pista para la disputa de la carrera, sino porque los equipos y los pilotos llegaran en helicóptero ante los serios riesgos de que no pudieran acceder al circuito.

El mes de junio había sido especialmente lluvioso en Northamptonshire y en los días previos a la carrera la lluvia no cesaba. Sin embargo, justificar el caos organizativo por la lluvia suena poco serio en Inglaterra. Simplemente, falló la anticipación, los planes de contingencia y las soluciones alternativas. En Silverstone estaban ensimismados en presentar su nuevo complejo de boxes y 'hospitality', pero se olvidaron que ese fin de semana tenían que acomodar a 100.000 espectadores.

placeholder El nuevo complejo tenía errores conceptuales de bulto. (Silverstone)
El nuevo complejo tenía errores conceptuales de bulto. (Silverstone)

El fiasco de 'The Wing'

Por si fueran pocos los problemas, el estreno de su nuevo complejo de boxes y 'hospitality', conocido como 'The Wing', resultó un completo fiasco los errores de bulto en su diseño. Este edificio que ejemplificaba la intención de unos arquitectos que pensaban más en ganar premios por el espectacular diseño de sus creaciones que en la funcionalidad de la que deben dotar a un edificio destinado a usos múltiples.

La comidilla del paddock durante aquel Gran Premio giraba alrededor de comentar cómo serían las críticas del lobby británico de la Fórmula 1 si los errores de 'The Wing' los hubiera cometido cualquier otro país. Porque eran varios los fallos en el diseño del edificio. Lo incomprensible comenzaba por un podio colocado en una esquina a la vista de ninguna tribuna, seguía con un carril de boxes soterrado que impedía la visión de la acción a las zonas bajas de los graderíos y, para colmo, se remataba con unas terrazas donde los VIP no podían asomarse porque bloqueaban el pasillo de comunicación del edificio.

La construcción de este edificio fue una condición exigida desde hace muchos años Bernie Ecclestone ante el evidente desfase de las instalaciones de servicios a equipos y VIPS en comparación con lo que existía por el mundo. Solo Brasil contaba entonces con unas instalaciones peores que las de Silverstone, motivo de queja por muchos organizadores europeos porque no se les aplicaba el mismo rasero que con el circuito británico.

Falta alarmante de previsión

El principal problema de aquel caos es que Silverstone tiene un perímetro circular exterior donde se van ubicando todos los parkings y zonas de acampadas. Crucialmente, este camino -además de ser pequeño y de único sentido- no tenía asfaltadas las zonas de acceso. Bastó que se atascaran en el barro las caravanas en las zonas de entrada para que las colas empezaran a formarse desde el mismo jueves. Los problemas continuaron e, incluso, aumentaron el viernes hasta el punto de que se pidió por la televisión nacional que la gente con entrada no acudiera el sábado al circuito. El atasco llegaba desde el circuito hasta las puertas de Londres, a más de 120 kilómetros de distancia.

Fue escandaloso pedir a decenas de miles de espectadores con su entrada pagada que se quedaran en sus casas el sábado y que se perdieran la clasificación y el resto de actividades. Pero el problema es que o tenían cierta tregua o, como alertó el propio héroe local Jenson Button, se corría el riesgo de tener que cancelar la carrera el domingo.

Foto: A pesar del podio, en Montreal volvió a evidenciarse que el W13 no es coche para títulos. (Mercedes AMG F1)

Aunque todavía con problemas, ya se había reducido a una hora el tiempo de acceso des las tres y en ocasiones hasta las cuatro horas de viernes y sábado. Aunque la lluvia fue la justificacion, la realidad es que fallaron la preparación y la elaboración de unos protocolos de circulación y accesos adecuados. La organización trató de escurrir el bulto culpando del problema a quienes llegaron con caravanas y autocaravanas sin haber reservado sitio con antelación. Además de haber exigido la obligatoriedad de reserva para acceder, había que haber traído con antelación toneladas de grava a los accesos para que el barro no causara tantos estragos.

Finalmente, quien dio tregua fue la climatología. Aunque la lluvia continuó, milagrosamente pasó de largo por la zona del circuito. Gracias a ello se pudieron reordenar algo las zonas de acampada, prohibiendo nuevas entradas y salidas hasta que terminara el Gran Premio, y finalmente se pudo disputar la carrera con relativa normalidad.

Aquel escándalo obligó a replantearse muchos temas. No era de recibo que aquel desastre ocurriera en cualquier carrera, peromucho menos en la 'catedral' del motorismo británico. A pesar de salirse del modelo de la cercanía de una gran capital y un gran aeropuerto internacional, Silverstone ha sabido reinventarse y mejorar sus instalaciones para ponerse en la media del resto de circuitos que componen el calendario. Aquel caos despertó abruptamente a los británicos de su tradicional complacencia.

Reino Unido puede presumir de albergar la mayoría de los equipos de Fórmula 1 y de mayor cultura automovilística entre sus habitantes. Por ello, resulta hasta comprensible que mirenpor encima del hombro y se refieran con cierta suficiencia a países como España al juzgar sus actividades en el ámbito de los deportes del motor.

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