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El enfado de Alonso: "Podíamos haber luchado por la pole por primera vez en muchos años"
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OTRO FALLO DEL ALPINE

El enfado de Alonso: "Podíamos haber luchado por la pole por primera vez en muchos años"

El piloto español era la personificación de la resignación, pero Alonso ya ha aprendido a dejar que la procesión vaya por dentro, como este año se ha confirmado en alguna ocasión

Foto: El momento en que Fernando Alonso embiste el muro de la curva 11. (Fórmula1)
El momento en que Fernando Alonso embiste el muro de la curva 11. (Fórmula1)

Por primera vez desde 2014, Fernando Alonso tenía en la mano su mejor clasificación de parrilla. No eran especulaciones, porque todo el fin de semana venía confirmando la velocidad que le convertía en candidato para incluso colarse entre Red Bull y Ferrari. Sus tiempos en esa fatídica vuelta lo confirmaban. Los parciales estaban en el mismo rango que los de la pole de Leclerc, a falta del último al entrar en meta. No llegó a completarla. Resulta totalmente inusual ver a Fernando Alonso contra las protecciones por un error de pilotaje. Efectivamente, de nuevo la fiabilidad en su A522 volvió a traicionarle. En el peor momento en años.

El piloto español era la personificación de la resignación. Alonso ya ha aprendido a dejar que la procesión del enfado vaya por dentro, como este año ha confirmado en alguna ocasión. "Estábamos haciendo el mejor fin de semana en muchos años, y la verdad que otro problema en mi coche es bastante frustrante". El A522 podrá ser más o menos rápido. En Albert Park era un cohete, hasta el punto de que posicionarse en las dos primeras líneas era casi un hecho. Pero de nuevo algo falla en Alpine. Desde la pretemporada. El efecto dominó de su accidente se llevó por delante el resto de la sesión de Carlos Sainz. "Es increíble la mala suerte que hemos tenido, porque veinte segundos más tarde quizás hubiera estado en la pole si el coche se hubiera parado en la primera curva, en vez de en la 11".

"Llevábamos esperando mucho"

"Es un problema hidráulico, no tenía el cambio de marchas ni dirección asistida. Se apagó todo en esa curva". De repente, Alonso acabó contra las protecciones cuando estaba logrando la pole provisional. Aún quedaba media sesión, pero todo el fin de semana estaba cuajando en el ritmo del Alpine y su piloto a la hora de la verdad. Pero quizás el aviso que Fernando Alonso dio a su equipo el día anterior, al insinuar que estaba abierto a otros equipos, volvía a recordar su último sentido. La fiabilidad, la principal virtud del equipo francés el pasado año, está golpeando una y otra vez al español. Desde la pretemporada.

"Una pena, porque creo que venía una décima mejor que la pole. Tenía dos juegos de neumáticos que teníamos en la Q1 y la Q2, así que podíamos haber luchado por la pole" explicaba con ese tono de guardia baja producto de la resignación que proporcionan tantos años de carreras, pero que no dejaba de resultar particularmente doloroso en esta ocasión. "Luchar por la pole... llevábamos esperándolo mucho tiempo, y la primera vez que llega..." Y dejaba un mensaje que debía resonar en los oídos de los responsables de Alpine, "volver a tener un problema es un poco frustrante, si tienes que tener problemas, los quieres tener cuando eres el 11 o el 12, cuando no luchas por algo importante".

De tener posición y ritmo para haber luchado por el podio, como reconocía Alonso, a luchar desde la quinta línea en una pista donde, todo el mundo lo reconoce, será muy complicado adelantar. Por una vez, parecía que Alonso tiraba la toalla ante la oportunidad perdida. No tanto por desechar la carrera, sino por la oportunidad perdida ante, precisamente, una prueba que en principio garantiza un buen resultado partiendo desde las primeras líneas de parrilla. Porque a la hora de terminar la sesión tampoco estaba claro qué pasaba en su monoplaza. "Tenemos que ver si hay que cambiar alguna cosa en el coche, que tengamos alguna penalización, pero me da igual, quería luchar por la pole, quería estar en el podio mañana, si cogemos puntos bien, si no también, de momento la mala suerte nos está frenando del todo". La mala suerte, precisamente, no. Es algo más.

Por primera vez desde 2014, Fernando Alonso tenía en la mano su mejor clasificación de parrilla. No eran especulaciones, porque todo el fin de semana venía confirmando la velocidad que le convertía en candidato para incluso colarse entre Red Bull y Ferrari. Sus tiempos en esa fatídica vuelta lo confirmaban. Los parciales estaban en el mismo rango que los de la pole de Leclerc, a falta del último al entrar en meta. No llegó a completarla. Resulta totalmente inusual ver a Fernando Alonso contra las protecciones por un error de pilotaje. Efectivamente, de nuevo la fiabilidad en su A522 volvió a traicionarle. En el peor momento en años.

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