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"Era un 'lazy bastard": Tsunoda, de la F4 a adelantar a Alonso en 4 años... y al abismo
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LA ODISEA DE LA PROMESA NIPONA

"Era un 'lazy bastard": Tsunoda, de la F4 a adelantar a Alonso en 4 años... y al abismo

De trayectoria deslumbrante haste llegar a AlphaTauri apoyado por Red Bull y Honda, con solo 20 años, Tsunoda descubrió que la Fórmula 1 es algo más que manejar un volante

Foto: Yuki Tsunoda logró en Abu Dabi su mejor resultado. (Reuters/Frank Miller)
Yuki Tsunoda logró en Abu Dabi su mejor resultado. (Reuters/Frank Miller)

"¿Lo que más me gusta de pilotar un F1? Los calentadores de neumáticos, no tienes que preocuparte de la temperatura. Y luego, el olor de los neumáticos, sentado en el habitáculo. ¿Por qué me gusta decir tantos tacos en el coche? Intento no decirlos, pero una vez que lo hago, me olvido de todo. Cuando me meto en acción, en el tráfico, mi cuerpo se conecta. Y aprieto el botón de la radio (se oye todo), no sé por qué aprieto el botón. Es una de mis cosas malas y también buenas, el tener pasión. ¿Qué es lo que más me gusta de la Fórmula 1? La comida del paddock…".

"Hasta que me mudé a Italia, era simplemente un 'lazy bastard', (un 'puto vago'). Es evidente que Yuki Tsunoda se antoja el prototipo de piloto de Fórmula 1 moderno. De infantil apariencia, con un punto irreverente y colateral a los cánones al uso, de gran talento natural, pero sin formar, es incluso un caso aparte dentro del establo del Red Bull Junior Team.

¿Un piloto vago a las órdenes de Helmut Marko, grillete de exigencia inmisericorde de todos sus pupilos? Con personalidad y desparpajo, Tsunoda también rompe el estereotipo que los pilotos nipones han implantado en la Fórmula 1, en la que empezó deslumbrando para estrellarse, literalmente, contra un muro detrás de otro. Hasta que Red Bull cogió, nunca mejor dicho, el toro por los cuernos.

De la F4 a adelantar a Alonso

Baréin, primera carrera de la temporada. Tsunoda entraba en los puntos, superando incluso a Fernando Alonso en los compases finales. Desde Ross Brown a los jefes Marko y Tost se deshacían como azucarillos ante las perspectivas de semejante y precoz talento japonés. "Un futuro campeón del mundo", llegó a decir Marko. Imola, desmenuza en piezas su Alpha Tauri en la Q1 y sufre un absurdo trompo en carrera. En Portugal se arrastra y en Montmeló dice públicamente que su monoplaza es diferente al de Gasly. Nuevo accidente en Mónaco. En Francia, más errores en la primera vuelta del Q1. Luego, en Hungría otra salida de pista seria.

Entre medias, sus famosos vídeos jurando en arameo por cualquier incidente en la pista. Así que Red Bull decidió enviarlo a Italia, ya que vivía a su bola en Gran Bretaña, en Milton Keynes. En cuatro años, pasó de correr en la F4 japonesa a adelantar a Alonso en un Gran Premio. Con 20 años, día y medio de pretemporada en 2021, la realidad de Tsunoda quedó al desnudo, reconocida por el propio piloto en su línea de sinceridad y heterodoxia en sus declaraciones públicas.

"Hasta que me mudé a Italia era un puto vago. Después de entrenar, me iba directamente a mi casa, encendía la PS5 y me pasaba jugando el resto del día intentando pasármelo bien", reconocía de nuevo en una reciente entrevista en 'Autosport'. "Luego, en el fin de semana, siempre iba pillado. Es solo entonces cuando comenzaba a prepararme, y creo que era demasiado tarde".

Alguien distinto en Red Bull

¿En Red Bull no se había detectado antes semejante actitud? Se recuerda, por ejemplo, la presión a la que estaba sometido Carlos Sainz para ganar el título en las World Series para acceder a Toro Rosso, o su primer año en el equipo italiano junto a Max Verstappen, así como otros casos semejantes. Varios factores invitan a pensar que Tsunoda era un mundo y aparte en el seno del Red Bull Junior Team.

Su talento natural era singular. Protegido por Honda, fue enviado a Europa con 18 años. Al choque cultural se unía la inexperiencia deportiva de todo tipo. Pero Marko quedó prendado por su talento, tan amante de la heterodoxia y la supervivencia en entornos complicados. Además, el japonés suponía un gran guiño hacia el fabricante japonés que, aunque retirada de la Fórmula 1, sigue indirectamente vinculada a Red Bull por el momento.

"Mi confianza fue cero"

Tsunoda incluso reconoce que no había visto ninguna carrera de Fórmula 1 en su vida hasta la temporada en la Fórmula 2. Solo quería correr, sin preocupaciones ni la preparación obsesiva 24/7 de la mayoría de sus rivales. Pensaba que la disciplina reina era una como tantas otras. "Diría que tenía mucha confianza, sentía que era demasiado fácil (la Fórmula 1), porque no había tenido golpes importantes. Todo estaba bajo control, por eso esperaba que fuera fácil".

El gran debut de Baréin reafirmó una confianza infundada. "Cuando llegaron los accidentes de forma consistente empecé a cuestionar mi confianza, todo era mucho más difícil de lo que había imaginado. En un momento dado, mi confianza fue cero, nunca me había ocurrido antes". En Italia le pusieron la camisa de fuerza. Sesiones de gimnasio mañana y tarde, clases de inglés, y reuniones interminables con sus ingenieros... La PlayStation, al cajón. En definitiva, Tost trata de convertirle en una máquina obsesionada por la Fórmula 1.

La camisa de fuerza en Italia

Timorato en la pista tras sus numerosos golpes, Tsunoda comenzó a tomárselo con más calma, pero le caía una buena tunda con Gasly y rivales con peor monoplaza. Públicamente, el duro Tost se convertía en una cuna en la que mecerle y le invitó a arriesgar de nuevo en el asfalto. A pesar de dus muchos errores esta temporada el japonés ha encontrado una comprensión en Red Bull que ya hubieran deseado muchos de sus predecesores.

En Turquía llegó un chasis nuevo, y sin saber por qué, sintió que era más controlable que el anterior, algo que reconoció como un factor clave de su reconstrucción anímica y de pilotaje. Poco a poco recuperó su confianza. Y así, la última carrera de Abu Dhabi entró en el Q3, batió a Gasly y terminó cuarto. "Nunca he tenido una temporada con tantos altibajos, nunca he vivido una situación semejante en toda mi carrera, ha sido un gran año para mí". De duro aprendizaje, claro. El "puto vago" parece que empieza a entender la Fórmula 1.

"¿Lo que más me gusta de pilotar un F1? Los calentadores de neumáticos, no tienes que preocuparte de la temperatura. Y luego, el olor de los neumáticos, sentado en el habitáculo. ¿Por qué me gusta decir tantos tacos en el coche? Intento no decirlos, pero una vez que lo hago, me olvido de todo. Cuando me meto en acción, en el tráfico, mi cuerpo se conecta. Y aprieto el botón de la radio (se oye todo), no sé por qué aprieto el botón. Es una de mis cosas malas y también buenas, el tener pasión. ¿Qué es lo que más me gusta de la Fórmula 1? La comida del paddock…".

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