"Debe controlarse si quiere seguir en la F1". El corte de digestión del glotón Yuki Tsunoda
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los errores de la gran promesa japonesa

"Debe controlarse si quiere seguir en la F1". El corte de digestión del glotón Yuki Tsunoda

Con una prodigiosa trayectoria a la F1, gran talento natural, y el apoyo de Red Bull, la sensación en el GP de Bahrein está viviendo la vertiente más dura para un debutante

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Desde su accidente en Imola, la gran promesa japonés Yuki Tsunoda no levanta cabeza

Las ruedas de prensa oficiales de la Fórmula 1 el jueves incluyen ahora preguntas de niños y jóvenes locales a los pilotos. El pasado jueves, estaban emparejados Max Verstappen y el 'rookie' japonés de AlphaTauri,Yuki Tsunoda. “¿Qué es lo mejor de ser un piloto de Fórmula 1?” preguntaba el chaval español. “Pilotar el coche”, fue la inmediata respuesta del holandés. Pero el nipón se fue por otra tangente: “ A mí realmente me gusta la comida en el hospitality, me gustan en cada hospitality, el de Alpha Tauri y el de Honda, son muy diferentes, uno con comida italiana y el otro, con la japonesa. Puedo disfrutar esos dos tipos de comida durante la semana, o el mismo día, así que esto es lo que más me gusta de la Fórmula 1”. "Tengo la sensación de que si yo comiera tanto como él, me podrías llevar rodando por el paddock” remataba riendo Verstappen sobre el japonés, que no llega al 1.60. Genio y figura en tantos aspectos, a quien para muchos es una futura figura de la Fórmula 1. ahora se le está atragantando el primer plato.

Tsunoda está empezando a vivir la cara más negativa y dura de la Fórmula 1: la extrema e inmediata presión derivada de la falta de resultados y los errores. De sensación como rookie con un comienzo fulgurante en Bahrein, en el que puntuó e incluso superó a Fernando Alonso, a verse enrrollado por una cadena de errores y problemas, algunos provocados por su exhuberante personalidad. Las expresiones por la radio que tan famoso le están haciendo también delatan esa falta de control emocional que están cortando la digestión de su brillante futuro si no aprende que el talento al volante necesita también cerebro y emociones embridadas.

En Netflix se relamerán

En la Fórmula 1 hubo fascinación ante el debut de un chaval de 20 años que en solo cuatro (dos de ellos en la F4 nipona) se hizo con un AlphaTauri a través del despiadado Red Bull Junior Team de Helmut marko. Pocos perfiles semejantes en los últimos años. Pero las virtudes que elevan por la escalera a veces se convierten en defectos una vez en la cima. Agresivo y exuberante al volante, sin complejos y deslenguado dentro del coche, sus mensajes por radio estarán haciendo relamerse a los responsables de la actual temporada de Netflix. Pero todas las alarmas que ya empezaban a sonar destrozando su monoplaza en Imola saltaron cuando el japonés dudaba en Montmeló que su coche y el de Gasly fueran iguales. La mayor ofensa que se puede perpetrar a un equipo en público.

Esa misma personalidad también se plasma en la pista, tanto por sus malabarismos al volante como por la falta de control con la lengua. A pesar de su contrición por sus exabruptos en Shakir, la cabra sigue tirando al monte con una vehemencia que choca con la tradicional flema nipona. Porque cada obstáculo en su camino produce una letanía de mensajes que delatan una frustración que a su vez retroalimenta los errores.

Adelantar a Hamilton

El éxito de Bahrein envolvía la típica dosis de veneno para un debutante en forma de la complacencia o el exceso de confianza. Porque en Imola, Tsunoda cometió dos errores, a cada cual más grave. El sábado destrozaba su monoplaza al final de la primera vuelta del Q1. Cómo el propio piloto reconoció, había tirado innecesariamente más de la cuenta. Marko no ocultó su ira ni al piloto ni a la opinión pública, y le tildó de “presuntuoso”. Pero el domingo la hoguera terminó abrasando al japonés cuando se salió nuevamente al intentar adelantar tras la bandera roja a…Lewis Hamilton en la chicane de Tamburello, recién recuperado de su salida de pista. El mazazo fue brutal porque Tsunoda había remontado hasta la octava posición. Desde entonces, no levanta cabeza.

En Portugal ofreció su peor ritmo el sábado, y terminó decimoquinto el domingo, desconcertado por la inconsistencia de su monoplaza en una pista deslizante y zarandeado por el viento. Con las orejas gachas llegaba a Montmeló. En una ocasión, hasta su ingeniero de pista le reprendió por la radio cuando el japonés reprochaba no recibir antes los consejos para trazar la curva 10. Pero entonces, llegó su error más grave: tras otra salida de pista en el Q1, abrió la radio para cuestionar el rendimiento de su monoplaza en comparación a Gasly. Ingenuidad o dificultades con el inglés, insinuó que su monoplaza no era igual al del francés. Que un piloto con solo tres carreras de experiencia llegara a tal extremo rompió los fusibles en Alpha Tauri.

El peor de los errores

“Siempre el feedaback es diferente en comparación a mi compañero, ambos son opuestos, así que tengo una pregunta ¿Es el mismo coche? Obviamente, lo és, pero la personalidad del coche es muy diferente. Quizás es una cuestión de estilo de pilotaje, pero no sé por qué tenían tantos problemas”. Quizás Tsunoda no supo expresarse adecuadamente, pero sus palabras volaron por los aires. En el ambiente carrerístico supone el mayor de los insultos a la profesionalidad de un equipo. Cabría imaginar en el motorhome al diminuto Tsunoda frente al jefe, Franz Tost, uno las figuras más temperamentales del paddock. Al japonés le faltaron luego redes sociales a través de las cuales pedir disculpas al equipo.

Ex pilotos de Fórmula 1 como Marcus Eriksson o Jenson Button saltaron ante las palabras de Tsunoda, fruto de la frustración, pero también de la inmadurez e inexperiencia. Button puso el dedo en la llaga. “Creo que debe controlar su rabia un poco, a los equipos no les gusta cuando hablas así. Tiene que controlarse si quiere seguir en este deporte, especialmente con un jefe con Franz Tost. No puedes hablar del coche o del equipo de esa manera. Tiene que volver al equipo y ver qué está haciendo diferente su compañero, y discutirlo con el equipo, no con el público”. Tsunoda es la mejor esperanza japonesa que ha llegado a la Fórmula 1, con opciones a ocupar el segundo monoplaza de Red Bull, debutante estelar, Tsunoda está comiéndose ahora uno de los platos más amargos para un piloto. ¿Sobrevivirá a la indigestión?

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