Carlos Sainz o cuando no se saca todo el partido al cochazo que tienes
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UN SÉPTIMO QUE SUPO A POCO

Carlos Sainz o cuando no se saca todo el partido al cochazo que tienes

No fue una buena carrera para el piloto español. Un séptimo puesto fue un magro resultado en un circuito donde Ferrari se adaptaba mejor que McLaren

Foto: Carlos Sainz en el circuito de Austin. (EFE)
Carlos Sainz en el circuito de Austin. (EFE)
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El propio Carlos Sainz reconocía al acabar la carrera que no había tenido su mejor día, con una sinceridad muy de agradecer en estos tiempos cuando la norma es echar la culpa al empedrado y jamás admitir que un mejor trabajo del equipo y piloto era posible. No se trataba de algún tipo de error de conducción imperdonable por su parte, ni que el fallo de Ferrari en boxes fuera clamoroso, pero cuando se pelea con una igualdad extrema cualquier detalle cuenta e inclina la balanza a uno u otro lado, como se comprobó en la victoria de Max Verstappen sobre Lewis Hamilton en el GP de Estados Unidos.

La lucha de Ferrari con McLaren por lograr la tercera plaza del Mundial de Constructores es tan cerrada como la de Red Bull y Mercedes por los títulos. En Austin, los coches italianos parecían ligeramente más competitivos que los ingleses, pero la ventaja era tan mínima que con el mínimo error Sainz perdía unos valiosos puntos para él y para su equipo.

placeholder Las cosas se empezaron a torcerse para Carlos desde el mismo momento de la salida. (EFE)
Las cosas se empezaron a torcerse para Carlos desde el mismo momento de la salida. (EFE)

Una mala salida

Todo empezó a torcerse desde la salida. Aparentemente, la única ventaja de Carlos era ser más competitivo en la primera vuelta por sus neumáticos blandos. O, como mínimo, en la arrancada. Sin embargo, no fue así. El madrileño salió incluso peor que Charles Leclerc, que partía con medios. Por ello sufrió de lo lindo para contener a Ricciardo y Norris. Una vez terminada la primera vuelta, con Ricciardo por delante, la prueba empezó a ponerse cuesta arriba.

"Ha sido una mala carrera, desde la salida se ha complicado todo", comentó al acabar Sainz. "Cuando tenía que ir al ataque con el blando... al final me he tenido que ir defendiendo de los McLaren, porque me derrapaba mucho el tren trasero. Quizás he querido salir demasiado bien y me ha costado la salida. Luego ha habido un malentendido con los McLaren, he dejado pasar a uno después de haberles aguantado toda la primera vuelta, pero, claro, tampoco iba a dejar pasar a los dos".

La presión de los dos McLaren, que hicieron un sándwich a Carlos, obligó al madrileño a irse por fuera, adelantando a Lando gracias a la ventaja obtenida al rodar fuera de pista. Consciente de que era una maniobra ilegal, el español dejó pasar a un McLaren, pero el equivocado, pues cedió posición con Ricciardo cuando era Norris quien tenía que recibirla.

El blando, una de cal y otra de arena

"Ha sido un poco confuso todo eso, pero bueno, luego pude de todos modos volver a adelantar a Norris", explicaba el piloto español. Pude también hacer durar el neumático blando bastante, igual que el medio, así que en ese sentido estoy contento". Carlos temía el sábado que el neumático blando apenas durara 10 vueltas, pero pudo llegar a la primera parada en boxes sin perder casi tiempo con Ricciardo. Carlos tenía más ritmo que el australiano, pero no el suficiente como para adelantarle, pues el piloto de Ferrari admitía que la rueda se sobrecalentaba en cuanto apretaba debido al calor reinante.

No quedabaotra que adelantar su segunda parada para superar al australiano. Pero por tercera carrera consecutiva salió falló el cambio de neumáticos y se perdieron alrededor de tres preciosos segundos, claves para que Ricciardo mantuviera su posición por delante de Sainz. "Nos habría hecho la vida más fácil, habría funcionado muy bien haber salido delante de él (Ricciardo) y tener aire limpio detrás de Charles, pero la parada fue lenta y me quedé atrapado nuevamente detrás de él", relató con cierta amargura el piloto español.

Ya solo quedaba la opción de intentar superar al australiano en pista durante el tramo final de la prueba, pero Carlos falló al intentar una difícil maniobra por el exterior de la curva 18. Aunque la defensa del australiano estuviera demasiado al límite del reglamento, e incluso puede que un poco más allá, es fácil imaginar que un zorro viejo como Ricciardo va a tratar de sacarte de pista aprovechando que tiene la cuerda interior.

placeholder Una mala parada en boxes remató la carrera. (EFE)
Una mala parada en boxes remató la carrera. (EFE)

Sin buscar excusas

Le honra a Carlos reconocer que cuando estás en la parte exterior siempre llevas las de perder y admitió no tener rencor a Ricciardo por su maniobra: "Traté de pasar a Daniel un par de veces y luego llegó el contacto. Claramente, los que están adentro siempre tratan de empujar a los que te rodean por fuera. No fue muy limpio y casi doy un trompo, pero yo habría hecho lo mismo en su lugar".

El roce entre ambos coches provocó la pérdida de una banda lateral en el alerón delantero del Ferrari, un aditamento aerodinámico aparentemente trivial que, sin embargo, junto al recalentamiento de los neumáticos le apuntilló para no poder atacar más al piloto de McLaren ni contener a Valtteri Bottas, que venía remontando desde la décima posición.

En resumen, dos pequeños fallos de piloto y otro de equipo convierten en un séptimo algo decepcionante lo que hubiera sido un quinto puesto . La parte positiva es que, en un circuito que 'a priori' favorecía a McLaren, los Ferrari tuvieron muy buen ritmo, lo que da esperanzas para el tramo final de la temporada. En todo caso, el propio Carlos reconocía que en algunos circuitos restante serán superados por los monoplazas papaya y viceversa. Como reza el dicho inglés: 'The devil is in the detail': el diablo —el triunfo— estará en los detalles.

El propio Carlos Sainz reconocía al acabar la carrera que no había tenido su mejor día, con una sinceridad muy de agradecer en estos tiempos cuando la norma es echar la culpa al empedrado y jamás admitir que un mejor trabajo del equipo y piloto era posible. No se trataba de algún tipo de error de conducción imperdonable por su parte, ni que el fallo de Ferrari en boxes fuera clamoroso, pero cuando se pelea con una igualdad extrema cualquier detalle cuenta e inclina la balanza a uno u otro lado, como se comprobó en la victoria de Max Verstappen sobre Lewis Hamilton en el GP de Estados Unidos.

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