Los dos días en los que Zak Brown descubrió dónde se había metido con McLaren
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EL RECORRIDO HASTA GANAR DE NUEVO

Los dos días en los que Zak Brown descubrió dónde se había metido con McLaren

El podio de Monza representaba el meritorio final de una durísima trayectoria en la que Zak Brown descubrió hasta qué punto iba a ser difícil volver a ganar algún día con McLaren

Foto: La victoria de McLaren en Monza completaba uno de los episodios más estimulantes de la F1 en los últimos tiempos
La victoria de McLaren en Monza completaba uno de los episodios más estimulantes de la F1 en los últimos tiempos

¿No lamenta haber dejado McLaren, ahora que ha logrado la primera victoria desde 2012? “Es una pregunta me hace gracia porque cuando en Mónaco luchábamos por la pole y podíamos ganar, nadie me dijo: “Que bien hiciste en marcharte a Ferrari, ahora puedes luchar por la pole y ganar una carrera, no echas de menos McLaren…”, respondía Carlos Sainz el pasado lunes en una rueda de prensa. "La respuesta es no, estoy encantado en Ferrari, estoy pasando el mejor año de mi carrera en cuanto a disfrutar de la F1, cumplir un sueño, no lo cambiaría por nada”. Pero, desde luego, no cabe negar que la resurrección de McLaren tiene su mérito, pero también sangre sudor y lágrimas.

Cuando Zak Brown celebraba el podio de la victoria en Monza con sus pilotos saborearía ese champán como ninguno de ellos, ni siquiera como el propio Andreas Seidl, uno de los artífices de la reconstrucción de McLaren. El americano solo necesitaba recordar algunos de los momentos más descorazonadores de su trayectoria en el equipo británico. Dos días en concreto, cuando comprendió el alcance de la colosal obra que tenía por delante. Con decisiones posteriores cruciales derivadas de aquellos días que tomó sin temblarle el pulso. Revivir aquellas dos jornadas sin duda harían sentirse orgulloso al más encallecido de los gestores.

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"No vamos a ganar"

Zak Brawn es un genio comercial y un genuino apasionado de las carreras. Curtido en mil batallas y negociaciones, al asumir la dirección de McLaren también entraba en un terreno desconocido sobre el que no tenía control: la tecnología, la faceta técnica, el esotérico rendimiento de un monoplaza para el profano que se escapaba a su ‘expertise’. Pronto descubrió a lo que se enfrentaba.

Ningún responsable de equipo que se recuerde recientemente tuvo el valor como el americano para en plena sesión de pretemporada avisar que su equipo no iba a ganar ninguna carrera aquel año. "Las primeras señales estaban ahí antes de la primera sesión ya que la información no era prometedora. El primer día tuvimos varios cambios de motor y nos dimos cuenta de que habría un problema por un error fundamental". El MCL32, desde la primera jornada en pista de 2017 confirmó los peores augurios que circulaban en invierno sobre los errores fundamentales de Honda al iniciar la que sería su tercera temporada. Todo empezó a partir de aquel depósito de aceite que dio la alarma el primer día en Montmeló, ante la desesperación de un Fernando Alonso que se fue al hotel en medio de la sesión para jugar un partido de pádel para desahogar la frustración. Corregir ese error llevaría casi media temporada.

Honda había abandonado el compacto concepto inicial de 'zero size' con el que inició su andadura híbrida. El nuevo concepto suponía un propulsor más ligero y con un centro de gravedad más bajo. Pero el tiro que pretendía acertar en el blanco salió por la culata. Había que diseñar un nuevo depósito de aceite que evitara (por su posicionamiento) la turbina. No fue en el banco de pruebas donde se detectaron las implicaciones que el nuevo diseño iba a provocar para el bombeo de aceite, sino a bordo del monoplaza en acción. Un desastre para McLaren y un Brown recién aterrizado. Ya en Montmeló, durante la pretemporadas, surgieron los rumores de que McLaren iba a romper con el fabricante japonés. Así fue después. Una decisión muy costosa financieramente para el equipo, pero era cuestión de supervivencia escapar de aquel marasmo. El equipo británico acabó noveno y penúltimo aquella temporada, con solo Sauber por detrás.

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Desde el primer día de pretemporada de 2017 Zak Brown avisó que McLaren no ganaría en aquella temporada, también con Honda

El rey estaba desnudo

"Deberíamos ser el equipo que tenga la mayor diferencia en la posición de la parrilla desde el pasado a este año”, anticipaba un año después el propio Zak Brown, ya con el motor Renault a la espalda. “Pensamos que tenemos las herramientas que necesitamos para luchar por podios y es a por lo que vamos, ya sea el tercero, segundo o primer puesto, o una combinación de los tres”. El divorcio con Honda se justificaba por el matrimonio con Renault. Por fin McLaren dejaría atrás tres años de pesadilla y sin esperanza. Red Bull, además contaba con el mismo propulsor, referencia para un equipo sin ellas en los años anteriores ya que era el único con motor Honda. El morbo estaba servido.

Primera jornada de la pretemporada 2018. Fernando Alonso se sale de la pista por una rueda mal montada. Segundo día. Stoffel Vandoorne sufre infinidad de problemas, pero uno sobresale por encima de los demás: la refrigeración. En la pantalla de tiempos aparece de repente una alerta de incidente y se interrumpe la sesión. "¡Seguro que es otra vez el McLaren!", cantaba jocoso un periodista en la sala de prensa. Efectivamente, era la tercera vez que ocurría en el día. En una ocasión el monoplaza británico ni siquiera pudo salir de la calle de boxes. La integración con el motor Renault iba a llevar su tiempo. Peo nadie imaginaba que ese nuevo motor volviera las lanzas contra el propio equipo. Porque aquel año McLaren descubrió que el rey estaba desnudo.

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McLaren ha vuelto a ganar con Mercedes después de casi una década

Al final, también era el coche

"El coche ha cumplido con los objetivos, lo que significa que el objetivo no era correcto, está bien equilibrado si escuchas a los pilotos, están contentos con su equilibrio, con cualquier cosa que haces en la puesta a punto, reacciona. En términos de diseño no tiene problemas". Así hablaba Eric Bouiller en Singapur, con el campeonato ya terminado. Pero no era verdad. El monoplaza no solo era lento, sino que tampoco respondía a los cambios de configuración. Después de que Fernando Alonso y McLaren se desgañitaran durante años hablando de las bondades del chasis, la cruel realidad demostraba que Honda no era la única responsable del fiasco de los años anteriores.

En 2018 Renault y Red Bull contaban con el mismo motor que el equipo británico y, sin embargo, el MCL33 era muy lento en las rectas en comparación. McLaren sumó 40 puntos en las cinco primeras carreras y terminó con 62 aquel año. "Desafortunadamente, hemos producido un coche extremadamente pobre que no responde a los cambios", reconocía el propio Brown. “Hemos identificado las áreas en las que tenemos problemas. Está en la aerodinámica, un problema que no aparece en el túnel de viento, por lo tanto, no podemos resolverlo en el túnel porque no podemos repetirlo”. Otro año perdido. Y los patrocinadores, lejos del equipo.

Visualizar que el rey estaba desnudo fue la más dolorosa, pero una experiencia dolorosamente iluminadora para Zak Brown. Dedicidió abrir en canal la estructura de McLaren. Eric Bouiller y otras figuras terminaron en la calle. Simplificó la estructura y creó una piramidal, clara y con responsables definidas. Puso los clavos en el ataúd de la era de Ron Dennis. Llegó Andreas Seidl y James Key. En el pasado Gran Premio de Italia, la primera victoria desde 2012. No se puede negar que la historia de McLaren tiene su mérito.

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