Adiós a Mansour Ojjeh, el discreto cerebro tras los mayores éxitos de McLaren
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Uno de los personajes más grandes de la F1

Adiós a Mansour Ojjeh, el discreto cerebro tras los mayores éxitos de McLaren

El pasado fin de Mansour Ojjeh, accionista de McLaren y personaje fundamental en la historia de la Fórmula 1 que protagonizó una larga y tormentosa relación con Ron Dennis

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Mansour Ojjeh ha sido una figura crucial para la Fórmula 1, y sobre todo para Williams y McLaren

Falleció el pasado domingo Mansour Ojjeh, accionista de McLaren y personaje fundamental en la historia de la Fórmula 1. Siempre en un discreto segundo plano, pero liderando los momentos clave.

El magnate suizo de origen saudì venía arrastrando importantes problemas de salud desde hace siete años, y finalmente sucumbió a la fibrosis pulmonar que padecía el pasado fin de semana en su domicilio de Ginebra. Por su legendaria discreción nunca fue alguien de aparecer en los medios de comunicación, pero su contribución es indiscutible y una de las más importantes de la historia del automovilismo. No sólo por su participación como accionista clave de McLaren, sino por su contribución también al florecimiento de Williams y Porsche en sus momentos más bajos como empresa.

Probablemente la mejor definición sobre quien era Mansour Ojjeh la diera el campeón mundial de 1996, Damon Hill: “Alguien que su contribución a nuestro deporte fue inversamente proporcional a su falta de ego”. Efectivamente, si algo destacaba todo el mundo del fallecido empresario era su sencillez y bonhomía. Todo el paddock en general, desde rivales a antiguos colegas, rindieron tributo coincidiendo no sólo en resaltar sus virtudes personales sino también la inmensa huella que ha dejado en el deporte.

Ideas suyas y no de otros

La trayectoria de Mansour Ojjeh, (Paris, 1952-Ginebra, 2021) es fundamentalmente conocida por su participación como accionista en el grupo McLaren. A simple vista, podría parecer la vida de un rico heredero que invierte su fortuna y dedica su tiempo a mirar los réditos de sus inversiones, pero nada mas lejos de la realidad. De hecho, muchos de los hitos alcanzados por McLaren atribuidos a Ron Dennis, en realidad fueron iniciativas de Ojjeh.

Por ejemplo, él fue quien tuvo la visión para adentrarse en la fabricación de automóviles, y puso el dinero para que Gordon Murray desarrollara el McLaren F1, uno de los coches de producción mas significativos de la historia. Gracias a aquella maravilla tecnológica adelantada a su tiempo, McLaren puede presumir de ser el único constructor automovilístico en ganar la Triple Corona (Formula 1- Le Mans e Indianápolis). De Ojjeh partieron también iniciativas de éxito como la creación de McLaren Advanced Technologies, o incluso TAG/McLaren Audio Systems que aunque fue un fracaso comercial, elevo los estándares de calidad en el mundo del sonido a niveles desconocidos hasta la fecha.

placeholder Mansour Ojjeh con su mujer Kathy en Barcelona en 2010
Mansour Ojjeh con su mujer Kathy en Barcelona en 2010

Detrás del éxito de Williams

Sin duda, Ojjeh era un avispado hombre de negocios que supo sacar lo mejor de la fortuna amasada por su padre Akram, creador la empresa TAG (Techniques de Avant’ Garde), un fondo de inversión inicialmente dedicado al desarrollo de empresas tecnológicas, pero que en realidad era la plataforma ‘engrasadora’ para operaciones de todo tipo entre Francia y Arabia Saudi, incluyendo la venta de armamento con destinatarios finales no del todo claros.

Precisamente el padre de Ojjeh fue solicitado por el grupo de inversores saudíes que desembarcó en Williams a finales de los setenta para que hiciera de ‘enlace entre los ingleses y los arabes’. Mansour, el más brillante de los hijos de Akram, con una educación exquisita recibida en los mejores colegios europeos y universidades americanas, era la persona perfecta para que todos los inversores procedentes del ‘petrodolar’ estuvieran tranquilos ante la forma en que sus dineros eran gastados por Frank Williams.

En apenas unos años, gracias a aquella masiva inversión, Williams pasó de ser un equipo que luchaba por clasificarse en los grandes premios a ser campeones del mundo. La labor en la sombra de Mansour en aquellos momentos fue clave, pues al tener la confianza de ambos bandos permitió que la exitosa relación anglo-saudí continuara por varios años. Sin embargo, Williams no veía potencial en Ojjeh más allá de la faceta de ser un fiel patrocinador del equipo. Aquí entró en juego la figura de Ron Dennis. A comienzos de los ochenta, y recién inaugurada su singladura al frente de McLaren, el británico se vió ante una doble encrucijada: tenía que comprar la participación a la vieja guardia de históricos del equipo y buscar un motor turbo, cuando se sabía que el futuro de la Fórmula 1 pasaba por este tipo de propulsores.

De Williams a McLaren

Mansour Ojjeh convenció a su padre y financió el ‘buy out’ de Dennis en McLaren, así como la construcción por parte de Porsche del propulsor turbo con el que se lograron los campeonatos del mundo de 1984 y 1985. Crucialmente, la inversión avalada por Ojjeh salvó a Porsche de una de las situaciones mas delicadas de su historia. Aunque el fabricante alemán era todavía un titán tecnológico, la bajada de ventas y el fracaso del modelo 928 había llevado a la marca de Stuttgart a una situación delicada que le impedía seguir con sus actividades en competición. La llegada de dinero fresco por parte de TAG permitió el desarrollo no sólo de un motor muy competitivo para la Fórmula 1, sino el impulso necesario para el desarrollo de su mítico modelo 956, con el que compartía a nivel de propulsión muchos elementos mecánicos.

Aquel maravilloso inicio de la relación entre Mansour Ojjeh y Ron Denni se amplificó cuando, apalancado en su exitosa presencia en la Fórmula 1, el magnate de origen árabe adquirió la marca suiza de relojes Heuer, en estado casi moribundo. Fue añadirle el apelativo TAG y asociar su imagen a iconos como Ayrton Senna o Alain Prost y disparar las ventas de la marca, al punto de transformar una inversión inicial de 10 millones de euros en 1985 a 750 millones de euros apenas 15 años después, cuando fue vendida la marca al grupo LVMH.

La luna de miel de la sociedad Ojjeh-Dennis se prolongó hasta 2011, cuando se produjo el desencuentro entre ambos. En cierto modo, aquel ‘divorcio’ precipitó la caída a los infiernos de McLaren, de la que sólo ahora recientemente parece estar saliendo. El detonante fue el pulso de Ron Dennis con su decisión de vetar la participación de su equipo en el Gran Premio de Baréin de aquel año por la controversia de los derechos humanos en el emirato. Ojjeh, que alternaba con Dennis la presidencia del consejo de administración de McLaren, decidió en contra de la opinión de su socio y en su ausencia respaldar la presencia del equipo en la carrera de Baréin, por entender que aquella no era una batalla que tenía que librar la escudería y, sobre todo, por representar un desaire innecesario para Mumtakalat, el fondo inversor de la monarquía bareiní que en esos momentos ya era accionista del equipo.

Un doloroso divorcio

Ron Dennis entendió aquella decisión como una traición, olvidando que Mansour Ojjeh tenía tanto poder de decisión en Mclaren como él mismo. Herido en su ego, Dennis empezó a tomar decisiones de gran calado sin consensuarlas con su socio. El director general, Martin Whitmarsh, (un aliado de Ojjeh) fue despedido de mala manera, no se renovó a Checo Pérez y en plena crisis, dijo que no a un ‘Title Sponsor’ de 30 millones de euros, por pensar que ¡‘eso era poco para Mclaren’!.

Que Dennis tomara muchas de estas decisiones mientras su socio estaba en la cama del hospital con un delicado trasplante de pulmón contribuyó a la ruptura completa de la relación entre ambos después de tres décadas. El tema llegó a lo personal, de la que no podemos dar cuenta en estas líneas, pero que provocó la expulsión de por vida de Ron Dennis de su equipo, sustituido por por Zak Brown. Ojjeh supo hacer ver a sus ‘hermanos’ arabes de Mumtakalat (poseedores del 50% de McLaren), que había futuro para la empresa sin Dennis al frente y entre ambos compraron el 25% en manos del empresario británico.

Y es que Mansour Ojjeh, aunque buena persona y poco egocéntrico, a la hora de hacer negocios no se ‘chupaba el dedo’. Rigor y lealtad. Si alguna de sus dos claves fallaba, su ‘cerebro gris’ se transformaba en armamento pesado. Prueba de su valor en la Fórmula 1 es que prácticamente ningún equipo dejó de homenajearle el pasado fin de semana en Bakú. Descanse en paz.

Señor con maletín

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