Alonso desquició con ese gesto al británico

Cuando Fernando Alonso se comía una manzana para...vengarse de Ron Dennis

Hungría, año 2007. Alonso y Hamilton, enfrentados por el campeonato. Tras una Q3 muy polémica, el asturiano compareció ante los periodistas con una manzana... de forma premeditada

Foto: Fernando Alonso charla con Ron Dennis en el año 2007. (Imago)
Fernando Alonso charla con Ron Dennis en el año 2007. (Imago)

Hungaroring, Gran Premio de Hungría 2007. Sábado por la tarde, Brand Center de McLaren, el 'motorhome' del equipo. Un fin de semana que, en perspectiva, supuso un giro en la trayectoria de Fernando Alonso en la Fórmula 1. Era el turno de la rueda de prensa de los sábados por la tarde, en esta ocasión posterior a aquella famosa y tormentosa sesión de entrenamientos con Lewis Hamilton y el asturiano como protagonistas, una pesadilla en la que Ron Dennis perdió el control de sus pilotos. Allí estaban sentados el jefe y el piloto español, delante de una impresionante alfombra de periodistas.

Dennis había excusado la presencia de Hamilton porque "estaba muy caliente para estar aquí”. En realidad, declaraba ante los comisarios que analizaban lo acontecido en la sesión. El español estaba en el punto de mira por haber retenido a Hamilton en boxes. Sentado junto a Dennis, Alonso se comía ruidosamente una manzana. Sabía por y para qué. Ron Dennis también. El resto ni podía imaginarlo.

La tempestad del Q3

Todo empezó cuando Hamilton se adelantó al salir a pista en el Q3. Por entonces, cada coche debía partir con la misma cantidad de combustible para la carrera. Al terminar la sesión, se añadía la gasolina gastada según una cantidad predeterminada por cada vuelta del Q3. Por resumir, se trataba de que los dos pilotos tuvieran la misma cantidad de combustible para la última vuelta del Q3. Como salir primero otorgaba ventaja, McLaren alternaba a sus pilotos en cada carrera. En Hungría le tocaba a Alonso, pero Hamilton se negó a dejarle pasar a pesar de las órdenes del equipo por radio. Era consciente del valor de la pole en Hungaroring, cuando solo dos puntos les separaban en la clasificación general. Aunque debiera parar antes en carrera al tener menos combustible, pero Hungaroring no es un circuito fácil para adelantar. Había que lograr la pole a toda costa.

Fernando Alonso y Hamilton, en 2007, año que compartieron equipo en McLaren. (EFE)
Fernando Alonso y Hamilton, en 2007, año que compartieron equipo en McLaren. (EFE)

Durante la semana anterior, Hamilton había rechazado mantener el orden de grandes premios anteriores que, en principio, le perjudicaba en Hungría. Tan pronto salió a la pista, cumplió su anunciada desobediencia. La cámara de a bordo de Alonso, detrás del británico, mostraba con sus gestos de furia la confirmación de sus temores. Efectivamente, Hamilton iba a ignorar los procedimientos del equipo. Luego, tras parar en boxes, Alonso señalaba violentamente al muro, reprochando la jugada del británico. Restaba la última parada para ambos. Una vez completado el cambio de gomas, el mecánico levantó a Alonso la ‘piruleta’ de luz verde para que saliera a la pista. Hamilton acababa de parar detrás. Alonso miró por el retrovisor y no se movió del sitio.

Bloqueado, el británico se volvía loco dentro de su coche, lanzando tremendos reproches a Dennis según confirman quienes escucharon la radio en aquellos intensos momentos. Al final, el español salió a pista y logró la pole, pero Hamilton ya no tuvo tiempo para dar la última vuelta. Desesperado, Dennis arrojó sus cascos en gesto de monumental cabreo. Había perdido el control con y de sus pilotos. Anthony Hamilton, padre del británico, pedía una investigación de los comisarios y echaba gasolina al fuego de la prensa británica. Después, se abrieron los cielos con rayos y truenos.

"Solo hablo yo, ¿está claro?"

Porque antes de acudir a la rueda de prensa, tuvo lugar una tremenda discusión entre Ron Dennis, Norbert Haug (responsable de Mercedes) y el propio Alonso, una de las más duras vividas en su relación con el británico. Todos a gritos, el ovetense estaba encolerizado por lo vivido en ese y otros momentos de la temporada. Ron Dennis zanjó la reunión antes de salir: "En la rueda de prensa hablo yo solo".

Al empezar, el español aún acusaba en su mirada y rostro la intensidad de la discusión reciente. Pero, curiosamente, había entrado con una manzana en la mano. Empezó a morderla de forma ostensiblemente ruidosa tan pronto se inició la rueda de prensa. En un momento dado, Dennis explicó a los periodistas por qué Alonso se había demorado en salir a la pista. Se volvió hacia el español para que este corroborara lo que el británico acababa de decir. Siguiendo la orden dada en la reunión, Alonso se limitó a levantar el pulgar como asentimiento y con un gesto irónico, sin mirar a Dennis, y volvió a morder la manzana. Muchos se extrañaron de aquel comportamiento tan poco apropiado para la situación. Pero Alonso sabía perfectamente lo que hacía, porque le estaba clavando un estilete a la personalidad obsesivo compulsiva del británico, donde más le dolía.

Un comportamiento premeditado

Estos días, el ex responsable de comunicación de McLaren, Matt Bishop, recordaba el incidente en un chat: “La rueda de prensa tenía lugar con Ron Dennis y Norbert Haug. Todos los periodistas querían preguntar por la sesión de entrenamientos y el ambiente era realmente tenso" ¿Por qué entonces esa manzana de Alonso? "Ron Dennis es extremadamente preciso con absolutamente todo, y admite ser obsesivo compulsivo con la limpieza. Algo que detesta por encima de cualquier otra cosa es la gente que come la fruta jugosa sin cuchillo y tenedor. Si estás comiendo con la mano una nectarina, Ron quiere que la pongas en el plato, tengas un cuchillo afilado, la cojas con el tenedor, la cortes en pequeños trozos con el cuchillo y luego te la pongas en la boca. Pues Fernando llegó con el trozo de fruta más grande que he visto. Se sentó junto a Ron y empezó a comérsela, sorbiéndola. La mordía haciendo todo el ruido posible, dejando que el jugo le cayera por la cara. No todo el mundo presente era consciente de lo tremendamente doloroso que eso era para Ron Dennis. Fernando lo sabía. Fue totalmente deliberado. Así es Fernando, un gran piloto, gran piloto, y también un ‘operator’."

Fernando Alonso atacó donde realmente dolía en la compleja personalidad de Ron Dennis, devolviéndole con aquel gesto lo que consideraba otro acto más de la actitud desleal del equipo... y otras cuentas pendientes. Además de una revancha personal contra ese hipercontrol que el británico aplicaba habitualmente sobre el comportamiento, la imagen y apariencia de todos sus pilotos. Como aquel rapado casi al cero al que obligó a Fernando Alonso para aquella apoteósica presentación de la temporada 2007, en Valencia. Aunque aquel radical corte de pelo sería a la postre tan solo una anécdota en la temporada más tormentosa de su carrera.

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