SE ESCAPA COMO LÍDER DEL MUNDIAL

Exhibición de Hamilton en un golpe duro a Ferrari; Sainz 7º y Alonso 8º en los puntos

Hamilton descolocó a Ferrari desde este sábado y lo noqueó en carrera con un ritmo apabullante y Verstappen 3º por sorpresa. Sainz y Alonso, dos remontadas y un regalo a la afición

Cualquiera que entrara este mediodía al 'motorhome' de Mercedes no se creería que al mismo tiempo estaba disputándose una carrera de Fórmula 1. Camareras sonrientes, invitados despachando con miembros del equipo, sonrisas de ingenieros... Quizá lo mismo que sucedía a 100 metros, dentro de su box. Y también en el habitáculo de sus pilotos. Porque Mercedes alcanzó esta tarde en Barcelona esa sensación de tranquilidad y dominio absoluto que tanto había echado en falta en esas cuatro primeras carreras. Si Ferrari venía a España a enseñarse como el rival a batir, Lewis Hamilton le recordaba con dureza por qué nunca se puede desestimar al equipo que tiene en su vitrina los cuatro últimos mundiales de este deporte. Y también, de algún modo, el mismo que en 2018 puede ir ya camino de sumar el quinto.

Fue un fin de semana en el que Hamilton fue viniéndose a más poco a poco. De un viernes incierto, a una 'pole' por la mínima el sábado y una auténtica exhibición el domingo. El resultado es idéntico al de hace dos semanas en Bakú, con otra victoria más en el bolsillo, pero viviendo sensaciones radicalmente distintas. "Hoy sí que me he sentido en perfecta sintonía con el coche", confesaba Hamilton al bajarse del coche. Unas palabras idénticas a las de esa época de dominio del británico que parecía ya parte del pasado. En efecto, lo parecía. Porque Barcelona no sólo le pone líder del mundial con 18 puntos de ventaja en un golpe explosivo de talento, sino que también deja a Ferrari noqueada en muchos frentes. Vettel intentó quitarle el primer puesto... y al final ni siquiera se subió al podio.

Con Hamilton escapado, Mercedes decidió utilizar a su compañero Valtteri Bottas para calibrar el potencial de Ferrari. Vettel le robó la cartera al finlandés en la salida, pero se acabó comiendo los neumáticos en circunstancias extrañas y acabó metiéndose en una estrategia a dos paradas. El resto de pilotos hicieron una, en línea con la poca degradación de esta carrera. Ferrari, al ralentí de Mercedes desde ayer, no parecía tener ni el ritmo ni la inteligencia que sí tuvieron Red Bull y Max Verstappen para acabar terceros pese a un alerón delantero dañado y el holandés lejos de su mejor versión. Y para más inri de Ferrari, con abandono de Kimi Raikkonen por una avería. No fue el día de Ferrari, pero tampoco el de Daniel Ricciardo, 5º sin ritmo para optar a algo grande como sí lo fue el sexto puesto de Kevin Magnussen con el Haas, cuarto mejor equipo en un fin de semana con final feliz para los pilotos españoles.

Bromeaban juntos el jueves sobre una posible batalla en pista. No coincidieron este domingo, pero el 7º de Carlos Sainz y el 8º de Fernando Alonso sembró la tónica general de un Gran Premio donde ambos tuvieron que sudar para acabar en puntos. Sainz, por cuajar toda la carrera un ritmo constante y sin fisuras, incluso al final cuando sufría un problema en su motor. Y Alonso, por remontar desde la 11º posición tras perder terreno en una salida donde Romain Grosjean perdió el control de su coche hasta provocar un aparatoso incidente que acabó con Nico Hulkenberg y Pierre Gasly. Sainz y Alonso salieron indemnes en busca de una remontada que sólo interrumpió la buena velocidad de los Sauber, a quienes sufrieron para adelantarles en recta. Al final, ambos daban la vuelta de honor enseñando banderas españolas, en una foto para el recuerdo entre maestro y aprendiz. O, quizá, un inevitable relevo generacional que puede estar ya gestado para el siguiente GP de España...

Sergio Pérez terminó noveno tras exprimir los neumáticos blandos a final de carrera, mientras que Charles Leclerc volvió a terminar en los puntos con un Sauber más entonado en este circuito. No estuvo en esas batallas Stoffel Vandoorne, que acabó fuera de juego tras vivir en carne propia la primera avería mecánica del año para McLaren. Como tampoco Esteban Ocon, aparcado tras un problema mecánico en su Force India. Fueron las caras negativas de una carrera monótona que finalmente no tuvo ni lluvia ni variables estratégicas para añadirle picante. Pero si algo en valor aportó esta carrera fue la fotocopia de un 2018 donde Ferrari deberá alcanzar un nivel mayor de excelencia con su coche y sus pilotos para quitar el título a Mercedes. Una pugna inalcanzable para Red Bull, y aún menos para los españoles. Próxima parada: GP de Mónaco, ahí donde las manos cuentan más que el coche. O así lo dicta la leyenda de la Fórmula 1...

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