PROPIETARIO DEL GRUPO MEDIÁTICO QUE LA ADQUIRIÓ

Así es John Malone, el sencillo amo del mundo y también de la Fórmula 1

John Malone sigue haciendo crecer su extraordinario imperio medíatico. Su última apuesta es la Fórmula 1, a la que quiere llevar a nuevas cotas de distribución y beneficios

Foto: A John Malone, nuevo dueño de la F1, le gusta salir a pescar (Rick Wilking/Reuters)
A John Malone, nuevo dueño de la F1, le gusta salir a pescar (Rick Wilking/Reuters)

Desde 1976, Bernie Ecclestone creó con la Fórmula 1 un acontecimiento global. Por primera vez desde entonces dejará de tener el control sobre su criatura. Cuándo está por ver. Pero no será a mucho tardar porque John Malone ha comprado uno los eventos más mediáticos a nivel global. Ya antes se había hecho con los derechos de los Juegos Olímpicos para el canal Eurosport, que recientemente entró  también a formar parte de su imperio. Y quien conoce a Malone, sabe lo que ello significa.

Nacido en Connecticut hace 75 años, no se puede hablar de John C. Malone sin dedicarle alguno de los apodos ‘salvajes’ que otros le han atribuido. Le han llamado Mad Max, “el guerrero de la autopista de la información”, por su dominio implacable del paisaje televisivo; Darth Vader, según Al Gore; y sobre todo “El Cowboy de Cable”, el título de su biografía más conocida. Hoy es el nuevo dueño de la Fórmula 1 a través de Liberty Media.

Sobre todo, paciencia

Lo que más intimida de Malone es su constancia. Una paciencia recta y precisa hasta la obsesión, como atestigua la arquitectura corporativa que ha ido levantando desde que se graduó como ingeniero (carrera, máster y doctorado) en las universidades más selectas de la Costa Este y entró a trabajar de planificador económico en AT&T.

Su vida es una sucesión de siglas y corporaciones que no caben en ningún esquema: AT&T, McKinsey & Co., CI, TCI (Tele-Communications Inc., que dirigió como CEO y presidente durante casi un cuarto de siglo); Liberty Media, Global, Starz, Lionsgate, Charter Communications, ITV o All3Media. Un entramado televisivo que llega a millones de hogares en EEUU, Europa y América Latina. Sólo Liberty Global, la mayor empresa de TV por cable del mundo, tiene 27 millones de clientes en 14 países.

John Malone es el mayor terrateniente de Estados Unidos (Rick Wilking/Reuters)
John Malone es el mayor terrateniente de Estados Unidos (Rick Wilking/Reuters)

La búsqueda de gangas, como la Fórmula 1

¿Cómo lo ha hecho? A Malone, dicen quienes le estudian, le gusta mucho ahorrar: busca vericuetos fiscales y, sobre todo, gangas. Empresas venidas a menos que pueda comprar barato, lavar, remodelar y devolver al ruedo con el doble de fuerza. Su compra de Fórmula 1 este mes valdría como ejemplo.

“La venta de Formula 1 por 8.000 millones [deuda incluida] refleja su pérdida de valor”, tituló 'Forbes'. Es un precio menor al que se le estimaba en años anteriores. También ha caído su audiencia, de 600 millones de televidentes en 2008 a 400 millones en la actualidad. Pero la gente de Malone ha tomado el control y ya tiene algunas ideas en mente. Según el CEO de Liberty Media, Greg Maffei, el negocio está “subdesarrollado”; hay que mejorar el apartado digital, potenciar la promoción, los videojuegos y la realidad virtual, y ampliar la agenda de carreras en Asia y América.

Un tiburón en el fondo del mar

Malone es como un tiburón que aguarda en el fondo del mar. Como el emperador Augusto, se “apresura lentamente”, pelea en varios frentes a la vez, de manera lenta, invisible y compleja: un 10% aquí, una venta allá, tres empresas que se unen, otra que se ramifica. Su especialidad son los acuerdos de muchas capas que se cocinan lentamente y luego se materializan con el fulgor del relámpago. Ahí está la compra de Starz por Lionsgate, que podría seguir amasando: AMC, Discovery o CBS estarían en su punto de mira.

El millonario tiene otra ventaja: su falta de ego, según ha reconocido Jarl Mohn, que dirigió para él Liberty Digital entre 1999 y 2002. “A diferencia de mucha gente que está muy activa en los mercados, John no se siente obligado a cerrar un acuerdo por el hecho de cerrar un acuerdo. Él busca oportunidades, no acuerdos”. Reflejo, quizás, de su fría y concienzuda formación universitaria como ingeniero.

La revista 'Variety' dice haber captado la esencia de Malone, su filosofía de vida: “preservación y sostenibilidad”. El magnate acumula para mantener luego el orden del universo, en este caso el universo de la televisión, con sus vertientes deportivas. Es la fuerza invisible que está detrás de productos como 'Mad Men' o “Los Juegos del Hambre', y, desde ahora, las carreras de Fórmula 1.

John Malone controla Time Warner Cable a traveés de Charter Communications (Mike Segar/REUTERS)
John Malone controla Time Warner Cable a traveés de Charter Communications (Mike Segar/REUTERS)

En 2002 perdió el 70% de su fortuna

Como a cualquier sabio con cara de póker y cabello blanco, también le llaman “oráculo”. Y como cualquier sabio, igualmente ha atravesado algún que otro desierto. En los años ochenta y noventa Malone se enfrentó a la Casa Blanca e hizo temblar sectores enteros, pero el estallido de 'las puntocom' en 2002 borró el 70% de su fortuna. Se quedó con 1.300 millones de dólares, que ha multiplicado por cinco en la última década, paso a paso, como una hormiga.

Malone volvió con su firma de siempre: una de las compañías en las que participa, Charter Communications, compró Time Warner Cable y Bright House News por 79.000 millones de dólares. Esperó a que el intento de Comcast naufragase, observando desde el fondo del mar, y luego lanzó su dentellada: el regulador dio luz verde y ahora Darth Vader tiene la segunda compañía mediática del mundo en las filas de su imperio.

Ecclestone pierde el control de la F1 tras 40 años (Michael Dalder/Reuters)
Ecclestone pierde el control de la F1 tras 40 años (Michael Dalder/Reuters)

El mayor propietario de tierras de Estados Unidos

Malone acumula y preserva siglas corporativas, y también tierra: una porción de su país física, dura, húmeda. Es el mayor terrateniente de Estados Unidos, donde posee casi 9 millones de hectáreas que ha ido acumulando paralelamente a los canales de televisión. Tiene ranchos, bosques y praderas en media docena de estados, de norte a sur, la mayoría en Maine y New Hampshire. Él mismo ha dicho que su intención es preservar la tierra y sacar un rendimiento lento, pero seguro.

Esta es la reputación pública de Malone. Su lado privado es mucho menos espectacular. Vive en una localidad de Colorado, Englewood, a una hora en coche de Denver, junto a poco más de 30.000 habitantes. Prescinde de chucherías y lujos habituales en tiburones igual o menos ricos que él. A Malone le gusta la naturaleza, los ríos, salir a pescar. En verano se va de vacaciones con su amigo de toda la vida y los reporteros que le entrevistan siempre comentan la olvidable sencillez de su oficina.

Su tiempo libre lo dedica a la filantropía, que le agradece Colorado con lágrimas en los ojos, y es ahí donde va a estar su legado, según explicó él mismo al canal 'CNBC'. Su fortuna (7.100 millones) quedará en fundaciones de caridad, que seguirán controlando los intereses en las compañías mediáticas. Sus hijos y nietos tendrán puestos en la dirección de las fundaciones. “Ese es el escenario de salida para mí”.

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