EL PILOTO SUECO CORRIÓ CON ATS Y TYRRELL

Slim Borgudd, el batería de ABBA que terminó tocando la música de la Fórmula 1

Compartió noches de concierto y carreras hasta que su relación con el famoso grupo sueco ayudó a su salto a la Fórmula 1, pero antes se había ganado el respeto gracias a su pasión y resultados

Foto: Slim Borgudd en su ATS Ford con la publicidad de ABBA (Imago).
Slim Borgudd en su ATS Ford con la publicidad de ABBA (Imago).

¿Cómo un chaval de quince años que se escapó en un barco de su isla de Oland natal llegó a tocar con el grupo ABBA y se convirtió en piloto de Fórmula 1? Desde el Báltico al Gran Premio de Alemania de 1981, donde el famoso cuarteto sueco acompañó a su batería en el paddock, esta es la singular historia de Karl Edward Tommy Borgudd, más conocido como ‘Slim' Borgudd

Un pimpollo de 15 años, tocando con su héroe

Todavía adolescente escapó a bordo de un mercante de  Borgholm, su localidad natal, y la vida en el mar fue su medio de vida. Amante de la bateria, llevaba una  abordo. Una noche de tierra firme acudió con unos amigos a escuchar a la banda de Memphis Slim y Willie Dixon. Pero el batería enfermó, y Dixon preguntó al público si alguien sabía tocar la batería. Sus amigos obligaron a subir al pimpollo al escenario. “Increíble, tenía 15 años y estaba tocando con mis héroes, así que desde ese día me llamaron 'Little Slim'”. Se quedó con el nombre de guerra para siempre.

El mar dejó paso a la música. Formó parte de varios grupos, siempre a la batería. Mientras tanto, fue atrapado un día de 1959 por Stirling Moss en el circuito de Karlskoga, en Suecia. Aquella imagen se quedó metida en su interior. De gira en Londres con su grupo Made in Sweden, conoció una noche a Chris Barber, un famoso músico de 'blues' británico, también piloto aficionado a las carreras. Le compró un Lotus 22 por 900 libras y se inscribió en la famosa escuela de Jim Russell. Ganó la carrera para los mejores alumnos. La chispa acabó en incendio y se marchó a Suecia a correr. En su primer campeonato ganó 19 de las 20 carreras. Empezó a compaginar noches de música y mañanas de circuitos.

Borgudd, en el gran premio de alemania del 81 (imago).
Borgudd, en el gran premio de alemania del 81 (imago).

¿Que te patrocine Abba? Vete a freír espárragos"

Pero algo de talento habría, porque aunque empezó muy tarde a correr en 1979 quedó tercero en la Fórmula 3 europea -con 32 'tacos' nada menos-, el año en que Alain Prost fue campeón. Era batería, pero también piloto y mecánico de su propio coche. Mientras tanto, incluso llegó a publicar un disco en solitario titulado “Funky Formula”. En la portada del disco salía el propio Borgudd con su monoplaza. 

Aquel resultado le abrió las puertas del equipo ATS en la Fórmula 1. Pero Slim Borgudd no tenía dinero. Tiempo atrás, había tocado con Bjorn Ulvaeus, quien luego formaría parte del cuarteto con ABBA, y se hicieron amigos. Ulvaeus le llamaría  para hacer sesiones de estudio con el grupo. Y al batería se le encendió la luz.

“Llamé al manager de ABBA y le pregunté si el grupo me podría patrocinar en la Fórmula 1”, recordaba el propio Borgudd en la revista Motorsport, “y me mandó a freir espárragos, así que llamé a Benny Andersson (el otro componente masculino del grupo) y él convenció al resto de la banda para que me prestara su logo durante un año”. No había un duro por medio. Pero como el grupo sueco vivía en pleno éxito, al inefable propietario del equipo, Günther Schmid, le gustó la idea y le fichó para ATS.

“Corrí gratis en 1981”, aunque se buscó patrocinadores personales para ganar algo de dinero. "Parecía un árbol de Navidad”. Pero estaba en la Fórmula 1. Eso sí, en uno de los equipos más esquizofrénicos de la historia por culpa de su dueño.

¿Un 'roadie' de ABBA puede ser sexto en un GP?

Propietario de la famosa marca de llantas ATS, Schmid tenía uno de los caracteres más endiablados nunca visto en el 'paddock'. Volcánico, dictatorial y sin la menor capacidad diplomática,sin idea de la competición, decidía él mismo los reglajes, enseñaba a los mecánicos cómo coger los destornilladores...Incluso les decía a sus pilotos cómo debían manejar el volante. Y los gritos era la norma cuando alguien quería dar una opinión profesional.

En su primera carrera terminó decimotercero, un gran resultado. Pero el equipo era un desastre.  La mitad de sus integrantes dio el portazo a Schmid esa temporada. Borgudd consiguió atraer a espaldas del jefe a un prestigioso técnico de Brabham, Alistair Cadwell. Le cayó una bronca tremenda. Pero Cadwell mejoró notablemente el “hierro” que el sueco tenía entre manos.

Y con el monoplaza evolucionado, salió al Gran Premio de Gran Bretaña. En la primera vuelta no podía dosificar el acelerador. “Un mecánico se había dejado el destornillador, pero como por la bateria era bueno con los pies, me pasé la carrera moviéndolo con el izquierdo, pero  no pude usar el embrague. Terminé con la pierna bloqueada”. Pero fue sexto, su primer y único punto en la Fórmula 1. ATS también puntuaba por primera vez. “Siempre recordaré lo que dijo un periódico británico al día siguiente: “¿En qué se ha convertido la Fórmula 1 si un ‘roadie’ de ABBA puede ser sexto en un Gran Premio?”. Aquello le dolió al sueco.

ABBA, en el paddock de la Fórmula 1

Tras su éxito en Silverstone, todos los miembros de ABBA acudieron a apoyar a Borgudd en Hockenheim, en medio de una tremenda expectación. A pesar de su elevada edad y relativamente poca experiencia, el batería convertido a piloto se ganó un respeto y algún que otro patrocinador. Ken Tyrrell nada menos se lo llevó a su equipo en 1982 con una de las mejores promesas del momento, el italiano Michele Alboreto, a quien el sueco había batido durante buena parte de la temporada anterior.

ABBA acudió a apoyar a Borgudd en Hockenheim (Imago).
ABBA acudió a apoyar a Borgudd en Hockenheim (Imago).

Aquel año, Borgudd vivió dura e intensamente. Durante unos entrenamientos en Paul Ricard sufrió un brutal accidente del que salió milagrosamente ileso. “Me quedé medio minuto sin mover un dedo”. Tardaron diez en llegar las ayudas. La suspensión se había roto. Cuando el propio Tyrrell le eximió de la reponsabilidad del accidente, sintió más alivio por ello que miedo a las posibles consecuencias físicas del accidente.

"Tengo que decirte una cosa: tienes pelotas"

En su primera carrera de aquel año se vio envuelto en la famosa huelga de pilotos de Kyalami, en Sudáfrica. “Los jefes de equipo nos amenazaban  a través del sistema de refrigeración y la chimenea, la tensión era tremenda, pilotos como Derek Daly o yo nos habíamos jugado todo lo que teníamos, y estábamos a punto de perder nuestro trabajo”. Su amigo Elio de Angelis tocó el piano para los pilotos aquella famosa jornada. “Luego los dos hicimos un concierto en Alemania, él con el piano, yo con la batería”.

Al final todo se arregló. “Ken me miró a los ojos y me dijo: 'tengo que decirte una cosa, tienes pelotas. Ahora, súbete a ese coche'". En los entrenamientos, se rompió la suspensión. Borgudd se fue a los boxes con los tornillos y se los enseñó a Tyrrell. A mitad de temporada, se acabó el dinero. Tenía ya 35 años, se despidió de la Fórmula 1, pero no de las carreras. El piloto sueco siguió compitiendo en todo lo que se le ponía a tiro: monoplazas, turismos… Llegó a correr en las 24 Horas de Le Mans en 1987. En 1995 fue Campeón de Europa de Camiones. 

Slim Borgudd no desperdició el tiempo fuera de los circuitos, y vivió también la vida un poco golfa. Hoy reside en Coventry, Gran Bretaña, y es dueño de Slim Racing, una empresa relacionada con la ingeniería de competición y tutelaje de pilotos. Pero, ¿quién ganó al final, la música o los circuitos? “La pasión siempre fueron las carreras”. Con 68 años, hoy lo sigue demostrando.

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