James Key, el 'brujo' de Toro Rosso que disfrutará como David ante Goliat
  1. Deportes
  2. Fórmula 1
ES UNO DE LOS INGENIEROS DE MODA

James Key, el 'brujo' de Toro Rosso que disfrutará como David ante Goliat

“Les ha hecho un cohete, porque mira que el motor es malo…” comenta a El Confidencial alguien que sabe de qué está hecho el STR10. ¿Su autor? James Key, el director técnico del equipo italiano

Foto: James Key, el director técnico del equipo italiano (Foto: Getty).
James Key, el director técnico del equipo italiano (Foto: Getty).

“Ha sido un paso muy importante que se ha sentido nada más salir a la pista”, explicaba Carlos Sainz después estrenar el STR10 en la última sesión de pretemporada en Montmeló, “en general tiene más grip, más apoyo aerodinámico, y más equilibrio en las curvas”. Un piloto siente en la primera vuelta cuando tiene un buen monoplaza en sus manos…

“Les ha hecho un cohete, porque mira que el motor es malo…” comenta a El Confidencial alguien que sabe de qué está hecho el paño. ¿Su autor? James Key, el director técnico del equipo italiano, uno de los ingenieros de moda y de mejor proyección en la Fórmula 1 actual.

Las imágenes de la cámara subjetiva en la vuelta lanzada del Q1 delataban un monoplaza realmente equilibrado en manos de Sainz. El debutante fue cuarto en su primera sesión de Australia, quinto en Malasia.... Al margen del talento, para brillar tan rápido también se requiere un monoplaza bien parido y que inspire confianza.

Sentido común, buen olfato técnico y una sólida base como ingeniero. Así le definen quienes han trabajado con James Key. No un genio en la línea de un Newey, pero sí alguien capaz de conjugar preparación técnica y capacidad organizativa. Porque su singular trayectoria le obligó a ser cocinero antes que fraile.

Su madre le contaba que dibujó su primer coche cuando tenía dos años, y lo hizo en dos perfiles diferentes. Si estaba predestinado, su futuro se desencadenó ante un televisor y un gran premio de Fórmula 1 en Brands Hatch. “Decidí entonces que quería estar involucrado en el deporte de una u otra manera”. Lo ha cumplido.

Estudió en la Universidad de Nottingham y su tesis consistió en el diseño de un sistema de toma de datos para un coche de carreras. Lotus Engineering le patrocinó, y se encontró de repente trabajando en el diseño del Lotus Elise de Le Mans. Era también una suerte de “becario” para todo tipo de labores técnicas, lo que le permitió ir ganando experiencia práctica en diferentes áreas.

Su labor de ‘hombre orquesta’ alcanzó su máxima expresión en el equipo Jordan. Empezó en 1998 a trabajar como ingeniero de adquisición de datos con Ralf Schumacher. Tenía veinticinco años, y pasó cuatro trabajando en los circuitos a pie de pista, dedicado en cuerpo y alma a la Fórmula 1. Aquella etapa le proporcionó una formación práctica invaluable para el futuro, lejos del academicismo científico de otros ingenieros especializados que desconocen la dinámica de la pista. Pero ¿cómo llegó a convertirse en diseñador de un monoplaza?

Aquella etapa le enseñó “a ver la foto global” con un sentido pragmático en las raíces de su posición y éxito actual. En 2005, fue nombrado director técnico. En 2006, era ya el equipo Midland el que se había quedado pero con un panorama mínimo en recursos humanos, técnicos y económicos. James Key se convirtió entonces en una especie de bombero que acudía con su manguera para apagar todos los fuegos, tanto técnicos como administrativos. Crecía su experiencia global, así como su prestigio en la Fórmula 1. Llegó la oferta de Sauber en 2010.

Pronto comenzó a proporcionar dirección técnica al equipo suizo, al que poco a poco fue sacando del anonimato hasta llegar al C31, aquel monoplaza que casi gana el famoso Gran Premio de Malasia de 2012 con Sergio Pérez. En Monza, también terminó segundo y hubo muchas actuaciones puntuales destacadas aquel año. Pero crecían los problemas internos en el equipo suizo.

“Es el típico inglés educado y diplomático, que sabe muy bien lo que quiere y cómo conseguirlo” comenta a El Confidencial quien ha trabajado con el ingeniero británico. Su personalidad amable y estilo colaborativo chocaba con la mentalidad más ruda, casi rural, del equipo suizo, que le acusaba de falta de liderazgo. Dimitió pronto del equipo suizo.

Cuando planeaba volver a Gran Bretaña, llegó la llamada de Toro Rosso a mediados de 2012. No muy convencido, viajó a Faenza, para quedar sorprendido por sus instalaciones y medios. Volvió a sentir el desafío de la época de Midland y Jordan, aquel con el que más disfruta: optimizar los recursos de un equipo pequeño, y darle dirección y sentido para elevarle tanto técnica como organizativamente. Una suerte de David contra Goliat.

Es de los pocos ingenieros que ha trabajado en tres equipos diferentes en otros tantos países. Aunque no es un aerodinamicista de formación, Adrian Newey admira su trabajo. Seguro que, incluso más si cabe, al ver rodar al STR10 por delante del RB11, en manos del equipo de pilotos más joven en la historia de la Fórmula 1. Con el genio británico cada vez más volcado en las embarcaciones de alta velocidad, quién sabe cuál será su futuro en el seno de Red Bull. De momento, Carlos Sainz y Max Verstappen están demostrando tener talento, pero también mucha suerte con James Key.

James Key Toro Rosso Carlos Sainz Fórmula 1
El redactor recomienda