'Matador Junior' o cuando ponerse como un toro marca diferencias en un Fórmula 1
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el determinante valor de lo físico

'Matador Junior' o cuando ponerse como un toro marca diferencias en un Fórmula 1

Un piloto de Fórmula 1 tiene que ser un verdadero atleta, muy por encima de las condiciones que puede imaginarse el profano. Para Carlos Sainz es una de las claves de su éxito inicial en la Fórmula 1

Foto: Carlos Sainz junto a su padre en uno de los entrenamientos de esta Semana Santa (El Confidencial).
Carlos Sainz junto a su padre en uno de los entrenamientos de esta Semana Santa (El Confidencial).

Un mes fuera de casa y cuatro días de descanso antes del Gran Premio de China. La foto de los dos ‘Matadores’ con sus bicicletas en España este pasado fin de semana parecía un espejismo. Desde que debutó en el Mundial, Carlos Sainz ya se ha subido a la frenética ola de la Fórmula 1. Afortunadamente, el piloto español rueda con viento de cara gracias a los magníficos resultados de las dos primeras citas. Y cabe la esperanza de que el trazado de Shanghái también pueda ser propicio para Toro Rosso y sus pilotos.

El Gran Premio de Malasia fue un éxito mayor, si cabe, que el de Albert Park. Desde la velocidad mostrada el viernes y la vuelta de la Q1 hasta la remontada en una de las carreras más duras del año. En Sepang, Carlos Sainz pudo comprobar que, al margen de la preparación técnica, su físico se encuentra en el mejor momento de su carrera deportiva y hasta qué punto este factor es crucial en la Fórmula 1 actual.

La concentración a la altura del físico y viceversa

El piloto español mostró una extraordinaria velocidad en la Q1, a sólo cuatro décimas de los Mercedes con la goma blanda. Fue una vuelta limpia y sin fallos, velocidad pura y aprovechamiento al máximo de la mínima ventana que permiten los Pirelli en clasificación. “No sé si fue mejor la vuelta de la Q1 o la carrera” le confesó Franz Tost a Carlos Sainz padre tras la carrera, como reconoció a El Confidencial.

Sainz también ganó cuatro puestos en la salida, otra de las claves de su actuación en Sepang. Quizás fue su actuación el domingo lo más destacado en el fin de semana porque aunque aquel giro y la arrancada fueron momentos brillantes, también fueron puntuales. Sin embargo, su consistencia y ritmo durante más de hora y media de pilotaje en condiciones asfixiantes resultaron determinantes para optimizar una estrategia que también dio el éxito a Sebastian Vettel. Había que saber optimizarla.

Una apurada de frenada habría arruinado todo

En los primeros compases de la prueba, el equipo pidió a Verstappen que dejara pasar al piloto español ya que este era más rápido. La salida del coche de seguridad lo impidió por menos de veinte segundos. Con ello, el holandés mantuvo la prioridad de estrategia a tres paradas. Sainz tuvo que completar la carrera con dos. No quedaba entonces el menor margen para el error. Una sola apurada errónea de frenada que hubiera dañado el neumático habría arruinado todo.

Con más de sesenta grados sobre el asfalto, Sainz mantuvo la concentración durante toda la prueba, también gracias a su estado físico en una carrera en la que los tres pilotos que subieron al podio tuvieron que sentarse en el mismo durante las entrevistas. Fernando Alonso, un portento físico pero con un mes en el dique seco, reconoció su cansancio después de haber rodado poco más de veinte vueltas. Para Sainz, sólo era su segunda carrera en Fórmula 1.

En Phuket, con un doble campeón del mundo y pendientes del 36%

Sainz había preparado a fondo la cita de Sepang. Una semana antes de la carrera, Red Bull indicó al español un destino específico: Phuket, en Tailandia. Allí acudió acompañado por Sam Village, su entrenador, nominado por el equipo y que pertenece a la empresa del famoso doctor Aki Hintsa a quienes la mayoría de equipos y pilotos contratan sus preparadores personales. Village formaba parte el año pasado del equipo Marussia y fue contratado por Hintsa para luego ser adjudicado a Red Bull y al piloto de Toro Rosso.

En Phuket, Sainz dio otra vuelta de tuerca a su ya de por sí exigente programa físico para la Fórmula 1. Tanto el español como Village entrenaron con Chris McCormack, doble campeón del mundo de Ironman, que cuenta con otros dos títulos mundiales de triatlón y posee además una escuela en el enclave turístico tailandés.

Bajo condiciones similares a las de Sepang, el objetivo de trabajo era buscar la adaptación a la humedad y la temperatura ambiental sin modificar el cambio horario tras la carrera de Australia. Sainz pasó varios días con intensas sesiones de natación, carrera y entrenamientos con la bicicleta en una zona montañosa con pendientes cortas, de un par de kilómetros, pero con porcentajes de hasta el 36%. A juzgar por los resultados, el duro entrenamiento tuvo su recompensa en la carrera.

Las esperanzas para China

Nada más terminar el Gran Premio de Malasia, Sainz se encaminó hacia Milton Keynes. Allí tocaba encerrarse en el simulador de Red Bull, donde se dedicó a trabajar de forma ininterrumpida los circuitos de los próximos grandes premios: China y Bahréin. Y por las primeras impresiones recogidas, parece que las condiciones del trazado de Shanghái también podrían favorecer al monoplaza italiano con un rendimiento, a priori, similar a Sepang. Esto supondría una magnífica noticia para los dos pilotos de Toro Rosso. Sin embargo, dado el mayor peso específico del propulsor en Bahréin se espera una bajada de prestaciones en relación a la competencia.

El viernes de Semana Santa fue el único día de descanso total para el piloto español, que comenzó de nuevo sus entrenamientos tanto el sábado como el domingo, justo antes de partir para China. Su pérdida de peso es evidente respecto al pasado año. “Nunca ha estado físicamente como ahora”, reconocen quienes entrenan con Carlos Sainz. Ahora caben las dudas: ¿Toro o ‘Matador Junior’?

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