INCLUSO LLEGÓ EL ABANDONO POR AVERÍA MECÁNICA

Ferrari y Montezemolo, el día del Juicio Final o el final de un ciclo

El Gran Premio de Italia, desgraciadamente, puso como nunca de relieve la situación de Ferrari, y hasta qué punto Montezemolo puede ser o no el líder del futuro

Foto: Luca di Montezemolo y Fernando Alonso en Monza (AP)
Luca di Montezemolo y Fernando Alonso en Monza (AP)

En inglés, hay una expresión perfecta para explicarlo: “the day of the reckoning”. Aplicado a Ferrari, el pasado Gran Premio de Italia fue el escenario idóneo para traducir su sentido al castellano...

Sábado, 1.30. Una embarullada nube de periodistas esperaba a Luca de Montezemolo. El domingo, Fernando Alonso abandonaba por avería mecánica. No ocurría desde Malasia 2010. Tampoco se retiraba desde Malasia 2013… Fue, efectivamente, “the day of the reckoning”.

Los rumores de su despedida

Allí estaban todos los periodistas, como un rebaño, apretujados y peleando por intentar acercar sus micrófonos a la boca del presidente en la rueda de prensa menos profesional que podría ofrecerse. No cabe imaginar a Ron Dennis, por ejemplo, en una actuación semejante. Con la precisión profesional que distingue mediáticamente a la Fórmula 1, aquello era una chapuza. Y los responsables de comunicación del equipo, ciertamente desarbolados y compungidos, claro.

Pasar de la anécdota a la categoría puede llevar a error, pero ese estilo mostrado el sábado ante la prensa internacional resultaba familiar a otros detalles que a veces trascienden sobre la gestión de Maranello en estos últimos años. Sólo dos fabricantes han construido sus propios motores y chasis bajo el mismo techo. Mercedes logró el doblete en Monza, mientras que Ferrari…

“He visto y he oído muchos rumores en relación a mí, y esto ocurre regularmente en el verano en Italia, pero esta vez es demasiado”, explicaba el presidente en su mensaje: récords de resultados para Ferrari, presentación de un nuevo modelo… “Estos son mis poderes. ¿Cómo voy a dejar Ferrarinbsp;Aquí estoy", vimo a decir para desmentir los rumores. Luego, el discurso habitual sobre su equipo de Fórmula 1. Al día siguiente, Alonso estaba fuera de carrera y Raikkonen terminaba noveno.

Ni velocidad, ni estrategia, ni siquiera fiabilidad

Aunque se conocen hasta la saciedad las carencias del F14 T,  el Gran Premio de Italia las evidenció como nunca y en el peor sitio posible. “Podría haber puesto cien juegos de neumáticos haber hecho el mismo tiempo”, explicaba Alonso con  seis motores de Mercedes  por delante el sábado y Raikkonen fuera del Q3. La bayeta estaba exprimida, no había una gota más.

El domingo, el monoplaza italiano era una tortuga roja. Vale, ya lo sabemos. Y aunque ell nivel operativo de Ferrari ha sido de notable alto en los últimos años, Red Bull, McLaren y Force India robaban la cartera al italiano en las paradas en boxes. “Me encontré al final de una hilera de coches y, en ese momento, habíamos cambiado la estrategia, decidiendo alejarnos del grupo para conservar los neumáticos e intentar atacar hasta el final de la carrera”, explicaba Alonso al final de la prueba. ¿De verdad habría tenido alguna posibilidad? 

Pero tras ochenta y seis carreras sin abandono por problemas mecánicos, el piloto español venía a morir precisamente en la playa de Monza, ante los tifosi. Mejor ‘abandonado’ que humillado. Al menos, una avería mecánica siempre exhonera al piloto, porque Alonso no merecía entrar arrastrándose en la meta. Su peor resultado con Ferrari en Monza fue el cuarto puesto de 2011, única vez que no había subido al podio.

Aferrado a un modelo que ya no existe

"No podemos tener un deporte que entre una carrera y otra caiga en el vacío, para vosotros en la prensa y para todos”, explicaba Montezemolo en su discurso del sábado. Para añadir que “necesitamos un deporte que vuelva a hacer las pruebas; los tests (privados), sirven para los patrocinadores, sirven para hacer eventos, si alguien piensa que son demasiado caros, que no los haga; si alguien tiene excelentes simuladores, que no los haga, pero debe acabarse con que la Fórmula 1 tenga un acercamiento hacia abajo que no se da en ningún otro deporte”.

De nuevo, ese discurso que muchos pueden compartir, pero que retrataba a un líder todavía aferrado a la defensa de un modelo de Fórmula 1 que ya no existe, y que le llevó a rechazar las decisiones estratégicas cruciales que le pedían sus subordinados estos últimos años. De nuevo, Montezemolo se nos apareció como un líder del pasado y fuera de sitio. Por lo menos, para el equipo de  carreras. Para la marca, la cúpula del Grupo FIAT sabrá.

El fin de un ciclo, visualizado como nunca

“Cuando volví a Maranello en 1991, después de dieciocho años, me encontré una situación más difícil de la que me esperaba”, escribía Montezemolo en el prólogo del libro La Rosa y le altre, para conmemorar los 50 años de Ferrari en la Fórmula 1. Hablaba de las tendencias tecnológicas que dominaban la disciplina, y cuyo tren Ferrari parecía haber perdido en los ochenta y noventa: motores turbo, aerodinámica exagerada, electrónica creciente... Hoy, todo apunta a que será la vez desde 1993 que Ferrari  no va a ganar al menos una carrera en un año.

“The day of the reckoning”, como define el diccionario Collins, es “el momento en el que los efectos de los errores o faltas del pasado le alcanzan a uno”. En un sentido más trascendente, una suerte de Juicio Final. El que sufrieron Luca de Montezemolo y Ferrari en el Gran Premio de Italia que ilustraba la gestión de estos años. El fin de un ciclo, visualizado como nunca. Por eso, los rumores seguirán en el futuro, y quizás pronto acabarán haciéndose realidad.

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