Tras dos años de irregularidad en Movistar

El desafío de Mikel Landa: año clave en su estreno como nuevo 'piloto' de McLaren

El ciclista afronta un curso decisivo en su nuevo equipo, el Bahrain-Merida, que pertenece en un 50% a McLaren Group. Landa contará con un gran equipo humano y también material para luchar por el Tour

Foto: Mikel Landa, durante el pasado Giro de Italia. (EFE)
Mikel Landa, durante el pasado Giro de Italia. (EFE)

La ilusión vuelve a reflejarse en el rostro de Mikel Landa. Al ascenso de su equipo, la Fundación Euskadi, a la segunda divisón del ciclismo profesional, se le unió su fichaje el pasado mes de agosto por el Bahrain-Merida. Tras dos temporadas en Movistar, el de Álava emprende ahora un viaje a tierras más exóticas para liderar por fin un proyecto con todas las de la ley. En el conjunto azulón sus objetivos individuales chocaron siempre con los de Nairo Quintana y Alejandro Valverde, pero ahora todo parece indicar que Landa tendrá la máxima responsabilidad dentro de una formación de primer nivel. Sus piernas dictaminarán hasta qué punto es capaz de ponerse al frente de una estructura fuerte y de gran potencial económico. A Mikel se le exigirán resultados, aquellos a los que dice que puede aspirar y que ahora podrá afrontar con relativa tranquilidad, sin preocuparse de qué gallos acudirán junto a él, y bajo el mismo color, a las citas más importantes del calendario.

Landa va a tener todo lo que necesita para llevarse su primera grande. Este debe de ser sin lugar a dudas su año. En sus esquemas todo encaja: tendrá un equipo top, aparte de un bagaje, experiencia y madurez lo suficientemente amplio como para enfrentar el reto. Mikel suele arrastrar dos corrientes ciclistas muy diferentes entre sí: están los que creen en su potencial, calidad y carácter, los llamados 'landistas', y por otra parte los convencidos de que no sabe correr bajo presión y afirman que su oportunidad ya pasó. Landa, de 30 años, quiere enterrar las dudas de algunos y demostrarse a sí mismo que es capaz de pedalear no solo con valentía, cuando no queda otra que tirar de heroica, sino también con inteligencia. Todos los esfuerzos de sus nuevos compañeros irán enfocados en atenderle cuidadosamente en carrera y protegerle para que, a la hora de la verdad, compita en condiciones contra sus rivales. Esto es lo que el vasco ha echado en falta dentro del Movistar.

Mikel Landa (d), junto a Nairo Quintana (c) y Valverde (i) durante un evento del equipo Movistar. (EFE)
Mikel Landa (d), junto a Nairo Quintana (c) y Valverde (i) durante un evento del equipo Movistar. (EFE)

Landa no ha disfrutado de dos años ni mucho menos sencillos en la escuadra telefónica: cuando no han sido las lesiones, las caídas y la mala fortuna se cruzaron siempre en su camino. También la 'tricefalia', con polémicas y rozes incluidos, le generó dolor de cabeza y, para una gran vuelta que corría en condiciones, el pasado Giro de Italia, aparece Richard Carapaz, hasta ese momento proyecto de buen ciclista, y le eclipsa por completo. Así las cosas, el curso de Landa se reduce a un cuarto y a un sexto puesto en Giro y Tour, respectivamente. Lejos de conformarse, quiere más. Tanto en Sky como en el seno del equipo navarro cumplió órdenes cuando tocaba, ahora desea exprimir al máximo su mejor versión y sentirse libre. En otras palabras: Mikel quiere dejar de ser parte del paisaje y dar un paso adelante en el pelotón.

Mejor, imposible

En el Bahrain se encontrará un equipo muy potente y repleto de caras conocidas o amigos personales. Su paisano Pello Bilbao y el alicantino Rafa Valls, con los que ya coincidió en Euskaltel y Movistar, respectivamente, aterrizarán para acompañarle en esta nueva aventura. También Wout Poels, con el que compartió carretera en el antiguo Sky. Además, el alavés se pone de nuevo en manos del preparador Rod Ellingworth, que deja su puesto en la formación británica para encabezar el equipo sostenido por fondos del emirato. Con Ellingworth, Landa mejoró sus prestaciones en la contrarreloj, por lo que su fichaje también es muy importante para él.

Aparte de un bloque sólido, un capital material de primer orden (McLaren Group adquirió a finales del 2018 el 50% de la empresa que gestiona el equipo) y un círculo de confianza estrecho, a Landa se le han alineado también los astros: el recorrido del Tour, con solo una cronoescalada y mucha montaña, le favorece claramente. Si es capaz de salir vivo de la primera semana, que normalmente se le suele atragantar, tendrá opciones claras de vestirse de amarillo en los Campos Elíseos. La 'corsa', eso sí, con tres luchas contra el tiempo, no se le ajusta tanto, por lo que, a la espera de conocer su calendario, todo parece indicar que el vitoriano será de la partida en la ronda francesa y muy posiblemente en una Vuelta por la que no pasa desde 2015.

Cavendish, en su presentación como nuevo corredor del equipo en la fábrica de Woking.
Cavendish, en su presentación como nuevo corredor del equipo en la fábrica de Woking.

Muchas cosas en Bahrain serán prácticamente nuevas alrededor de Landa. Rohan Dennis y Vincenzo Nibali no estarán. El primero, reciente campeón del mundo contrarreloj, tras muchos problemas jamás aclarados del todo y el segundo, con un gran contrato camino del Trek. No obstante, el equipo mantiene intacto a muchos de sus mejores hombres, los que forman su columna vertebral: el velocista Colbrelli (al que ahora se le une Mark Cavendish), el polivalente Dylan Teuns, el veterano en mil batallas Damiano Caruso y el joven Iván García Cortina, sin olvidar a Mohoric o Pozzovivo. Con todos estos ingredientes y bajo toques de su color favorito, el naranja a lo Euskaltel que impondrá la escudería britanica en algunas zonas del maillot y de las bicicletas, Landa espera convertirse por fin en el 'piloto' más rápido del pelotón en las generales de las grandes citas.

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