recibirá 24.000 millones de dólares de 2016 a 2025

La NBA triplicará sus ingresos televisivos y las grandes estrellas se frotan las manos

La NBA recibirá 24.000 millones de dólares en 9 años tras renovar sus derechos con Disney y Turner. Mayores ingresos que generarán mejores contratos

Foto: LeBron James sonríe durante una entrevista en el 'Media Day' de los Cavaliers
LeBron James sonríe durante una entrevista en el 'Media Day' de los Cavaliers

"En el noreste de Ohio no te regalan nada. Tienes que ganártelo todo. Tienes que trabajar por lo que tienes. Estoy preparado para aceptar el reto. Vuelvo a casa". Cuando LeBron James anunció su vuelta a Cleveland, todo el mundo se miró extrañado al ver los términos del contrato. Tras las Finales perdidas ante los Spurs, salió al mercado de la agencia libre a fin de otear la mejor opción de futuro. En un primer momento vino a supeditar la flexibilidad al compromiso a largo plazo. Poco después, al oficializar su retorno, juró amor eterno a la ciudad que le vio crecer pero con matices. En lugar de apurar los cuatro años de contrato a los que podía optar según el actual convenio colectivo (CBA), LeBron prefirió reducir su compromiso a dos años y 42,1 millones. Lo hizo con cautela, firmando un año garantizado (20,7 millones en la 2014/2015) y reservándose una opción para el siguiente (21,5 millones en la 2015/2016). ¿Por qué? La respuesta resulta bastante intuitiva: billetes.

La NBA es un territorio donde nadie da puntada sin hilo. Bien informado, LeBron conocía de primera mano el potencial de crecimiento de la Liga en lo que a derechos televisivos se refiere. Sabía que la liebre estaba a punto de saltar. Por eso cubrió sus espaldas y no se tiró a la piscina. Tras semanas de negociaciones, el pasado lunes la NBA anunciaba la renovación del contrato televisivo con Disney (propietarias de ESPN y ABC) y Turner (TNT). Nueve años y 24.000 millones de dólares (unos 2.670 al año) a contar desde la temporada 2016/2017, cuando expirará la alianza televisiva vigente.

El pasado curso, la NBA percibió 930 millones de dólares procedentes de estos dos gigantes mediáticos en este concepto (485 millones de Disney y 445 de Turner). Una cifra mareante para el común de los mortales, pero que quedaba en ridículo al lado de los 4.500 que se embolsa el fútbol americano (NFL) o los 1.500 que se lleva el baseball (MLB). Un visionario este LeBron James. La NBA buscaba doblar su porción del pastel. Al final prácticamente los ha triplicado: de 7.400 millones en ocho años (2008-2016) pasa a 24.000 en nueve (2016-2025). LeBron sonríe, pero otros jugadores de la Liga no anduvieron tan avispados a la hora de contemporizar la extensión de sus contratos. Es el caso de Carmelo Anthony, quien aceptó seguir siendo el alma mater de los Knicks a cambio de 126 millones de dólares a repartir en los próximos cinco años. Eric Bledsoe (5 años y 70 millones con los Suns) y Kenneth Faried (5 años con los Nuggets), por poner dos ejemplos, son otros de los ‘afectados’ por no prever el nuevo escenario en el que se adentra la mejor liga de baloncesto del planeta.  

Tras el anuncio, David Levy, presidente de Turner, emitió un comunicado valorando las consecuencias que se prevén para uno de los actores involucrados en el acuerdo. “Se trata de un acuerdo importante para nuestra compañía. Estamos muy contentos de continuar con nuestra relación con la NBA, los propietarios y los jugadores. Con este compromiso quedan atadas algunas de las retransmisiones deportivas más valiosas, originales y de mayor calidad que tenemos. Seguiremos teniendo beneficios a través de TNT y del resto de plataformas que conforman nuestra amplia cartera y ayudaremos a crecer aún más nuestro negocio en la próxima década”. Por su parte, ESPN  añadió que incluirá un servicio online para emitir partidos en directo de temporada regular a personas que no estén abonadas a la televisión por cable. Entonces, ¿todos contentos? Todos, todos, no. NBC Sports y Fox Sports pretendían hacerse con una parte del pastel. Deberán seguir intentándolo. 

En su comparecencia del lunes, el Comisionado Adam Silver hizo una declaración que no por obvia deja de ser menos importante: “El acuerdo tendrá un profundo efecto sobre el tope salarial”. La pasada temporada el tope se fijó en 58,68 millones de dólares. Para el curso que arranca el próximo día 28 será de 63,06 millones, un 7,5% más. Un dato que pone de manifiesto la capacidad para hacer dinero de la liga dos años antes de que llegue el premio gordo. Aunque el impacto económico real se verá en la próxima ronda de negociaciones, Según las estimaciones de Ken Berger, periodista de la CBS que cita fuentes ejecutivas de los equipos, para entonces el ‘salary cap’ se habrá disparado hasta los 91,2. Otros cálculos rebajan la euforia y dejan la cifra en 85. En cualquier caso, hablamos de un crecimiento sustancial quese verá traducido en el aumento de los salarios de los jugadores.  

Bajo el yugo del CBA acordado tras el ‘lockout’ de 2011, el contrato máximo al que suele (siempre hay excepciones) acceder el elenco de estrellas que dirige los destinos de las franquicias puede alcanzar hasta un 30% del límite salarial de cada equipo. En este contexto, la asociación de ideas resulta evidente. Aunque ese porcentaje se mantuviera invariable en un futuro CBA, los contratos máximos aumentarán de forma inevitable al hacerlo la ‘base imponible’ sobre la que se aplican. Sobre el terreno, Berger apunta que dentro de dos años un contrato máximo para un jugador con al menos diez años de experiencia en la Liga ascendería a 28,2 millones. Después de esto, quizá se vea con mayor nitidez la estrategia de LeBron, ¿verdad?

El jugador de los Cavaliers no es una rara avis. Kevin Durant finalizará contrato en junio de 2016 con los Thunder y, al igual que otros hombres destacados de la competición como Kevin Love, Marc Gasol o LaMarcus Aldridge (agentes libres el próximo verano), optarán por seguir la misma hoja de ruta para hacer saltar la banca llegado el momento. Eso si, como apunta la teoría del periodista Brian Windhorst, el sindicato de jugadores no elimina antes la figura del contrato máximo. Algo que dinamitaría el andamiaje salarial de la NBA, el equilibrio que buscan los propietarios y la posibilidad de juntar a varias superestrellas en el mismo equipo.  

¿’Lockout’ a la vista?

El NBPA, con Chris Paul al frente y LeBron James como icono mediático, se ha apresurado a hacer sus cábalas sobre el ‘nuevo orden’. Los propietarios no van a tener excusas para racanear millones del BRI (Basketball-related income) en la revisión del actual CBA que se espera para el año 2017 aduciendo pérdidas. Para los despistados, el BRI es un término que incluye todos los ‘Ingresos generados con el Baloncesto’ y es de donde sale el dinero para pagar a los jugadores. Según el desglose que en su día hizo el gurú Larry Coon, en el saco se incluyen: las entradas durante la Liga Regular y playoffs, derechos de retransmisión, parking y las ganancias generadas en: partidos de exhibición, promociones de equipos, patrocinadores, los campus de pretemporada, venta de bebidas, el 40% de los palcos VIP de los pabellones, las localidades premium, el 40% de la firma de los pabellones, entre el 45% y el 50% de lo que pagan algunas empresas por dar nombre al Arena de turno (‘naming rights’), la concesión de las tiendas de los pabellones, las ganancias generadas en los All Star, Open McDonald's, los derechos de televisión internacional, etc.

Una gruesa lista de elementos que en 2011, año del conflicto, se situaba en 3.800 millones de dólares y que según las proyecciones en la temporada 2016/2017 será de 6.800 millones. “Esta vez no les vamos a creer”, amenazaba ‘King’ James, al tiempo que agradecía el influjo del ex Comisionado, David Stern, a la hora de impulsar un acuerdo que ha terminado de germinar bajo el mandato del que fuera su subalterno más fiel. En 2011, 22 de las 30 franquicias dijeron que estaban en números rojos. Una medida de presión por la que los jugadores acabaron cediendo y rebajaron su participación en el BRI de un 57% a un 51%. Ahora, con el zurrón de pasta que se avecina, y con la reciente venta de los Clippers por 2.000 millones a Steve Ballmer, una exhibición de músculo financiero en toda regla, no hay motivos para la pataleta.

En este sentido, Silver opta por rebajar la tensión y ser optimista: “Estoy seguro de que ambas partes estarán estudiando este nuevo trato e intentarán asegurar que siga siendo justo para los dos”. Aunque será a partir del 1 de julio de 2017 cuando toque sentarse a hablar, esperemos que, por el bien de todos, así sea. Además de lo dicho hasta ahora, existen otras implicaciones para la NBA. Un artículo de publicado por Michael McCann en Sports Illustrated profundiza va más allá en las consecuencias de la rúbrica del pasado lunes: expansión de la Liga con un hipotético surgimiento de nuevas franquicias dentro y fuera de Estados Unidos, el límite de edad que querría aumentar Adam Silver (de 19 a 20 años), lo atractivo de la Liga de Desarrollo (NBDL) con más dinero que manejar… Infinidad de especulaciones bajo el amparo de un aluvión de dinero fresco que pretende elevar a la NBA a un escalón superior.      

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