Españoles en la NBA: del sueño del anillo de Pau a la vida en las tinieblas de Claver
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analizamos sus opciones de cara a la próxima temporada

Españoles en la NBA: del sueño del anillo de Pau a la vida en las tinieblas de Claver

El 28 de octubre arranca la NBA

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Luces, cámara, acción. El próximo 28 de octubre, la NBA levantará el telón en la que se presume sea una de las temporadas más igualadas en los últimos años. Y todo por un traspaso que hizo temblar los cimientos de la mejor liga de baloncesto del planeta. A priori, el regreso a casa de LeBron abre nuevas vías de negocio. En la práctica, vemos cómo el jugador más determinante de la competición ha movido hilos para armar un grupo competitivo que le acerque al más ferviente de sus deseos: conseguir un anillo en Cleveland. No nos engañemos, a estas alturas de la película, Kyrie Irving y Kevin Love, así como el resto de la flota de los Cavaliers, superan en expectativas a unos Heat huérfanos de padre. Claro que luego viene la pizarra de Gregg Popovich y sus Spurs para representar la sublimación de lo colectivo. Ese molde perfecto donde cualquier perfil tiene cabida.

Una misión evangelizadora global para que todo el mundo sepa de qué va esto del baloncesto. El entrenador en activo más laureado descolgó el teléfono para llamar convencer a Pau Gasol. También Phil Jackson, Pat Riley, los Thunder y su ‘hermano’ Kobe Bryant, quien intentó replantar el erial que han sido los Lakers en los dos últimos años. Nada funcionó. Al final Pau eligió los Bulls (3 años y 22 millones). "Tienen un grupo de jugadores jóvenes pero con experiencia y están hambrientos. Quería ser parte de esto", comentaba Pau en el ‘Media Day’. El pívot español compartirá vestuario con Joakim Noah, elegido mejor defensor el pasado año, con quien formará la pareja interior con mejor juego interior de la NBA.

Sobre el parqué, su valor añadido está fuera de toda duda. En una entrevista para la web especializada Kia en Zona, después conseguir el oro como asistente de ‘Coach K’, Tom Thibodeau describía el salto cualitativo que genera la presencia de Pau en la plantilla: “Cuando tienes jugadores que pasan tan bien el balón eso se refleja en el juego, facilita la acción del resto. Pau es muy talentoso y ayudará de diferentes formas. Puede jugar de espaldas pero también de cara al aro, es muy bueno en el ‘pick & roll’, muy inteligente. Puede hacer muchas cosas… porque luego también es capaz de intimidar o rebotear”, detallaba. En la pintura, como ‘4’ abierto, figura un Nikola Mirotic (3 años y 17 millones) sobre el que en la Ciudad del Viento tienen muchas esperanzas depositadas. Y atentos también al papel que jugará la metralleta Doug McDermott a la hora de aprovechar los espacios en el perímetro.

La incógnita de la ecuación es Derrick Rose. En 2012, el año siguiente a convertirse en el MVP de la NBA más joven de la historia, se rompió el ligamento cruzado de la rodilla izquierda. Tras un año en el dique seco, sólo pudo jugar 10 partidos. Un desgarro del menisco, esta vez en la rodilla derecha, le obligó a frenar de nuevo. Dos temporadas llenas de dudas e incertidumbre en las que se ha perdido más de 200 partidos. En el Mundial su presencia el Team USA nos dejó fríos. Para él fue una parte más de la pretemporada. Ahora llega la hora de demostrar que el mejor D-Rose está por venir. De ello dependerán, al margen de la llegada de Pau, las aspiraciones reales de la franquicia de Illinois. Competir con Cleveland en el Este y poder acercarse a una final, y por consiguiente al anillo, son las intenciones de un equipo con mimbres para hacer algo grande.

Ricky, el jefe de la guardería

Dice la canción de corte rociera que algo se muere en el alma cuando un amigo se va. Ricky Rubio mantiene su alma intacta. Simplemente los Timberwolves han traspasado a Kevin Love, su mejor socio, el hombre con el que se entendía con sólo una mirada. El base de El Masnou se queda a cargo de una franquicia joven, falta de experiencia, pero sobrada de talento. “No quiero pasar por una experiencia donde ganar sea algo especial”, confesaba en junio. Mientras sigue mejorando el tiro (un pobre 37% de acierto le contempla) con un entrenador personal, a Ricky le asalta el problema de negociar su próximo contrato. Si no hay acuerdo antes del 31 de octubre, al final de la temporada pasará a convertirse en agente libre restringido. Es decir, los Wolves se reservan el derecho a igualar la oferta (‘Qualifying offer’ de 6,7 millones) que pueda llegar por él. Las últimas informaciones dicen que desde las oficinas del Target Center se le ofrece 42 millones por cuatro años. El español quiere el máximo, más aún cuando han ofrecido 63 millones y cuatro años a Eric Bledsoe, que al final de se queda en los Suns (5 años y 70 millones).

Junto al español, Thaddeus Young (26), Zach LaVine (19), Anthony Bennett (21) y Andrew Wiggins (19) forman un ‘jardín de infancia’ que emana descaro a borbotones. A ellos se les une Shabazz Muhammad (22), uno que espera eclosionar tras no cumplir las expectativas en el draft de 2013 (puesto 14), y la perla senegalesa Gorgui Dieng (24). Todos estarán tutelados por los ‘carrozas’ del equipo: el montenegrino Nikola Pekovic (28), Mo Williams (31), Corey Brewer (28), Kevin Martin (31) y el puertorriqueño José Juan Barea (30). Madera para luchar y curtirse. Una presencia en la postemporada sería el premio para una franquicia que no alcanza los playoffs desde 2004.

Marc y Calderón: sudor en Memphis y galones en Nueva York

Estaba claro que la llegada de Phil Jackson a los despachos de los Knicks iba a suponer un seísmo que afectaría a todas las instancias de la franquicia de la Gran Manzana. Tras dar las gracias por los servicios prestados a Mike Woodson (ahora asistente de Doc Rivers en los Clippers) empezó a edificar un proyecto que consiga recuperar la sonrisa de una afición afiliada al sufrimiento. Lo primero que hizo fue dar forma a un traspaso que supuso el aterrizaje de José Manuel Calderón. El base extremeño, que acabó considerablemente quemado el Mundial, inicia una nueva etapa en la ciudad que nunca duerme. Con Carmelo Anthony como gerifalte en el parqué y Derek Fisher iniciando su andadura en los banquillos tratando de implantar el ‘triángulo ofensivo’, el español será el encargado de dirigir las operaciones como base titular. Por cierto, no sabemos si cambiar al ‘3’ que luciera en su día Stephon Marbury es una buena opción. Nadie en los Knicks quiere revivir la locura de aquellos primeros años del siglo XXI.

Por su parte, al otro lado del charco, Marc Gasol disfruta de una estabilidad personal y profesional envidiable. En Memphis es una figura imprescindible dentro de la filosofía ‘Grizzlie’. Un equipo sin la pomposidad ni el ruido de otras franquicias pero que a la hora de la verdad, cuando el balón comienza a girar de mano en mano, siempre compite y da la talla. Al bloque de los últimos años (Marc, Conley, Tony Allen, Zach Randolph…) se le unen dos piezas de calado: Vince Carter y Michael Beasley. Con el mediano de los Gasol como referencia interior en ambos lados de la cancha, la segunda campaña de Dave Joerger promete superar los resultados de la primera (50-32 y derrota en primera ronda de Playoffs).

Ibaka y los Thunder, el eterno aspirante

En la selección española, Serge Ibaka es la tercera pieza del mejor juego interior del planeta. Al menos eso pensó el propio Ibaka en medio de la ola de piropos que inundaron los días previos al inicio del Mundial. Luego vino la inopinada derrota ante Francia, las caras largas y el triste epílogo de la mejor generación que ha parido nuestro baloncesto. Tras la decepción, ya en Estados Unidos, el ala-pívot de origen congoleño, infrautilizado por Orenga, vuelve a sentirse importante. Sam Presti le brindó su confianza cuando James Harden salió rumbo Houston. Ahora, sus números crecen cada año (15,1 puntos, 8,8 rebotes en 33 minutos) y se afianza como la tercera vía tras la dupla dupla Durant-Westbrook. Los refuerzos veraniegos no trastocan la esencia de un equipo diseñado para superar la barrera de las 50 victorias y que en los últimos cuatro años ha disputado dos finales de Conferencia y una final NBA. De nuevo, los Spurs marcaran la pauta en el ‘Salvaje Oeste’.

Mientras‘Ibloka’hacía honor a su apodo y lideraba la NBA en tapones por partido en la temporada 2011/2012 (3,7 gorros por noche) y en la 2012/2013 (3 pinchos de merluza por choque), además de ser tercero en su año ‘sophomore’(2,4) y segundo la pasada campaña (2,7), su tiro iba experimentando una mejoría que abre un abanico inmenso de opciones ofensivas. Su suspensión y su mecánica le permiten elevarse por encima de los defensores con una facilidad pasmosa y jugar el 'pick and pop'es una opción cada vez más manida en las filas de los Thunder. Y es que sus expediciones en el perímetro son cada vez más profundas. Ahora hasta se atreve con los triples. 49 de sus 55 tiros de tres puntos (150 intentos) han llegado en el 'binomio del destape' (2012-2014). Dos años de eclosión y esplendor que le han confirmado como un jugador infinitamente más completo que el chico de 20 años que irrumpió en 2009 en la mejor liga del mundo saltando de aquí para allá, repleto de buenas intenciones pero con carencias que alimentar.

La vida en el alambre de Víctor Claver

En julio de 2012, los Blazers decidieron ejercer sus derechos sobre Víctor Claver, aquel chaval espigado de pelo rojizo que draftearon en 2009 (puesto 22). No lo pensó. Tras seis años en su Valencia natal cogió sus bártulos para enfrascarse en la aventura americana. Firmó un contrato por tres años y cuatro millones de dólares que expirarán al finalizar el presente curso. Después, la franquicia se reserva el derecho a igualar cualquier oferta que llegue por el jugador (‘Qualifying offer’ de 1,7 millones). En lo deportivo, la vida en la mejor liga del mundo ha sido un terraplén lleno de espinas. No entraba en la rotación y le llegaron a enviar a los Idaho Stampede, equipo de la NBDL afiliado a los Blazers, para que no perdiera el ritmo de competición. El español siempre ha defendido que la relación con el técnico, Terry Stotts, es buena. Pero con eso no basta. Se trata de convencerle con argumentos baloncestísticos hacerse con un hueco en el roster. Razones que han brillado por su ausencia.

En estas dos temporadas, Claver ha jugado 70 partidos (49 el primer año y 21 el segundo), donde ha registrado unos discretos guarismos: 3,3 puntos y 2,3 rebotes en 14,2 minutos en cancha. En una charla con Basket 4 US reconocía que la situación tiene que cambiar. "No puede ser otra temporada como la pasada. Tengo que jugar, no 20 minutos por partido, pero sí estar en el equipo donde pueda jugar y tener oportunidades cada día y no ser el jugador 14 o el 15; tener la sensación de que puedo ayudar al equipo". La empresa no será fácil. La espina dorsal se mantiene (Lillard, Aldridge y Batum) y hay Tras acabar quintos en el Oeste con un balance de 54-28, los Blazers apearon a los Rockets en uno de los duelos anotadores más exuberantes de los últimos tiempos (4-2). En semifinales fue otro cantar. Los Spurs, a la postre campeones, llegaron al Moda center de la capital de Oregon para evidenciar sus carencias y demostrarles que todavía les falta por claro que debían mejorar (4-1). Es carne de traspaso y, a no ser que cambien mucho las cosas, no sorprendería verle cruzar de nuevo el charco a final de curso.

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