Se retira una figura única

José Manuel Calderón: la mente fría de la Selección que tuvo 'mala suerte' en la NBA

El base, considerado por muchos el mejor de la historia del baloncesto español, tuvo una carrera de enorme éxito con la Selección, pero no así en la NBA. El anillo se le escapó dos veces

Foto: Calderón, celebrando el primer Mundial de España cosechado en Saitama en 2006. (Reuters)
Calderón, celebrando el primer Mundial de España cosechado en Saitama en 2006. (Reuters)

Marcin Gortat, pívot de los Wizards, se quitó de encima a 'Zaza' Pachulia de muy malas maneras. Ambos pugnaban por un rebote bajo el aro. El georgiano, desequilibrado, cayó con violencia sobre la pierna de su compañero en los Warriors, Kevin Durant, y le lesionó de la rodilla izquierda. En aquellos instantes, marzo del 2017, el calendario apretaba: restaban tan solo seis semanas para el inicio de los playoffs de la NBA y la franquica de San Francisco no estaba dispuesta a dejar escapar el anillo de campeones por segunda vez consecutiva. La baja de Durant, su incorporación estrella ese curso, disparó todas las alertas. La reacción no se hizo esperar y los de Steve Kerr se hicieron con los servicios de otro alero, Matt Barnes.

La jugada salpicó de lleno a un jugador que soñaba con rematar su extensa carrera en EEUU, ya en pleno ocaso, con el título. Barnes ocupó el puesto vacante que los Golden State Warriors le habían reservado a José Manuel Calderón, base. El extremeño se quedó sin nada, con la miel en los labios. A 'Mr. Catering', como en su día le apodó Andrés Montes, se le escapó el tren del aspirante a la gloria en plena estación. La vía hacia el reconomiento más deseado, la joya que otros mitos antes que él ni siquiera vislumbraron. Calde, entonces en los Lakers, ya había negociado su salida rumbo a los Warrios, pero no pudo ser. Para mayor desesperación, el de Villanueva de la Serena vio por televisión como aquella franquicia que a punto estuvo de recibirle se coronaba finalmente campeona de la NBA meses más tarde.

Lebron James y Calderón dialogan antes del inicio de las finales de la NBA en 2018. (EFE)
Lebron James y Calderón dialogan antes del inicio de las finales de la NBA en 2018. (EFE)

Cruel desenlace para un jugador sobresaliente y con demasiados apuntes de fatalidad en su trayectoria. De Calderón se decía entonces que sería el segundo español en ganar un anillo tras Pau Gasol (2009 y 2010), pero los pronósticos jamás se cumplieron. El base disfrutó de una nueva oportunidad con los Cleveland Cavaliers la temporada siguiente, pero los Warrios volvieron a imponerse por paliza en la final. Marc Gasol, Serge Ibaka y Sergio Scariolo como técnico ayudante serían los siguientes españoles en tocar la gloria (2019). Curiosamente, los tres se proclamaron campeones de la NBA en la franquicia donde Calderón pasó de 'rookie' a mito, Toronto Raptors, donde permaneció ocho temporadas antes de convertirse en un auténtico trotamundos del basket norteamericano. Como se puede apreciar, por unas cosas o por otras, Calderón nunca cayó en el sitio indicado y la hora correcta al otro lado del Atlántico. La vida, la mala suerte de un 'jugón' irrepetible

Éxitos en la Selección

Maldito allí, Calderón no puede decir lo mismo de su paso por la Selección pues su botín deslumbra: oro mundial y europeo, más otros tres podios continentales y olímpicos. Pieza clave, perfil bajo. Discreción y constancia. Así fue su extensa carrera en el baloncesto. Sus numeros nunca fueron especialmente llamativos (9,8 puntos y 5,9 asistencias son sus medias en la NBA), pero sí destacó en los llamados 'intangibles': dirigir la bola al sitio correcto, controlar los tiempos y desatascar a sus equipos con un triple o una bandeja marca de la casa cuando el estrés aprieta. Calderón se despide ahora del deporte profesional dejando tras de sí una estela impresionante y siendo, posiblemente, el mejor base de la historia del baloncesto nacional. Al menos, sí el más inteligente (con permiso de Ricky Rubio, al que le queda cuerda).

Calderón abraza a Pau Gasol tras conquistar el bronce en los últimos Juegos Olímpicos. (EFE)
Calderón abraza a Pau Gasol tras conquistar el bronce en los últimos Juegos Olímpicos. (EFE)

Tuvo que llegar un torneo en el que apenas estuvo en cancha, los Juegos Olímpicos de Río (2016), su última aparición con la camiseta española, para que el público general entendiera lo que verdaderamente hizo grande a José Manuel Calderón: su lucha por el bien común por encima del interés personal. Scariolo no contó con él en la rotación, pero lejos de quedarse cabreado en el banquillo, el extremeño sirvió de impulso para sus compañeros. No paró de animar, de jalear y de aconsejar a todos los miembros del equipo ya estuvieran más o menos acertados a canasta. Una estrella como hincha a pie de campo. "Siempre el equipo por delante. Sé mi papel. Sé por qué estoy aquí. Estoy feliz de estar aquí. Estoy feliz de ayudar a mi equipo", le comentó a unos periodistas de la NBA que no daban crédito ante su ausencia de minutos. Su rostro al abrazarse con Pau Gasol tras el bronce lo dijo todo. "Es un jugador muy listo. Tras jugar durante años contra la Selección española me he dado cuenta que en España no producen jugadores que no sean inteligentes sobre el parqué. Calderón es uno de ellos. Un gran profesional, pero la lista sigue y sigue", señaló Lebron James, cuatro veces MVP en la mejor liga del mundo y compañero en Cleveland. Desbordaban química.

Antes de llegar a la NBA, Calde se hizo un nombre en el baloncesto español a base de muchísimo trabajo. Nunca dio un paso atrás y tampoco forzó su crecimiento. No tuvo prisa. Adscrito a la generación de oro, una lesión le apartó del conjunto que ganó el Mundial Júnior en 1999. Estaba en Lisboa, pero sentado en la grada. Su primera oportunidad como profesional llegó pasado ese verano en las filas del Lucentum Alicante, club al que siempre ha guardado en gran estima. Tras el ascenso del equipo, el extremeño debutó en la ACB con la mayoría de edad recién cumplida. De ahí pasó al Fuenlabrada como suplente de Berni Hernández hasta que Baskonia decidió recuperarle para su causa. En el conjunto vasco permaneció tres temporadas, ganó una Copa del Rey y rozó con los dedos Liga y Euroliga desde la titularidad.

'Rap-Star'

Después, en 2005, llegaría su desembarco en Toronto (se presentó al draft en 2003, pero fue ninguneado) gracias a la mano de Rob Babcock, manager de la franquicia. Allí el de Villanueva de la Serena se convirtió en un auténtico referente gracias a su buen hacer tanto dentro como fuera de las pistas. Ocho temporadas para el recuerdo donde estableció el mejor porcentaje de tiros libres que se recuerda en un curso en la NBA (98,1% de acierto en 2009) y su mejor marca personal de anotación (30 puntos contra los Lakers en 2012). Además, se convirtió en el máximo asistente histórico de la entidad (3.700 pases a canasta). "Todo comienza y acaba con las acciones de José. Es muy grande", diría Sam Mitchell, su primer entrenador en Canadá. Durante la breve etapa que compartió con Jorge Garbajosa, que llegaría después, en el equipo el público canadiense disfrutó de la 'Spanish Conection'. Ahora, el madrileño, presidente de la Federación Española (FEB), reconoce que su excompañero "tiene un sitio de honor en el baloncesto español y siempre lo tendrá".

Tras 20 temporadas (14 de ellas en la NBA) la aventura de Calderón toca a su fin. Toronto, Detroit, Dallas, Nueva York, Los Ángeles, Atlanta y Cleveland, ciudades por las que 'Mr. Catering' ha pasado y dejado huella ya sea por su baloncesto o por los diferentes proyectos de ayuda a la comunidad que ha llevado a cabo: prevención del alcoholismo, la ayuda a jóvenes problemáticos o la apuesta por habitos de vida saludables. Dada su integridad y valores proyectados en el mundo del deporte, Calderón es también actual embajador de UNICEF, agencia con la que empezó a colaborar hace diez años, en 2009.

La afición de los Raptors muestra su cariño a Calderón durante su última visita a Canadá. (EFE)
La afición de los Raptors muestra su cariño a Calderón durante su última visita a Canadá. (EFE)

Tras anunciar su retirada, el ya ex jugador español se quedará en Estados Unidos como asesor especial de la directora ejecutiva de la asociación de jugadores de la NBA, Michele Roberts. Nueva vida en los despachos, aunque sin desligarse del baloncesto. El extremeño podrá también disfrutar con más calma de su familia tras varias mudanzas en los últimos cursos. Calderón, la viva imagen de que un deporte no debe regirse solo por aptitudes, sino también por actitudes. ¿Colgarán los Raptors su dorsal, el ocho, del Scotiabank Arena? Convendría. El español fue el antecesor de Kyle Lowry, ahora base titular, y plantó la semilla del equipo actualmente campeón.

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