charla con el jugador de la selección

Javier Beirán o cómo aprovechar las ventajas e inconvenientes de ser un deportista de elite

Beirán aspira a jugar su primer torneo con España. Salido de las canteras del Real Madrid y el Estudiantes, acaba de terminar Periodismo, su segunda carrera universitaria

Foto: Javier Beirán (d) y Sergio Llull tras el entrenamiento matinal de la Selección el viernes en Madrid. (EFE)
Javier Beirán (d) y Sergio Llull tras el entrenamiento matinal de la Selección el viernes en Madrid. (EFE)

Ser deportista, sobre todo en disciplinas en las que se gana mucho dinero, que son muy pocas, tiene muchas ventajas, pero también algún inconveniente. Se disfruta del reconocimiento, los contactos y el buen nivel de vida, pero hay lesiones y muchos días lejos de la familia. Todo, lo bueno y lo malo, tiene una duración limitada. ¿Quince o veinte años? ¿Y después qué? No son pocos los deportistas que tienen problemas en su vida tras la retirada. No es fácil salir al mercado laboral sin formación. Javier Beirán (Madrid, 1987) lo sabe, y por eso lleva casi toda su carrera compatibilizando el baloncesto con los estudios.

Primero estudió Administración de Empresas y hace unas semanas se graduó en periodismo. "Cada vez hay más deportistas que se han dado cuenta de la importancia de la formación", dice Beirán durante la concentración de la Selección española de baloncesto en Madrid. Es uno de los 16 convocados por Sergio Scariolo y pelea por ser uno de los 12 que viaje a China para la Copa del Mundo. "No hablo solo de carreras universitarias, sino de inquietudes por otras cosas. Puede ser otra forma de formación. Cada jugador es diferente y no me siento mejor por haberme formado más que otros. Sí que recomiendo que lo hagan, porque llegamos pocos a la elite".

"Yo he jugado con muchos jugadores en el Real Madrid y el Estudiantes. Muchos de mis amigos han jugado en selecciones inferiores, pero estoy aquí con solo uno o dos. ¿Dónde están todos los demás? Trabajando. Y cuanto más te formas, normalmente más posibilidades tienes de encontrar un buen trabajo y disfrutar igualmente del baloncesto", dice el alero, que acaba de fichar por el Herbalife Gran Canaria.

La presión que tiene un jugador

Beirán es consciente de que cuando termine su carrera, saldrá con desventaja al mercado laboral. "Tengo muchas ventajas a nivel de lo que supone jugar aquí, de presión, de trabajo en equipo, de solidaridad, de muchos valores que buscan las empresas. Pero mi experiencia es cero", afirma. "Por eso al final es importante tener formación. Tengo que aprovechar esos valores y suplir esa desventaja de no tener la experiencia de 15 o 20 años que lleva otra gente trabajando".

Durante la final de la NBA, Kyle Lowry, jugador de los Toronto Raptors, fue preguntado por la presión que sentía en ese momento. El base respondió que presión era la que tenían su madre y su abuela para alimentar a su familia. "Imagino que lo dijo porque él quizá lo ha dado todo por estar ahí. Y si has hecho eso, ya has hecho todo lo que estaba en tu mano", dice Beirán, que comparte la opinión de Lowry. "Hay gente que se levanta a la seis de la mañana, no llega casi a fin de mes, tiene tres hijos y tiene que trabajar cada día doce horas. Nosotros somos unos afortunados y tenemos que aprovecharlo, pero trabajando para poder hacer todo lo que está en tu mano".

"A veces hago un mal partido y me digo a mí mismo: 'Estás haciendo lo que más te gusta, tú eres un afortunado, todos nos cambiaríamos por ti. Tienes un buen contrato, puedes vivir haciendo lo que más te gusta, relájate", añade.

Javier Beirán participó en las ventanas FIBA de clasificación para la Copa del Mundo de China. (EFE)
Javier Beirán participó en las ventanas FIBA de clasificación para la Copa del Mundo de China. (EFE)

Su padre, jugador y psicólogo

Beirán le da mucha importancia al trabajo mental, seguramente influido por su padre, José Manuel Beirán, que fue jugador profesional (ganó la plata en Los Ángeles 1984) y es psicólogo deportivo. "Lo he ido aprendiendo por los valores que me han dado tanto mi padre como mi madre. He trabajado algo con él (mi padre), pero seguro que muchísimo menos de lo que trabaja con otros, porque al tenerle en casa lo tengo más interiorizado", cuenta. Uno de los momentos en los que trabajó con su padre fue tras la grave lesión de rodilla que sufrió a finales de 2016. "En los primeros meses, por ejemplo, hicimos un trabajo mental para estar preparado. Y luego, cuando estaba recuperado, para tener paciencia (...) Siempre dicen que tras las lesiones de rodilla necesitas más de un año para volver a ser tú. No solo físicamente, sino para asimilarlo".

En su caso, la lesión incluso le vino bien. "Lógicamente me hubiera gustado seguir jugando porque el año era muy bueno, pero si vuelvo atrás quizá no quitaba la lesión", dice. "Creo que me ayudó a descansar un poco a nivel mental después de casi diez años de profesional, a ver que mis límites eran más altos de lo que pensaba. Eso ha sido muy importante para mí: ver que mis límites de trabajo, superación, sacrificio, que creo que eran altos, son mayores".

El caso de Álex Abrines, que dejó la NBA en febrero por depresión, ha puesto el foco en un asunto que el deporte ha tardado en abordar. "Parecía que era una 'lesión' de la que no se podía hablar, pero creo que es igual o más complicada", dice Beirán. "Cada vez hay más ayuda en los equipos o externas. Es muy importante. La presión no es solo que tengas 100.000 seguidores detrás en un campo, puede ser la que tú mismo te pones por no cumplir ciertos objetivos, por problemas personales... Eso te afceta a la hora de jugar. Conseguir aislarte de eso te ayuda a jugar mejor. Hay gente que lo lleva bien y otros que necesitan trabajarlo con ayuda de profesionales. Antes se veía peor, era un tabú, pero en los equipos ya hay cada vez más gente que acude a esos profesionales e inclusos los incorpora", señala Beirán.

Javier Beirán ha jugado los últimos cinco años en el Iberostar Tenerife. (EFE)
Javier Beirán ha jugado los últimos cinco años en el Iberostar Tenerife. (EFE)

Los estudios de Periodismo

A él, una de las cosas que le han ayudado a sobrellevar han sido los estudios. "Es para tener formación, por las inquietudes que tengo, pero fuera de eso también es para desconectar. Tanto cuando las cosas me han ido bien como cuando me han ido muy mal. No solo debo pensar en baloncesto porque no me va bien", confiesa.

En La Laguna, donde ha jugado el último lustro con el Iberostar Tenerife, ha estudiado Periodismo, algo que le ha permitido abrir un poco la mente, aunque su opinión sobre la profesión no ha cambiado mucho. "Creo que tiene que cambiar, pero está cambiando un poquito, especialmente el periodismo deportivo. Se tira del sensacionalismo. Es una lucha entre lo que te piden para sacar números y dinero y lo que tú realmente quieres sacar en las entrevistas o programas. Confío en que vaya cambiando poco a poco", dice.

Ese es uno de los motivos del discurso plano que muchas veces utilizan los deportistas. "Prefieres evitar problemas porque sabes que hay medios o periodistas que buscan más un titular que resalte para buscar clics. Prefieres frases más sencillas, no meterte en follones para no estar en boca de todos. A veces he intentado ser lo más sincero posible y eso me ha supuesto que me digan algo. Depende ya de cada uno si le compensa o no".

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