SUBIÓ EL CHO OYU AL POCO DE PISAR EL HIMALAYA

Los datos que desnudan cómo planificó Kilian Jornet su histórico ascenso al Everest

Kilian Jornet ha desvelado junto con el investigador francés Gregoire Millet su plan de entrenamiento para ascender dos veces en una semana el pico más alto del Globo, el Everest

Foto: El Everest no tiene secretos para Klian Jornet. (EFE)
El Everest no tiene secretos para Klian Jornet. (EFE)

En mayo de 1953, Edmund Hillary y Tenzing Norgay alcanzaron por primera vez la cima más alta del mundo culminando así los esfuerzos de todos aquellos que desde 1920 habían intentado de forma fallida ganar esta particular carrera por ser los primeros en subir al anteriormente conocido como tercer polo. 64 años más tarde, el alpinista y trailrunner catalán Kilian Jornet llevó a cabo una de las mayores gestas de la historia del deporte: una doble ascensión al Everest en 7 días, sin oxígeno y en solitario. Ahora tenemos en la mano los datos que explicaron cómo se pudo llevar a cabo desde el punto de vista del cuerpo humano.

Hoy en día, y bajo la etiqueta de montaña más alta del mundo, es frecuente encontrar en el Himalaya a decenas de grupos de turistas - que no alpinistas - en busca de tan ansiado trofeo. Esa lucha constante entre alpinismo y turismo la define bien Reinhold Messner, primera persona que escaló el Everest en solitario y sin ayuda de oxígeno: “Los alpinistas van allí donde nadie va, mientras que los turistas van allí donde va todo el mundo”. Tristemente, el Everest ha sido protagonista estos días en España por el fallecimiento del montañero y médico​ Alberto Rubio, perteneciente al grupo de los llamados 'turistas' y que también se exponen a riesgos realizando el llamado trekking del Everest (que discurre entre los 2.800 y los 5.500 metros y por el que se encuentra actualmente Edurne Pasabán).

Episodios trágicos como este ponen en contexto proyectos como los de Kilian, quien educado en el seno de una familia que irradia naturaleza y montañismo como forma de vida (su padre es guía de montaña y guarda de un refugio en los Pirineos, y su madre es profesora de deportes de montaña), el reto de subir el Everest en solitario y sin arnés, cuerdas fijas, ni radio, nace del afán de recuperar el estilo alpino más puro.

El plan de entrenamiento

Quien busca el reto de coronar las cimas más altas del mundo se enfrenta a tres problemas de extraordinaria magnitud: la altitud, las condiciones climatológicas y la dificultad de la escalada. En el caso de la altitud, cuanto más aumenta mayor es la dificultad para respirar, y un simple movimiento implica un esfuerzo descomunal. Llevar a cabo una pre-aclimatación a la altura es fundamental para acometer con garantías un reto de este calibre, y por ello Kilian siguió un meticuloso plan de entrenamiento que acaba de ser publicado por el investigador francés Gregoire Millet en la revista International Journal of Sports Physiology and Performance (Millet & Jornet, 2019).

Teniendo en cuenta las más recientes investigaciones sobre entrenamiento en altura y aprovechando los últimos avances tecnológicos, Kilian simuló un aumento de altitud para dormir y entrenar usando una tienda y una máscara de hipoxia normobárica, las cuales disminuyen la cantidad de oxígeno inspirado. Programada la ascensión para mayo, el deportista catalán empezó su preparación en febrero. Como ésta debía ser progresiva, comenzó durmiendo 2-3 días a la semana en altura, empezando a dormir y entrenar todos los días en hipoxia a partir de marzo. En total, Kilian durmió 260 horas en la tienda simulando una altitud de 4.000-5.000 metros, y combinó su entrenamiento habitual con 90 horas de ejercicio a una altura simulada de 4.000-6.000 metros. De hecho, una particularidad de su planificación fue que, además de los entrenamientos a baja intensidad en hipoxia (en torno a 140 pulsaciones por minuto), incluyó también sesiones de alta intensidad alcanzando los 15 km/h y pendientes del 15%, con la dificultad que esto supone a 6.000 metros de altura.

Subió el Cho Oyu, a 8.200 metros

Sin embargo, estas tecnologías no simulan la hipoxia real que se da en la montaña, ya que, al contrario de estos métodos artificiales, la altura real produce un descenso en la presión parcial de oxígeno (es decir, en la densidad del aire) y no de su porcentaje (es decir, la cantidad de oxígeno por unidad de aire se mantiene constante). Por ello, tras el primer periodo de aclimatación en hipoxia ‘artificial’, Kilian completó a partir de abril una segunda etapa en los Alpes y el Himalaya. El 27 de abril llegó al Himalaya, al campo base del Cho Oyu, a 5.100 metros. En tan solo 5 días ascendió hasta los 7500 metros y el 7 de mayo ya había subido a la cima del Cho Oyu, a 8.200 metros de altura.

En solo 10 días en el Himalaya ya había conseguido pasar la barrera de los 8.000 metros, muestra de que la aclimatación había sido un éxito. Una semana antes de la ascensión, el 15 de mayo, volvió a superar la cota de los 8.000, marcando una velocidad de subida de 350 metros por hora, la mayor registrada hasta la fecha a esa altitud. El día 20 de mayo, con una mochila de tan solo 8 kilos, 2 litros de agua y 10 geles, emprendió en solitario y sin cuerdas la ascensión al Everest desde el Monasterio de Rongbuk (5.100 metros), en la parte del Tibet. Paró el crono alcanzando la cima del Everest (8.848 metros) en 26 horas y media, récord hasta la fecha. Sin embargo, debido a problemas estomacales no pudo superar la velocidad de ascensión que había conseguido una semana antes, y decidió intentar de nuevo la subida siete días más tarde (27 de mayo).

En solo una semana había subido en solitario, sin oxígeno, sin comunicación, y sin cuerdas dos veces a la cima más alta del mundo, aquella por la que habían luchado los mejores alpinistas hacía casi 100 años. Reproduciendo las palabras de Reinhold Messner: “La evolución del alpinismo ha seguido un único camino: que las nuevas generaciones intenten hacer posible lo que antes era imposible”. Kilian hizo lo que parecía imposible. Hay quienes se preguntarán por qué subir al Everest. La respuesta, aunque parezca ingenua, la dio George Mallory. “Porque está ahí”.

Alpinismo
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