Los 10 meses en que Ramos lo perdió todo: sin Euro y suplicando a Florentino
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EL CAPITÁN, A 20 DÍAS DE QUEDAR SIN EQUIPO

Los 10 meses en que Ramos lo perdió todo: sin Euro y suplicando a Florentino

El sevillano se ha quedado sin margen de maniobra y ya solo puede volver sobre sus pasos y aceptar unas condiciones que hace unos meses le indignaron profundamente

placeholder Foto: Sergio Ramos, en un encuentro del Mundial 2018. (Reuters)
Sergio Ramos, en un encuentro del Mundial 2018. (Reuters)

Cuesta darse cuenta, como todos los cambios que suceden ante nuestros ojos, pero el Sergio Ramos de hoy se parece poco al de hace unos meses. A finales del pasado verano, por no ir más lejos, 'El Mundo' publicó un artículo que se ha convertido en el epítome del 'ramismo': un interminable 'egotrip' con alusiones épicas e inequívoca vocación de posteridad. El texto salió justo después de que las arengas de Ramos lograsen que el Madrid remontara una liga que tenía complicada a falta de seis jornadas, de ahí que frases como "la virilidad de Ramos es tan arquetípica, tan caudalosa, que si Zorrilla reviviera lo convertiría en protagonista de un Don Juan cani de masas" y las comparaciones con Lorca, una estatua ecuestre o un conquistador del siglo XV no estuviesen —tan— fuera de lugar.

Porque hace 10 meses, Ramos era el alfa y el omega del madridismo, del españolismo y de cualquier otro ismo que implique arrojo, vigor y testicularidad.

Ayer, un José Ramón de la Morena de salida, en su versión más pacífica, no solo abroncó al camero en antena, sino que incumplió un 'off the record', un pacto antaño sagrado con un jugador de este nivel. "Ayer me llamó Ramos para decirme que estaba equivocado en una información que di. Le dije que saliese en antena a desmentirlo y me dijo que no, y que yo tampoco dijese nada", explica el locutor de Brunete. "Le respondí: 'Eso sí que no. Mira, tú no me vas a decir lo que tengo que decir en antena. Tú dedícate a jugar al fútbol, que yo veré lo que digo en la radio". 'Boom'.

Foto: Portada del documental de Casillas. (Movistar) Opinión

"Tú dedícate a jugar al fútbol" es la clase de frase que Ramos no había oído hasta ahora. De ser así, no se habría embarcado en esa hagiografía por capítulos que ha grabado para Amazon, en la que expone sus carencias revistiéndolas de gloria y osa presentarse como un marchante de arte y criador de purasangres que, en sus ratos libres, gusta de dar patadas a un balón. De hecho, el actual conflicto con el presidente se recrudeció el 5 de marzo de 2019, cuando el Madrid caía goleado contra el Ajax en el Bernabéu mientras Ramos grababa con la productora en el palco. Florentino le reprochó tal desahogo en mitad de un velatorio y Ramos respondió firmando una segunda temporada.

Era un aviso serio, pero Ramos lo desafió, porque podía permitírselo. ¿Qué le podía pasar? Era el capitán del Madrid y de la Selección, llamado a batir récords en ambas casas, y en lo único que debía centrarse Canelita era en llegar fino a la Eurocopa (o a los Juegos, que tampoco escapaban de su ambición) y en dejar implantado su relato vital, para lo que se permitió lujos como pedir su propio 'Informe Robinson' a medida.

Foto: Sergio Ramos, durante un partido con el Real Madrid. (EFE)

Ramos, el achicharrador

Sin embargo, lo único que ha conseguido Ramos en estos meses es achicharrar a las personas de las que dependía su futuro. A Luis Enrique lo convenció para que le sacase cinco minutos en el partido contra Kosovo, con la idea de sumar una nueva internacionalidad, y el resultado fue esperpéntico: Ramos se lesionó para un mes y se perdió el Clásico y otros ocho partidos, entre ellos, el duelo contra el Liverpool en Champions. Fue en ese momento cuando el seleccionador comprendió que Ramos iba demasiado revolucionado para un físico de 35 años que le estaba pidiendo a gritos un descanso. Después, tras pasar el coronavirus y una irritación de un tendón de su pierna izquierda, Luis Enrique comprendió que no iba a estar para la Euro y que no tenía sentido llevarle para dejarle en el banquillo. Se lo comunicó en una llamada telefónica la noche antes y Ramos se la tiene guardada desde entonces.

El sevillano está KO: ha perdido gran parte del apoyo de la afición y tampoco tiene ofertas a las que agarrarse

Esto se puede entender como un divorcio en buenos términos comparado con su pulso con Florentino Pérez. El presidente y el capitán llevan meses lanzándose mensajes a través de sus voceros en los medios, como por otra parte viene siendo habitual, pero en esta ocasión el equilibrio de fuerzas se ha roto; si esto fuera un combate de boxeo, el árbitro estaría llevándose a Pérez a su esquina para hacerle la cuenta de protección a Ramos. El sevillano está KO: ha perdido gran parte del apoyo de la afición, no podrá revalorizarse en la Eurocopa y tampoco tiene ofertas a las que agarrarse. Así, en los últimos días, viene deslizando la idea de que renuncia a los años de contrato y el dinero que lleva toda la temporada pidiendo con tal de que le renueven.

Foto: Sergio Ramos, en uno de sus últimos partidos con España. (EFE)

Florentino está esperando a que Ramos le llame, se disculpe y muestre arrepentimiento. Solo así tendrá alguna oportunidad de seguir en el Madrid, aunque el acercamiento, a estas alturas, no le garantiza nada *. El presidente sostiene que el capitán ha tenido una oferta sobre la mesa durante toda la temporada (un año más con un 10% de rebaja salarial) y que su plazo para aceptarla ha expirado. Pérez alude a un encuentro que tuvieron después de la eliminatoria ante el Atalanta en que el presidente le pidió una respuesta y Ramos le respondió que no contase con él para la próxima temporada.

Florentino se tomó la amenaza al pie de la letra, cerró a David Alaba y dio por cerrado el asunto del capitán. A 20 días de quedar libre, la única salida que le queda a Ramos es el viaje de vuelta del 'egotrip': bajarse del purasangre, respirar profundo y volver al redil.

* Actualización: No le garantizó nada.

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