Ter Stegen salva a un Barça que no está para fiestas (2-1)
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VICTORIA AGÓNICA ANTE EL DINAMO DE KIEV

Ter Stegen salva a un Barça que no está para fiestas (2-1)

Juego pobre de los catalanes y en especial de Griezmann, que atraviesa una de sus peores rachas personales

Foto: Ter Stegen, en una intervención espectacular. (Reuters)
Ter Stegen, en una intervención espectacular. (Reuters)

En teoría, el Barça debía darse un festín ante un Dinamo de Kiev que se presentó en Barcelona con 13 bajas (nueve de ellas por coronavirus), y más cuando Messi marcó a los cinco minutos del partido de penalti, pero este equipo no está para alegrías ni fiestas. Y podía haber sido peor si no llega a ser por Ter Stegen, que reapareció tras su lesión y se estrenaba esta temporada. El alemán salvó a su equipo de llevarse un buen susto con paradas de mérito y fue, sin duda, el mejor azulgrana.

Resulta inexplicable cómo todo un Barcelona con jugadores tan experimentados y de calidad —como Messi, Griezmann, Piqué, Busquets, De Jong, Pjanic y con jóvenes tan prometedores como Ansu Fati o Pedri— puede empezar un partido de Champions ante un rival diezmado con un cuarto de hora eléctrico, adelantarse en el marcador y generar oportunidades como un disparo de Ansu Fati al larguero en el minuto 7, seguido de otro que desperdició Griezmann solo ante el portero, y se puede apagar en un pispás. Pero para eso me pagan, para explicarlo. Y fue tal cual. El equipo de Koeman prometía mucho y se quedó en nada ante un Dinamo que llegaba con facilidad al área y que se plantó ante Ter Stegen hasta en seis ocasiones clarísimas que el portero desbarató.

Foto: Lewandowsky falla un gol ante la estupefacción de Neuer. (Reuters)

Un recital del portero

El recital de Ter Stegen empezó en el minuto 22 con un disparo que rechazó con el pie y siguió con otro en el 35’ a un cabezazo de Buyalskiy que despejó con la mano izquierda mientras se caía a la derecha. Empezó la segunda parte evitando primero el empate de Tsygankov en el 46’ y después de Supryaha en el 53’, y así siguió, achicando agua incluso después del 2-0 de Piqué en el minuto 65 tras un pase de Ansu Fati, porque poco después Tsygankov le puso de nuevo a prueba cuando se plantó solo ante él. Y al final, de tanto insistir, el ucraniano consiguió batirle a falta de 15 minutos para que se terminara el encuentro.

El joven portero del Dinamo Nescheret (18 años) también tuvo trabajo y lo solventó luciéndose frente a Messi con un paradón tras una falta, pero la sensación fue que sin el alemán, el Barça las habría pasado canutas. “Sufrimos bastante”, reconoció Ter Stegen al final.

Ter Stegen evitó que la mala noche se tradujera también en un mal marcador

El Barça es un equipo en construcción, pero ha tirado por tierra las buenas sensaciones que dio frente a la Juventus. Ni juego, ni control, ni chispa ni acierto. Griezmann, que fue sustituido en el 58’ por Dembélé, vuelve a ser uno de los señalados porque después de su fallo clamoroso nada más empezar el partido, desapareció. Al francés le empiezan a pesar demasiado las ocasiones perdidas y anímicamente se le ve tocado. Koeman le sigue dando oportunidades que no está aprovechando y su cara en la grada del Camp Nou en los últimos minutos era un poema.

El único que se salvó de la quema fue Ter Stegen, que con actuaciones prodigiosas evitó que la mala noche se tradujera también en un mal marcador. El Barça ha ganado los tres partidos que ha disputado en la Champions y es primero de su grupo, pero lo que debía ser una fiesta se convirtió en casi un monólogo de su guardameta. "Empezamos bien, pero a partir del minuto 30 perdimos el control del partido, no estábamos coordinados, sufrimos, así que lo mejor han sido los tres puntos", resumió Piqué al final en Movistar.

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