Kees Koolen, el hijo de granjero que se hizo millonario con Booking y amarga a Sainz
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un incidente con él le costó una sanción al español

Kees Koolen, el hijo de granjero que se hizo millonario con Booking y amarga a Sainz

Holanda le tiene en un pedestal como un multimillonario que supo nacer de una granja. Un incidente con Carlos Sainz en el Dakar provocó la sanción del español este lunes

Foto: Kees Koolen en la ceremonia de apertura del Dakar 2018. (Reuters)
Kees Koolen en la ceremonia de apertura del Dakar 2018. (Reuters)

En su tierra se le conoce como 'el señor Booking.com'. Ha fundado y dirigido la página de reserva de hoteles más utilizada del mundo y la que le ha convertido, a sus 52 años, en uno de los nombres más importantes de los Países Bajos. Es un pionero de internet y un multimillonario con sed constante de emprender e invertir en nuevas ideas. Kees Koolen, quien llevó su compañía a los 11 millones de euros en ingresos durante su mandato (2001-2011), también fue el número dos de Uber, el director de operaciones europeo, pero cuando esta empresa estaba aún en su fase inicial.

“Crecí en una granja de vacas cerca de la frontera con Bélgica. No sabía nada sobre la industria o la vida empresarial. Fui a la universidad porque no quería convertirme en granjero. En realidad quería ser deportista, era bueno en triatlón y creo que podría haber tenido éxito. Pero tuve un accidente de coche y me lesioné, así que ese sueño se quedó en el pasado. Tuve que sentarme y descubrir lo que quería hacer”, rememoró sobre su vida en una entrevista con el diario holandés 'NRC' el pasado mayo. Sobre su paso por la universidad, considera que “los profesores no entienden nada”, por eso en sus negocios aplicó su propia política: mantener contentos a los clientes para ganar dinero y pagar las facturas.

Foto: Carlos Sainz, pese a la sanción, continúa líder del Dakar. (Reuters)


Entre la granja y los estudios fundó una empresa de consultoría para asesorar a las empresas técnicas sobre logística y procesos de control de calidad. "Entonces tuve suerte. Entendía algo de informática, aprendí a programar, y entonces apareció internet. Así que sin ningún obstáculo del pasado ni los conocimientos convencionales sobre cómo una empresa debería funcionar, yo era un chaval de 20 años que tenía energía ilimitada para trabajar duro”, explica sobre su secreto empresarial.

Las quejas de los empleados

Sin embargo, Koolen fundó la web de reservas con una fórmula de éxito que no parece gustar mucho a sus trabajadores, quienes denuncian en las redes sentir presión laboral. De forma anónima y en los foros de las webs de búsqueda de trabajo, muchos empleados, actuales y antiguos, hacen hincapié en el “entorno de trabajo estresante” y el “funcionamiento bajo presión” que supone trabajar en Booking.com. Los que han pasado por la central de esta compañía aseguran que se ven “monitorizados estrictamente”, incluyendo su tiempo personal o para el almuerzo. “Es casi imposible cogerse un día de vacaciones”, escribe un actual coordinador en un comentario en el portal indeed.nl.

“Contratan a excelentes empleados, pero promueven una administración terrible que no está cualificada ni capacitada y que no sabe cómo tratar a las personas. La empresa espera mucho de sus empleados, pero no les paga en consecuencia. Me sentí como si fuera un esclavo cuando estuve allí”, comenta un antiguo trabajador de la sección de atención al cliente. Otra empleada advierte de que “se ignoraban comportamientos agresivos” de los superiores y lamenta que la compañía “mide el tiempo para ir al baño en cuestión de segundos”. Lo que más se destaca de la exitosa Booking.com es la gran diversidad de la compañía, pues reúne a personas de todo el mundo para atender a clientes en diferentes idiomas.

Su fundador es un emprendedor orgulloso, que no duda en mostrar cada vez que puede el alto precio de las acciones de la compañía, que vale más de 70.000 millones de euros a día de hoy, mucho más que, por ejemplo, Philips. Sin embargo, de lo que no está tan orgulloso es de haber vendido, en 2011, la compañía al grupo estadounidense Priceline por tan solo 110 millones de euros, miles de millones menos de lo que vale ahora. “Si hubiéramos esperado, probablemente habría sido el holandés más rico ahora mismo. Pero yo no quería ser eso porque entonces no creo que hubiera podido tener una vida normal. Soy hijo del campo, ¿qué voy a hacer con todo ese dinero?”, dijo en una entrevista. “Fue una oportunidad perdida para los Países Bajos y Europa”, reconoció, sobre la venta de Booking.com.

placeholder Tras la etapa del domingo, Koolen ocupaba la octava posición en la clasificación general de 'quads'. (EFE)
Tras la etapa del domingo, Koolen ocupaba la octava posición en la clasificación general de 'quads'. (EFE)

Su megaproyecto: un país dentro de Brasil

Desde 2006, y cuando no es conductor de 'rallies', Koolen pasa la mayor parte de su tiempo planeando un megaproyecto completamente diferente: crear su propio país dentro de Brasil. Su plan es construir un complejo de granjas lecheras para que sea el más grande del mundo, pero este proyecto, en el que invirtió más de 1.000 millones de euros, tiene aspiraciones casi utópicas: construir sus propias escuelas, áreas residenciales, una universidad y un aeropuerto para que los utilicen los muchos empleados que trabajen para él. Pretende levantar un área más grande que los Países Bajos en términos de superficie para —según él— hacer que la ganadería sea más eficiente. Aún está negociando las condiciones con inversores y autoridades brasileñas.

No obstante, además de ganar dinero, lo que realmente le apasiona es el deporte y no está dispuesto a dejar que nadie le frene. “Después de una carrera, mi mente está completamente vacía. Cuando regreso del Rally Dakar, tomo las mejores decisiones. Tengo una nueva apariencia, veo las cosas más nítidas, me atrevo a tomar decisiones más radicales”, asegura el multimillonario holandés. Por eso, tras el incidente con el piloto español Carlos Sainz, quien recibió 10 minutos de penalización por supuestamente golpearle en la séptima etapa de la carrera, Koolen amenazó con demandar a Sainz por causar un accidente y porque cree que el tiempo de castigo es inaceptable. "Si hubiera habido un castigo serio por este accidente, habría sido feliz. Voy a tomar medidas cuando regrese a casa y empiece un caso [judicial]", dijo el holandés.

placeholder Carlos Sainz negó haber golpeado a Koolen en la etapa del sábado. (EFE)
Carlos Sainz negó haber golpeado a Koolen en la etapa del sábado. (EFE)

"Habría sido mejor si hubiese muerto"

Con los pies en el suelo, Koolen advirtió: "Todo el mundo sabe que soy un hombre de negocios y que tengo acceso a los mejores abogados del mundo. Mejores abogados de los que la organización del Dakar tiene a su disposición". Por ahora continúa su carrera en Argentina, aunque promete apelar contra el castigo y dice que como prueba tiene “el daño provocado” a su 'quad'. “Lo que todos pueden ver que se debe a una colisión”, dice.

Sin embargo, el mismo hombre que amenaza con arrogancia al piloto español con un “no tienes ni idea de quién soy” justificaba hace unos meses los errores durante los 'rallies' como algo normal, pero solo cuando la cosa no va con él. "Estás conduciendo durante 130 horas en ese 'quad' en dos semanas. No ganas porque estés haciendo un buen trabajo, ganas porque continúas y porque, si cometes un error, no te asustas y no haces cosas estúpidas. Durante el Dakar todos cometen grandes errores, se trata de cómo reaccionas a esos errores. Eso hace la diferencia", aseguró. A día de hoy, su reacción tras el supuesto incidente es que “para Peugeot, habría sido mejor si hubiese muerto”.

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