la gran aventura de Mark Beaumont

La desconocida gesta mundial del año: una heroica vuelta al mundo en bicicleta

Mark Beaumont, un ciclista escocés, dio la vuelta al mundo en menos de 80 días. Una de las grandes gestas de 2017 que le llevó a formar parte del Guinness World Records

Foto: Mark Beaumont dio la vuelta al mundo en bicicleta en menos de 80 días. (FOTO: artemisworldcycle.com)
Mark Beaumont dio la vuelta al mundo en bicicleta en menos de 80 días. (FOTO: artemisworldcycle.com)

A lo largo de un año, las gestas deportivas se han ido sumando. Muchas mediáticas, virales, de esas que se conocen en todo el planeta al momento gracias a la potencia de las redes sociales. Otras pasan más inadvertidas porque el protagonista es un simple aficionado al deporte y sus hazañas sólo son valoradas por un pequeño y cercano círculo de personas. En este año 2017, una de las grandes proezas deportivas fue firmada por un anónimo para el gran público, un ciclista desconocido que se propuso dar la vuelta al mundo subido en una bicicleta en 80 días… y le sobraron horas, batiendo así el récord mundial. Mark Beaumont (Escocia, 1 de enero de 1983) firmó la hazaña el pasado mes de septiembre. Detrás de tal heroicidad, hay una gran historia.

A través de la página web oficial del viaje, también mediante las redes sociales y canales como Youtube, fue informando al instante Beaumont del desarrollo del viaje, de sus sensaciones, de todas las vicisitudes que tuvo que sortear para acabar triunfando. La bicicleta siempre fue su inseparable compañera; ya a los 12 años recorrió su Escocia natal, y en la madurez quiso vivir lo que relató Julio Verne en 'La vuelta al mundo en 80 días'. Quiso emular al Phileas Fogg, el protagonista de la legendaria novela, y finalmente alcanzó el objetivo. Mejor dicho, lo superó...

Espectacular imagen del aventurero escocés. (FOTO: artemisworldcycle.com)
Espectacular imagen del aventurero escocés. (FOTO: artemisworldcycle.com)

Al límite

Con principio y final en París, el esccocés atravesó Europa, Rusia, Mongolia y China, desde donde dio el salto a Australia y Nueva Zelanda; nuevo salto a América del Norte para desplazarse a continuación a Portugal y tras hacer escala en Madrid, pedalear hasta la capital de Francia para certificar la gesta. "Física y mentalmente llegué al límite. No cabe duda de que han sido los dos meses y medio más largos de toda mi vida", enfatizó al llegar a la meta. "La confianza en uno mismo es fundamental a la hora de afrontar un reto de estas características", reconoció. "Este gran viaje ha sido la culminación de todo lo que he construido en los últimos 20 años", reconoció.

No es nuevo en estas lides el británico, que en 2008 ya batió el récord. Sucedió que con el paso del tiempo, otros aventureros fueron batiendo marcas sin parar. Mark consideró que este 2017 era el año indicado no sólo para volver a reinar, también para establecer una marca superlativa que se alargara en el tiempo. En el Arco del Triunfo de París, lugar en el que finalizó el viaje, recibió el diploma de Guinness World Records para certificar la histórica marca. Completó la ruta antes de lo previsto, con un tiempo de 78 días, 14 horas y 40 minutos. Hay que recordar que el récord anterior estaba en manos de Andrew Nicholson, nacido en Nueva Zelanda, que estuvo sobre la bicicleta 123 dias y 43 minutos, terminando su viaje en Auckland el 13 de diciembre 2015.

Las calorías

El desgaste físico, más psicológico, fue brutal durante el tiempo que duró el periplo. Lo habitual es que Mark se levantara entre las 3 y las 4 de la mañana, para permanecer dando pedales durante 16 horas al día. La alimentación fue perfectamente medida, con una ingesta de unas 9.000 calorías por jornada. Se cayó dos veces, tuvo que ponerse en manos de un dentista en Rusias tras una de ellas, y debió aguantar algunos días temperaturas por debajo del cero. Igual que el calor fue un gran enemigo cuando atravesó América del Norte, donde algunos incendios abrasaban a todo el que pasaba cerca del lugar.

El apoyo de diferentes sponsors fue fundamental para que Mark se embarcara en este apasionante viaje. Artemis, Visit Scotland, Menzis Aviation, Cardtronics, Muckel Media… Pero también tuvo la aventura un claro y marcado carácter benéfico. Donaciones de varias empresas y personas físicas también fueron básicas para que el ciclista completara el viaje en un tiempo récord, también para que una parte del dinero recaudado ayudara a diferentes causas. Ahí están los casos de Orkidstudio, una organización que trabaja para beneficiar a las comunidades a través de arquitectura innovadora, construcción y empresa social, o Twinkl, una iniciativa educativa que tiene como objetivo cambiar vidas al proporcionar acceso instantáneo a una gama completa de materiales de enseñanza, planificación y evaluación.

Una máquina perfecta

La máquina que le ha permitido batir el récord no era una más. Mark estuvo subido durante interminables horas en una bicicleta hecha a medida, diseñada al milímetro para aguantar todo tipo de duras contingencias. El cuadro y la horquilla, de carbono y con una resistencia a la tracción muy elevada. Estructuta muy ligera, pero también muy rígida. Las llantas de las ruedas, muy anchas para rodar con la máxima comodidad y conseguir una perfecta aerodinámica. Manillar y casco también fueron diseñados buscando lo mismo, que el atrevido ciclista mantuviera una postura aerodinámica. Potentes frenos de disco hidráulicos y engranajes electrónicos Di2 con el fin de que el aventurero ahorrara energía a la hora de pedalear. El sillín, cómodo al máximo porque la media diaria fue de unas 240 millas. Y, por supuesto, la ropa muy ligera y cómoda, buscando una buena transpiración y regulación de la temperatura.

Es el protagonista estelar del hito, el que apareció en París en todas las fotos, pero si alcanzó el objetivo fue también gracias a un completo equipo de trabajo. Su madre Una se quedó apostada en el campo base, encargada de solucionar al instante cualquier problema que surgiera en cualquier lugar del mundo. Tres asistentes, Mike Griffiths, David Scott y Tony Humphreys, que le acompañaron en todo momento; Laura Penhaul, mientras, fue la responsable del bienestar diario de Mark; y siempre cerca, un mecánico, además de un responsable para que Mark no se saliera de la ruta y marcara a diario los tiempos previstos; y para acabar, cámaras y fotógrafos que relataban las jornadas al instante con imágenes y vídeos.

Calamidades

Pasó todo tipo de calamidades. Intoxicaciones alimenticias, falta de agua en algunos momentos, problemas para encontrar el alimento necesario para nivelar la quema de tantas calorías diarias... Pero todos esos contratiempos fueron superados por Mark, que había completado una medida puesta a punto antes de iniciar la vuelta al mundo. "Durante los últimos años sólo he trabajado para alcanzar este logro", ha destacado más de una vez. Algunos problemas físicos le azotaron, como unas incómodas molestias en el cuello en la primera fase del viaje. Cuando acabó la travesía reconoció que le sorprendió cómo su cuerpo asumió con naturalidad todos esos problemas. Llegó un momento en el que daba igual que hiciera frío o calor: su físico podía con todo, más su mente.

No ocultó nunca que "mi objetivo es batir el récord mundial", pero en todo momento dejó claro que "con esta aventura quiero inspirar a los más jóvenes, para que se animen a descubrir el mundo y desafiarse a sí mismos en algún momento de sus vidas". Durante el viaje perdió seis kilos, masa muscular, cambiándole la fisonomía corporal por completo. "Es sorprendente ver cómo he cambiado", resaltó al acabar la odisea. Craig Glenday, editor jefe de Guinness World Records, puso en valor la proeza porque “Mark ha demostrado que es una persona asombrosa"."Este éxito demuestra que lo que parece imposible, al final es posible de realizar", resumió Mark Beaumont.

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