david fue número 1 del draft; derek solo el 36

La estrella de la NFL que juega por él mismo y por lo que su hermano no supo lograr

Derek Carr es una de las sensaciones de la liga. El 'quarterback' de los Raiders no fue elegido en el draft hasta la segunda ronda porque se parecía demasiado a su predecesor, que fue un fracaso

Foto: Derek Carr durante un partido de los Raiders (Reuters)
Derek Carr durante un partido de los Raiders (Reuters)
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David Carr aparece en pantalla y la gente se pregunta por qué tiene la mano derecha enfundada en un guante. No es común que un comentarista vaya de esa guisa a escena. Lo explica: es una cuestión de solidaridad, si su hermano tiene que utilizar un guante, él también. Derek, que así se llama el pequeño de los Carr, ha jugado su último partido con la mano protegida después de luxarse el dedo. A pesar de las molestias su equipo ha ganado y el 'quarterback' de los Raiders es una de las sensaciones de la temporada. No solo ha conseguido colocar a Oakland en diez victorias y dos derrotas, la segunda mejor marca de la NFL, es que lo está haciendo demostrando su enorme talento y su capacidad, casi indescifrable, para liderar remontadas.

El mayor de los hermanos le admira, le adora y no se olvida ni un solo elogio para glosar la gloriosa temporada que Derek está llevando a cabo. Él sabe lo difícil que es llegar a donde está el 'quarterback' pues no en vano él también fue jugador de la NFL. Era, de hecho, el mejor de los dos Carr, o eso parecía la noche en la que fue drafteado.

Es el 20 de abril de 2002 y los Houston Texans se aproximan al micrófono. No tienen duda en quien seleccionar con la primera elección de la noche: David Carr. Salido de Fresno State, está considerado como el mejor jugador de cuantos se presentan esa noche ante los equipos. Dieciocho de sus compañeros de promoción irán en algún momento de sus carreras a la Pro Bowl, el all-star de la NFL. Él no está entre ellos. Su carrera es un fracaso, desde muy al principio. Nunca llega a adaptarse, es blando y no se acostumbra nunca a las exigencias de una liga donde nadie se guarda jamás un esfuerzo o un golpe.

Derek y David Carr (Twitter)
Derek y David Carr (Twitter)

12 años después la historia se repite, aunque con un giro algo macabro. Derek Carr ha batido muchos de los récords de su hermano en Fresno State. Las mediciones previas al draft llaman la atención por el parecido con su predecesor. Lanza la bola con muchísima potencia y precisión (sólo hay que ver el vídeo para entenderlo) es de la misma altura, consigue cifras casi idénticas en velocidad, salto... Derek es el producto más parecido a David que se puede encontrar. Incluso en esa última línea del folio, después de una catarata de elogios, que dice que es un poco blando y no resiste bien la presión.

Nadie dudó que David era el mejor jugador de su promoción, pero con Derek las reticencias se amontonan ¿por qué? pues porque tiene un hermano con una etiqueta de fracaso pegada en la parte trasera del casco. Y se parecen mucho. David le ayuda en todo, le prepara para las pruebas del draft, le cuenta como serán las entrevistas. No puede, sin embargo, hacer lo único que le podría servir a su hermano para tener un empujón en la gran noche: dejar de parecerse a él. Es que Derek es como David. Es un talento para ser elegido entre los primeros, pero las franquicias no lo ven.

Empiezan a salir nombres. Bortles, un 'quarterback', es escogido en tercera posición. Manziel, otro, es escogido en la 22 por Cleveland. Johnny Footbal, que así llaman al niño, es una enorme interrogación. Demasiado bajito para el puesto, ampliamente sobrevalorado por sus enormes números -muy protegido por el sistema- en la universidad de Texas A&M, muchísimos problemas de carácter que desembocarían en su salida de la liga tras solo dos años con una cascada casi interminable de conflictos generados. A pesar de todo, Cleveland va a por él. Para concluir la primera ronda, con la posición 32, Minnesota se lleva a Bridgewater, otro 'quarterback'. Nadie ha pensado en Derek Carr, se parece demasiado a David.

La estrella de la NFL que juega por él mismo y por lo que su hermano no supo lograr

El nuevo Rich Gannon

Oakland termina escogiéndole en el puesto 36. Su talento es inmenso, pero ya se sabe... su hermano. Los Raiders, una franquicia deprimida y con la añoranza de tiempos pasados nunca se arrepentirán de aquella noche. Es el nuevo Rich Gannon, el quarterback que a principios de siglo les llevó a la Superbowl. Han pasado dos años mejorando poco a poco, porque el problema no era solo el mariscal de campo sino el conjunto en general. La progresión del equipo es buenísima, como también lo es la del joven Carr, que aparece nombrado entre los candidatos al premio MVP de la temporada por esa capacidad de generar jugadas increíbles, especialmente cuando el tiempo se agota. Y eso que, como su hermano, tenía fama de blando.

"Entiende el juego mejor que yo, y eso hace que su confianza en sí mismo se dispare", analiza el mayor de los hermanos, que ahora mismo vive exactamente de eso, de ser comentarista de football en la televisión nacional. "Tiene una capacidad de liderazgo que yo nunca fui capaz de encontrar", abunda más aún David. Efectivamente, el liderazgo y la confianza son dos cuestiones que los directores generales valoran antes de elegir a un jugador, pero no hay ninguna prueba específica que explique el carácter de nadie. Y ellos, sin embargo, tenían un ejemplo al que aferrarse, aquel hermano mayor que iba para estrella y se quedó en fracaso.

Gonzalo Cabeza

Si alguien le pregunta a Derek sobre su hermano dirá que tuvo poca suerte, que estuvo poco protegido en los equipos en los que jugó. También suele decir que el mayor era el mejor y que buena parte de las cosas que hoy hacen de él uno de los mejores jugadores de la NFL las aprendió viéndole jugar. Es cierto, porque además, David fue quien mejores consejos le dio e, incluso, quien le enseñó a no cometer los errores que hicieron de él un fracaso deportivo. Su primer año en la Liga, aquel 2002, le dio el único récord que tiene en su carrera: el de más sacks recibidos. Es decir, fue el 'quarterback' que más veces fue placado en la historia. No es solo cosa del mariscal da campo, pues la línea ofensiva tiene buena parte de la culpa de esa falta de defensa, pero David no quiso que su hermano perdiese fuerza por ese lado, así que le enseñó a chocar y a leer por donde le podían llegar los golpes.

Derek es hoy una estrella, y más que aspira a serlo. Aunque la defensa de los Raiders aún es precaria, él empuja a los suyos a puntuaciones altísimas que sirven para ganar. Es improbable que ganen el anillo este año, pero nadie duda que en un futuro estarán en esa mezcla, porque lo más básico, tener un 'quarterback' estrella, es algo de lo que ya gozan. Ese mariscal de campo que tenía un hermano que iba para leyenda y se quedó, que le lastró en sus inicios pero, también, le ayudó a ser mejor que él mismo. Porque un hermano mayor siempre marca el camino.

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