campeonato de españa junior de fútbol americano

La pequeña odisea de hacer del fútbol americano un deporte para todos en España

Su implantación en nuestro país está en mantillas, pero poco a poco, con mucho esfuerzo, van cogiendo adeptos a un deporte que en Estados Unidos mueve más que ningún otro

Foto: El equipo junior de los Black Demons.
El equipo junior de los Black Demons.

Es un océano de distancia, y no solo físico, también metafórico. El fútbol americano es una de las disciplinas deportivas más conocidas del mundo, el espectáculo más seguido en los Estados Unidos que termina en una fiesta global llamada SuperBowl. Es también el único deporte en el que los norteamericanos no han tenido mucho éxito cuando han querido expandirlo. Así como el hockey tiene mucho arraigo en Europa y Canadá, el béisbol es pasión en los países latinoamericanos y el baloncesto es... el baloncesto, en el fútbol americano ha habido esfuerzos varios y escasas recompensas. Lo cual no quita para que sí que exista lejos de las fronteras estadounidenses, que sirva como pasatiempo para muchos aficionados tanto para verlo como para jugarlo. 

En España se llegó tarde al deporte de los cascos y las protecciones. Solo son 25 años de implantación, muy por debajo de lo que ocurre en lugares como Alemania, Francia o Austria, donde llevan casi 40 disfrutando del balón de cuerdas. Ese retraso cronológico obliga a que aquí siga todo en mantillas, con presupuestos vacíos y posibilidades escasas. Y todo eso es cierto, pero se sobrelleva desde la ilusión y las ganas. Quien se mete en el fútbol americano lo hace a tope, entra en una gran familia unida por yardas y 'snaps'. Este domingo la familia se reune para una de sus grandes celebraciones: la final nacional junior que disputarán los Las Rozas Black Demons contra los Valencia Firebats. 

"Nos dejamos la vida como aficionados porque los chavales se la están dejando también en el campo. Son partidos emocionantes, duros, disputados", cuenta Vicente Condés, con dos hijos practicando el deporte, uno como junior y el otro ya en categoría senior. "Los partidos que yo he visto tienen un nivelazo", comenta. Sus hijos terminaron enfundados en múltiples protecciones por la casualidad de vivir en una ciudad, Las Rozas, donde se practica con asiduidad. "Hay un equipo de fútbol americano y tentaron a mi hijo para que jugase. Comprobamos que es una gran familia, mi hijo se sentía arropado por todos los chavales que componen el equipo", explica. Su hijo pequeño, el junior, juega en la línea, tanto ofensiva como defensiva. Alguna vez ha jugado de 'tackle'. Palabras todas que suenan extrañas en España y son el pan nuestro de cada día en Estados Unidos. Por resumir mucho, la línea se dedica a proteger a otros jugadores, la ofensiva al prestigioso quarterback, y suele estar formada por los jugadores de mayor tamaño de la plantilla. 

El nivel en España

¿Qué nivel hay en el juego en España? No muy alto, pero suficiente para que lo que se vea el domingo en Las Rozas sea un reflejo exacto de lo que es el deporte en todas partes. "En cuestión de medios estamos en otro mundo, no alcanzan ni a los de una liga de High School -instituto- de Estados Unidos, pero eso no quiere decir que no sea lo mismo. Nuestro deporte es lo más parecido que puedes ver al ajedrez. Se ve contacto, es un medio del juego, pero la finalidad es ganar terreno, como en cualquier deporte de estrategia. Tenemos gente vinculada que es lo suficientemente apasionada para enseñar esto", cuenta Javier Carrasco, director deportivo de la Federación, exjugador, amante sin límites de su deporte. 

La táctica es el secreto del fútbol americano y, en ocasiones, también la barrera invisible que aleja a los aficionados. El primer contacto para muchos es ver 22 jugadores en esfuerzo, pero todos los movimientos de un partido tienen un cálculo previo. Ajedrez, dice Carrasco, pero también algo de ballet y coreografía, aunque siempre con un punto imprevisible. Eso, que es una de las cosas que más enganchan, está también entre lo más difícil de transmitir. "Muchas veces no hay malos alumnos sino malos profesores, no comunicamos lo suficiente y no lo hacemos lo suficientemente bien, sin entrar en toda su complejidad puedes enseñar lo básico en un cuarto de hora para que un aficionado lo disfrute", considera Enrique García de Castro, presidente de la Federación Española. 

El fútbol americano carga en todo el mundo con un estigma, el de la violencia, las lesiones y los problemas físicos relevantes a medio y largo plazo. Como muestra, se puede recordar que Barak Obama dijo en su día que él se pensaría mucho antes de dejar a un hijo suyo jugar profesionalmente al fútbol, y las demandas contra la NFL son variadas. Todo eso no ha mellado el seguimiento del deporte en Estados Unidos, pero es algo que está presente. "Ahora está muy protegido el tema de los golpes en la cabeza y demás. Se cuidan mucho de este tema, es un deporte duro, no es el tenis, hay contacto y como deporte de contacto tiene riesgo, Pero no, no siento más miedo que cuando han jugado a fútbol normal y corriente. Después de ver la película 'La verdad duele' no sentí más miedo", cuenta Condés. El film narra la historia del médico que batalló para que la NFL reconociese los problemas físicos que produce el deporte. 

"Nuestro deporte aporta mucho más que los perjuicios que pueda causar, la reglamentación se ha hecho pensando en la seguridad y la integridad física de los deportistas, ahora es mucho más seguro que antes. Pero hay que hacerlo con cabeza, de una manera técnica, como cualquier deporte de contacto tiene sus riesgos", explica Carrasco. "no hemos tenido lesiones importantes, y llevamos jugando 25 años. Lo que es cierto es que hay una gran diferencia entre nosotros, que somos un deporte amateur, y los deportes profesionales, donde juegan más a tope de fuerza. Pasa algo parecido con el dopaje, también se da mucho más entre profesionales, que se están jugando mucho dinero y tienen una gran presión, que entre no profesionales", explica el presidente de la federación. 

Le pasa al fútbol americano algo parecido al rugby, deporte con el que, a pesar de la creencia general, poco o nada tiene que ver: la consciencia del peligro hace que los jugadores sean más sensibles a todos estos temas, mejores compañeros. Les hace, en resumen, estar más unidos. "Hay campus y concentraciones, se conocen, son amigos y cuando salen al campo pelean", cuenta Condés. 

El equipo por encima de todo 

Existe una cierta mística en una posición concreta, el quarterback, figura central de carpetas de adolescentes y series de televisión. Su preeminencia, evidente, contrasta con la realidad de un deporte en el que el equipo lo es todo y cualquier pieza que falle del engranaje derrumba el castillo entero. "Se da una circunstancia, en este deporte si uno no cumple con su cometido es probable que su compañero se lleve un golpe, y los jugadores lo saben. La estrategia es importante, además de anotar tienes que cubrir a tus compañeros, bloquear cuando uno corre... esto obliga a que el equipo tenga que estar muy unido para poder jugar, porque si no reciben más golpes", cuenta García de Castro. 

"Lo que no puedes es estar a verlas venir, porque si estás a verlas venir algún golpe te llevas. Cuando terminan salen con los brazos marcados, pero no con grandes golpes", cuenta Condés, padre de jugador. También recuerda como en la 'final four' de Calatayud el quarterback terminó abrazando a su hijo tras anotar un touchdown: no es posible el éxito sin la participación de todo el equipo. 

Esa familia presente en el campo también se nota en las estructuras del deporte. Los medios son escasos, las ilusiones muchas. "La Federación tiene una filosofía muy clara, en ningún caso vamos a gastar más de lo que recibamos. En el sentido de seguridad económica cubrimos el presupuesto sin pasarnos. Eso nos da una estabilidad y nos evita problemas. La subvención es todavía muy pequeña (120.000 euros) y con esto hacemos lo que podemos", cuenta el presidente federativo. Ese "lo que podemos" implica la selección senior masculina y femenina, categorías de formación, 'flag'... 

En tiempos recientes han tenido una ayuda extra, inesperada, de La Liga de fútbol. El programa LaLiga4sports ha aportado 15.000 euros a la federación. "Creemos que están haciendo un muy buen trabajo. Están intentando difundir todos los deportes, ayudando a la promoción", cuenta Javier Carrasco. "Creo que es una idea muy buena que La Liga, que maneja presupuestos increíbles, ayude a otros deportes que están años luz. Tenemos que empezar a ser más solidarios porque, al final, para todos es lo mismo el objetivo, que los jóvenes practiquen deporte", cuenta el presidente de la federación. 

Y con los escaso medios, intentar difundir el deporte. "Queremos hacerlo lo más atractivo posible, difundirlo mucho", cuenta Carrasco. Tanto él como el presidente de la federación nombran de pasada la necesidad de salir más en los medios, anhelo de todos los deportes.

La pequeña odisea de hacer del fútbol americano un deporte para todos en España

Carrasco hoy dirige la parte deportiva, pero antes fue jugador. De los Panteras de Madrid, ni más ni menos. Un documental cuenta bien las hazañas de aquel grupo que incluso compitió en el continente. "Está reflejada la historia de un equipo que por unas circunstancias concretas se juntó, consiguió estar en lo más alto y acabó desapareciendo, nos faltaron las categorías inferiores para rematar".  El quarterback de los panteras hoy ayuda a los Black Demons, uno de esos equipos que, el domingo, representarán a la familia del fútbol americano en la final junior. El virus no se va, y si no que se lo digan a Carrasco: "Lo primero que aprendió a decir mi hijo es papá, mamá y casco". Ahora, claro, ya está metido en equipos de categorías inferiores. Los que están se quedan, el problema es reclutar más gente para la familia. 

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