Los oakland raiders también se mudarán

Las Vegas, la última frontera que asalta el deporte en Estados Unidos

Un equipo de la NHL jugará desde la próxima temporada en la ciudad de los casinos, es el primero de las grandes ligas en saltarse la barrera de las apuestas. La NFL también prepara un traslado

Foto: Las Vegas.
Las Vegas.

Las Vegas es una de las ciudades más célebres de los Estados Unidos, escenario de innumerables películas y destino de viajantes de todas las partes del mundo a la altura de las más grandes, Nueva York, Chicago o Los Ángeles. Un enorme complejo de ocio, porque es más un resort en medio del desierto que una ciudad al uso, que en los próximos meses contará con un atractivo más para los visitantes: la posiblidad de ver deporte profesional. 

Cuesta pensar que un lugar así, tan dedicado al esparcimiento, no haya conseguido hasta 2016 que el deporte, que es en todo el mundo una de las primeras fuentes de recreo, esté dentro de su oferta. La explicación, de todos modos, no es difícil. En Nevada, el estado donde se asienta la ciudad, el juego es legal y eso ha sido siempre un impedimento para que las grandes ligas se atreviesen a dar el paso. Son muchos los problemas que puede ocasionar el tema, reflexionan, y en medio del puritarismo yanqui Las Vegas puede existir pero siempre con restricciones. Solo en el boxeo, donde estas cosas de la ética no se tienen muy en cuenta, han abrazado siempre y sin dudas a la ciudad del desierto. 

Pero, como diría Dylan, los tiempos están cambiando. La NHL, la más pequeña de las cuatro grandes ligas norteamericanas, anunció hace meses que la próxima temporada existirá una franquicia en la ciudad. Será la primera, pero difícilmente la única. El caso es que la liga de hockey lleva años intentando crecer, algo que no es sencillo en el muy competitivo universo del deporte profesional estadounidense. Es un deporte de frontera, pues es en Canadá y el norte de Estados Unidos donde han encontrado siempre su bolsa de seguidores, pero su intento por expandirse les ha llevado al sur, que por motivos obvios tiene una relación más lejana con el hielo.

Las Vegas siempre ha sido una opción en el fondo. Un recurso posible pero que daba miedo. Ahora ya no, habrá equipo de NHL. Y, muy probablemente, la cosa no terminará ahí y dentro de poco se anunciará el mayor bombazo de todos: una franquicia de la NFL. El fútbol americano es, actualmente, el deporte más seguido del país y los Oakland Raiders apuntan a cambiar de aires y sumarse a la ciudad de los casinos. Es más, este mes se ha aprobado una provisión pública para financiar un estadio que será la envidia de los demás. Los estadios nuevos siempre lo son. 

Curioso caso este, pues la mitad de la financiación del nuevo recinto será aportada por fondos institucionales en un país en el que el dinero público escasea. Para lograr el dinero el estado de Nevada ha impuesto una tasa de un 1% en las contrataciones hoteleras, con mucho el mayor negocio de la ciudad. Esto puede llegar a ser un problema para la educación en la zona, que ya de por sí es una de las más deficitarias del país. Y esto es así porque del dinero de los hoteles también depende el sistema escolar de Nevada, ahora hay un evidente conflicto de intereses. Pero el fútbol americano ha conseguido tener a las autoridades públicas a su merced. No hay alcalde en el país que quiera ser el que dejó marchar a ese templo del ocio, tampoco ninguno que no quiera presumir de equipo en la NFL. 

Para llegar a que la Asamblea del estado aprobase la provisión de fondos se enseñaron los típicos números que calculan que el impacto económico para una ciudad de un equipo de la NFL es enorme. Datos que los especialistas consideran claramente hinchados, más aún en el caso de Las Vegas. Se suele argumentar que el impacto en el turismo de la ciudad es enorme, algo que es poco probable que pase en la ciudad de los casinos, más que nada porque sus cifras de turismo ya son abrumadoras.

Hay otro motivo por el que Las Vegas ha empezado a ser vista con otros ojos para los deportes: controlar las apuestas ha dejado de ser un problema geográfico. Ahora existe internet y, aunque el juego sigue siendo ilegal en buena parte del país, la porosidad de la red ha hecho que existan unos cuantos subterfugios para que los grandes deportes se aprovechen del dinero que se mueve en ese mundo. De hecho dos empresas de juego por internet, DraftKings y FanDuel, han maquillado con un juego de fantasy una red de apuestas que ahora está siendo puesta en duda por las autoridades. Por el camino se convirtieron en auténticos transatlánticos que patrocinaron la NBA y la MLB y pusieron cientos de millones en publicidad en los grandes eventos. 

Sheldon Adelson (EFE)
Sheldon Adelson (EFE)

El dinero de Adelson

Esa nueva realidad ha hecho que la tradicional política de intransigencia con el juego se relaje. Hablamos de un país en el que Pete Rose, uno de los más grandes jugadores de todos los tiempos en béisbol, no puede entrar en el Salón de la Fama por un pasado relacionado con las apuestas cuando era entrenador. Pero el cambio es evidente y la NFL ha decidido que es el momento de moverse. El propietario de los Raiders, Mark Davis, ha visto que en Oakland, la ciudad en la que ahora mismo se asienta el equipo, no le ofrecen las ventajas que le da Nevada y va a hacer todo lo posible por mudar el equipo. 

En esta historia está de por medio otro viejo conocido de España: Sheldon Adelson, que se hará cargo de la otra mitad de la factura del estadio. El magnate del juego, que intentó subvertir la ley española para hacer un macrocomplejo de casinos en Madrid, es uno de los más interesados en que su ciudad tenga un atractivo más. Por eso pondrá más de 600 millones de dólares en el estadio y ha hecho todo lo posible, que es mucho, para que las autoridades arrimen el hombro también. 

Hay una paradoja más en todo esto. La NFL es la mayor liga de Estados Unidos, pero por su propia competición es difícil que haga rentable un estadio. Es un deporte tan duro que solo se pueden jugar 16 partidos por temporada cada equipo sin play off. Eso quiere decir que la nueva actividad favorita de Las Vegas solo recalará ocho veces en la ciudad en todo el año, salvo que el equipo sea lo suficientemente bueno para jugar en la postemporada lo que podría dar, como mucho, dos partidos más como local. Es complicado justificar un gran desembolso de dinero tan enorme para que solo se pueda utilizar ocho veces al año, más aún si se tiene en cuenta que los estadios de fútbol, por lo general, no sirven para muchas más actividades que la deportiva.

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