ESTRENO EN AMAZON PRIME VIDEO

'Historias lamentables': Fesser vuelve con la escopeta cargada, pero poca pólvora

El director de 'Campeones' regresa con una película episódica en la que recupera el estilo esperpéntico y aberrante de sus primeras películas, en un estreno exclusivo de Amazon

Foto: Pol López, vestido de 'Rayito' en una de las historias lamentables de Fesser. (Amazon Prime Video)
Pol López, vestido de 'Rayito' en una de las historias lamentables de Fesser. (Amazon Prime Video)

Quien quiera reprimir su ira homicida no debería ver 'Historias lamentables'. O sí, pero que aparte de su alcance cualquier objeto punzante, porque Javier Fesser ha sublimado en su última película el arte de dibujar personajes absolutamente irritantes, cuya estulticia provoca en el espectador la necesidad de mutilarse los nudillos a mordiscos. Después del éxito de 'Campeones', la película española más taquillera de 2018, Fesser ha vuelto a su realidad hipertrofiada de personajes caricaturizados, perdedores extremos y extravagantes que parecen salidos de una tira cómica en la que los defectos del español medio o medianía se amplifican hasta el delirio. Si en los 'Relatos salvajes', una sociedad ensimismada e injusta obligaba a los protagonistas a recurrir a una violencia desatada con la que cualquier espectador ha fantaseado alguna vez en la vida, en 'Historias lamentables', esa violencia se vierte naturalmente contra sus personajes.

En esta película episódica, cuyos capítulos llevan años rondándole la cabeza, el director se atreve a dar rienda suelta al estilo que le puso en el radar con el corto 'El secdleto de la tlompeta' (1995): lentes angulares, fotografía artificiosa, movimientos bruscos de cámara y un juego narrativo basado en la sordidez que cualquiera puede encontrarle a la vida si la retuerce lo suficiente. Por eso, el director madrileño demostró ser la persona ideal para llevar a la gran pantalla y con imagen real las viñetas de Ibáñez en 'La gran aventura de Mortadelo y Filemón' (2003).

Chani Martín es Bermejo, un hombre neurótico e inflexible. (Amazon Prime Video)
Chani Martín es Bermejo, un hombre neurótico e inflexible. (Amazon Prime Video)

Muchas veces, los hijos de puta se salen con la suya. Otras veces no. Y otras veces, es difícil llegar a un veredicto claro. 'Historias lamentables' aúna las dos grandes tradiciones de las letras españolas, la picaresca y el esperpento, mostrándonos nuestros defectos en un espejo aberrante, para demostrar lo evidente. El nepotismo y la inutilidad del hijo simplón que hereda la empresa que levantó de cero su padre; el tocapelotas de la comunidad de vecinos, inflexible y desdeñoso, que resultó ser un pobre amargado en la adolescencia al que le caían todas las tobas, y que ahora se resarce en sus minúsculas cuotas de poder; la mujer herida por varios desamores, que se ha entregado al nihilismo y a la misantropía, y el embustero que lleva su mentira hasta el final, incluso si, como el Jesús Gutiérrez de 'Vergüenza', tiene que acabar construyendo una ventana en el inodoro para encubrir su trola.

¿Quién no tiene un gilipollas en su entorno, alguien tan ciego de sí mismo que es incapaz de percibir el efecto que tiene en los demás? Aquel que se salta la cola, pensándose osado, en vez de jeta, o el lameculos cobarde, servil con los de arriba y, en cuanto tiene ocasión, un sádico implacable. Pero Fesser no cae en el escepticismo, sino que ofrece a sus protagonistas una redención que pasa por expiar las culpas. A aquel que hace de la rigidez su religión, Fesser lo empuja hacia el caos, a quien dejó de creer en el ser humano, lo colma de humanidad. Y los personajes se resisten, se enrabietan, culebrean como anguilas en la mano de su creador, hasta que al final abrazan lo inevitable. Y, mientras, el espectador lucha contra el deseo de apiolarlos a todos.

Matías Janik se arma de paciencia en 'Historias lamentables'. (Amazon Prime)
Matías Janik se arma de paciencia en 'Historias lamentables'. (Amazon Prime)

El director destila las esencias de esa España de apartamentos sol y mar, de empresas familiares convertidas en emporios del terruño, de la charla de bar típica y tópica, incluso racista, que abunda en la reafirmación y jamás en la autocrítica. La espina dorsal de la película, interconectada a través de algunos de sus personajes, se basa en el abuso, en la falta de empatía con el de al lado, sobre todo si es diferente.

Cartel de 'Historias lamentables'.
Cartel de 'Historias lamentables'.

Sin embargo, Fesser no acaba de rematar. Sus historias dejan una sensación de dinamita humedecida. De que si hubiese apretado más, el resultado hubiese sido más penetrante, menos cándido. Hoy parece que la esperanza y el positivismo son síntomas de ingenuidad. Pero no. El pesimismo solo es efecto de poca fe en uno mismo y, por ende, en los demás. Pero en 'Historias lamentables', se percibe un miedo al desbarre, a dejarse arrastrar por unos personajes potencialmente incontrolables que se muestran encorsetados. Y, cuando en el cine se nada y se guarda la ropa, se nota.

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