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'Litus': las múltiples preguntas que deja un suicidio

La nueva película de Dani de la Orden adapta la obra teatral homónima de Marta Buchaca en un drama de vocación generacional

Foto: 'Litus'.
'Litus'.

“¿Cómo se entiende el suicidio de un tío perfecto?”, inquiere Toni (Quim Gutiérrez) en un momento de 'Litus', refiriéndose a la muerte de su hermano, cuyo nombre da título al filme. Toni ha convocado a las personas más cercanas al fallecido para dilucidar los motivos de tal decisión y, de paso, entregarles las cartas que Litus habría escrito a cada uno de ellos para explicarles sus razones.

El encuentro tiene lugar en el piso del muerto, que compartía con su mejor amigo, Pablo (Álex García), quien a día de hoy, seis meses después de que Litus estampara su furgoneta a toda velocidad contra un muro, todavía mantiene su habitación como si siguiera vivo y residiendo allí. De forma que a Marco (Adrián Lastra), que pasa una temporada en el apartamento, no le toca otra que dormir en el sofá. Marco atraviesa un mal momento: todavía no ha superado que su novia, Su (Marta Nieto), le dejara y ya ha roto con su nuevo ligue, se encuentra en el paro y ha tenido que dejar su casa por un incremento inasumible del alquiler. De aquí que Pablo lo haya acogido temporalmente. La primera en llegar a la reunión es Laia (Belén Cuesta), la ex de Litus, en quien Pablo vuelca cierto resentimiento que se acentúa cuando descubre que ahora es pareja de Toni. Después de este, hace su entrada Pepe (Miquel Fernández), quien compartía con Litus la pasión por la música y en estos últimos meses ha alcanzado el éxito con su carrera en solitario. Su acude la última, y con noticias que alteran todavía más a Marco. El recuerdo del amigo muerto destapa viejas heridas y sentimientos enrocados. A lo largo de la jornada, este grupo de colegas de treinta y tantos intentará pasar el luto pendiente por Litus.

Antes que película, 'Litus' fue una obra de teatro de Marta Buchaca que se estrenó en la sala Flyhard, un pequeño espacio de Barcelona que acoge e impulsa piezas de nuevos autores. Su éxito la propulsó a auditorios de mayor aforo en la capital catalana y en otras ciudades. Buchaca también cofirma la adaptación cinematográfica junto al director Dani de la Orden. Excepto por un breve prólogo, la película mantiene esa unidad de espacio, tiempo y acción que denota su origen teatral, así como la construcción de unos personajes con unos roles dramáticos muy marcados. Pablo es el amigo fiel que no asume la muerte de Litus ni los cambios en su entorno que supone. Marco ejerce de figura tragicómica, se supone que compensa con su divertido punto desastre el exceso de drama de la situación, pero su registro resulta en exceso tibio. Laia guarda un secreto de su relación con Litus. El éxito profesional de Pepe pone en evidencia que la muerte de alguien a quien queremos puede acabar beneficiándonos en algún aspecto. El personaje de Su se justifica sobre todo para añadir un toque de romanticismo edulcorado a la película, en una escena imaginada por alguien que considera 'Love actually' una gran obra. Toni se reserva el rol de maestro de ceremonias. Él ha convocado a la gente y él va a repartir esas cartas a cada uno de los asistentes que prometen alterar todavía más los sentimientos dolidos. Poco a poco se desvela que Toni también arrastra su propia mochila de amarguras respecto a Litus, sobre todo porque no llega a entender las causas del suicidio de un chico que parecía tenerlo todo.

El filme mantiene parte de la tensión dramática explotando el misterio que suponen las cartas y los posibles secretos que desvelarán

'Litus' pretende funcionar como drama generacional que pone sobre la mesa toda una serie de cuestiones respecto a los jóvenes adultos en la treintena, desde hasta qué punto acaban víctimas de su propio síndrome de Peter Pan (parece que Litus no soportaba la responsabilidad de hacerse mayor) hasta de qué manera se relacionan con la pérdida y el duelo. Además, plantea cómo los interrogantes abiertos que deja cualquier suicidio propician especulaciones ligadas a la culpa, el resentimiento o incluso la venganza. El filme mantiene parte de la tensión dramática explotando el misterio que suponen las cartas y los posibles secretos que desvelarán, como si se tratara de una variante de la serie 'Por trece razones'. Pero los giros de guion a este respecto conducen la trama por otros caminos alejados de ese personaje fantasma que marca el filme desde su título.

 Cartel de 'Litus'.
Cartel de 'Litus'.

Lejos de ahondar en las diferentes cuestiones planteadas o en las vertientes más espinosas de los personajes, la película se dedica a diluir todos los aspectos incómodos en una sucesión de lugares comunes y decisiones dramáticas confortables. La secuencia final, en la que suena la canción compuesta por Iván Ferreiro y el 'product placement' de Estrella Damm cobra un especial significación, pone en evidencia hasta qué punto 'Litus' se resuelve desde la misma superficialidad emocional y estética.

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