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'Mula': Clint Eastwood se despide de nosotros haciéndonos llorar

El director estadounidense firma la que podría ser su última película como actor, un 'thriller' dramático en el que se convierte en un octogenario traficante de droga

Foto: Clint Eastwood vuelve a dirigir y a protagonizar una película en 'Mula'. (Warner)
Clint Eastwood vuelve a dirigir y a protagonizar una película en 'Mula'. (Warner)

Para lo que se anuncia como su despedida como actor de la gran pantalla, Clint Eastwood ha escogido interpretar a un personaje a primera vista sorprendente. Inspirada en un caso real, 'Mula' resigue la historia de Earl Stone, un veterano de la guerra de Corea ya octogenario que, cuando se ve obligado a cerrar su negocio de horticultura por la competencia que le supone internet, decide aceptar una oferta para transportar droga a las órdenes de un cartel mexicano. 'A priori', Earl parece el perfil menos adecuado para meterse en el tráfico de estupefacientes. Pero es precisamente este aspecto, el hecho de que se trata de un hombre mayor blanco alejado del estereotipo de 'mula', lo que le convierte en el conductor ideal, aquel al que nunca van a parar los agentes de la DEA. Earl se espabila con el trabajo e incluso sus decisiones un tanto heterodoxas resultan eficaces para esquivar a los agentes. Para el protagonista, estos encargos suponen la oportunidad de ganar un dinero con el que intenta compensar años de desatención a su esposa, hija y nieta.

'Mula' no pretende erigirse como un 'thriller' en que Eastwood reformula desde lo crepuscular la figura del (anti)héroe de acción. El contexto del tráfico de drogas, en este caso, permite al director y al guionista, Nick Schenk, llevar a cabo un retrato del racismo en Estados Unidos. Ya en 'Gran Torino', la anterior colaboración entre ambos, Eastwood encarnaba a un estadounidense con prejuicios que, a través de su relación con sus vecinos de origen Hmong, acababa posicionándose en la idea de que la filiación y la transmisión del legado cultural nada tienen que ver con los lazos consanguíneos ni las nacionalidades de toda la vida.

Earl empieza a trabajar de 'mula' para ganar algo de dinero. (Warner)
Earl empieza a trabajar de 'mula' para ganar algo de dinero. (Warner)

En 'Mula', Eastwood repite en parte este rol de estadounidense vieja escuela que confraterniza con los integrantes de una minoría cultural en Estados Unidos. Su personaje acepta la labor de transportista de droga sin demasiados escrúpulos, y en este sentido no se sitúa en ningún momento en un plano de superioridad moral respecto a los integrantes del cartel. Además, Earl acaba encarnando por pasiva la demostración palpable del racismo por parte de las autoridades y los cuerpos de seguridad norteamericanos.

El protagonista es la mula perfecta no solo porque nadie se imagina a un octogenario traficando

El protagonista es la mula perfecta no solo porque nadie se imagina a un octogenario traficando con droga. Sobre todo porque representa la imagen tradicional de norteamericano blanco con la que no se asocia este negocio. Para subrayar este posicionamiento, destaca la escena en que los policías dejan pasar a Earl y paran un coche con un conductor de origen latinoamericano. El hombre esgrime asustado las estadísticas que confirman que para personas cómo él esta situación en concreto es la que les supone una mayor probabilidad de acabar muertos.

Clint Eastwood, en otro momento de 'Mula'. (Warner)
Clint Eastwood, en otro momento de 'Mula'. (Warner)

Pero Earl es también un anciano que ve cómo se desmorona el mundo tal y como lo había conocido hasta entonces. Las comunidades en las que se integraba, las ferias de horticultura o los fines de semana de polca en el centro de veteranos, se ven liquidados o al borde del cierre a causa de un modelo económico cada vez más implacable con los ciudadanos. A este retrato crepuscular de Estados Unidos, Eastwood añade una perspectiva mucho más emocional en torno a un personaje que, en los últimos años de su existencia, se da cuenta de que llevó a cabo un gran error vital. Earl privilegió el trabajo por encima de su familia, y ahora su esposa y su hija no quieren ni dirigirle la palabra. El anciano intentará poner remedio a la situación.

En la última década, los filmes de Eastwood tienen un gran calado emocional

En el inicio de 'Sin perdón', Clint Eastwood presentaba a su personaje como un granjero bregando con su ganado entre el estiércol, una imagen poco acorde con la de tipo duro con que se le solía asociar. En 'Mula', lo vemos por primera vez cultivando lirios de día, otro atributo poco habitual para este tipo de héroes masculinos. Aunque algunos de sus fans más acérrimos vieron en su drama 'Los puentes de Madison' una especie de borrón inexplicable en el sobrio expediente del actor de 'Harry el sucio', lo cierto es que ya hace un par décadas como mínimo que las películas de Eastwood están tocadas no solo por cierto tono melancólico, también por un profundo calado emocional.

Cartel de 'Mula'.
Cartel de 'Mula'.

Formularia en su dimensión de 'thriller' policíaco y sin la fuerza cinematográfica del wéstern antes citado o tantos otros filmes del director, 'Mula' no dejaría de ser un filme correcto con protagonista insólito (y un tanto autocomplaciente) si no fuera, primero, por la presencia del propio Eastwood. El actor estadounidense, el último clásico del cine contemporáneo, inyecta a la película a través de su propio cuerpo envejecido y su rostro arrugado toda una carga histórica respecto al fin de una época. Además, Eastwood reserva un momento clave hacia el final para sacudir emocionalmente al espectador con un clímax dramático que expande su impacto a lo largo del resto del metraje. Eastwood siempre será el tipo duro que más nos ha hecho llorar.

* Este artículo está escrito por Eulàlia Iglesias, pero incluye una firma genérica porque corresponde a una periodista que hoy hace huelga.

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