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'Morir': cuando tu pareja agoniza y no sabes qué hacer a continuación

El director Fernando Franco vuelve a reunirse con Marian Álvarez tras ganar ambos el Goya —mejor director novel y mejor actriz, respectivamente— por 'La herida'

Foto: Andrés Gertrúdix y Marian Álvarez, en un fotograma de 'Morir'. (Golem)
Andrés Gertrúdix y Marian Álvarez, en un fotograma de 'Morir'. (Golem)

En caso de padecer una enfermedad terminal, ¿qué decisiones tomaríamos al respecto?, ¿dejaríamos que siguiera su curso en casa a fin de evitar las incomodidades de una hospitalización?, ¿o nos pondríamos en manos de los médicos? Y si los afectados no somos nosotros sino nuestra pareja, ¿estaríamos de acuerdo con sus opciones?, ¿nos dolería no coincidir en este asunto?, ¿seríamos capaces de mantener el amor hasta el final?, ¿qué límites pondríamos a nuestra entrega en los cuidados?, ¿qué pasa cuando los sufrimientos de cada uno divergen?, ¿en qué momento empezaríamos a vislumbrar un futuro donde ya no aparecemos juntos?

Aunque una larga tradición literaria y cinematográfica haya idealizado el hecho de fallecer si además está asociado a un contexto amoroso, no hay nada romántico en morirse. Ni mucho menos en cuidar a una persona enferma. Esta constatación se halla en la base de 'Morir', la nueva película de Fernando Franco. El también montador debutó tras las cámaras con 'La herida', ese drama en torno a una mujer con trastorno bipolar siempre a punto de la crisis que arrasó en el Festival de San Sebastián de 2013.

Su segundo largometraje como director se inspira en la novela del mismo título de Arthur Schnitzler, el autor austríaco especializado en despojar de cualquier halo de trascendencia conceptos como el honor, el amor y la muerte, y al que han adaptado cineastas tan dispares como Stanley Kubrick en 'Eyes Wide Shut' y Max Ophüls en 'La ronda'. Franco traslada de la Austria de finales del siglo XIX al norte de la España contemporánea el relato de una pareja, Marta (Marian Álvarez) y Luis (Andrés Gertrúdix), cuya relación empieza a deteriorarse cuando a él le diagnostican un cáncer.

Marián Álvarez, en un momento de 'Morir'. (Golem)
Marián Álvarez, en un momento de 'Morir'. (Golem)

La película resigue el proceso de erosión de su vida juntos a través de diferentes etapas puntuadas por fundidos a negro. Al contrario de lo que sucedía en 'La herida', aquí el punto de vista no se mantiene al lado de quien sufre la enfermedad sino de Marta, caja de resonancia del padecimiento mutuo. El director mantiene una puesta en escena similar a la de su ópera prima, rigurosa sin resultar deshumanizada, próxima y a la vez pudorosa.

El director mantiene una puesta en escena rigurosa sin resultar deshumanizada, próxima y a la vez pudorosaSi en 'La herida' se transmitía sobre todo ese inmenso sentimiento de hipervulnerabilidad de quien se mueve siempre al borde del abismo, aquí se contagia una sensación de asfixia ante una situación irreversible, subrayada por el hecho de que apenas nos alejamos de los espacios que habitan ambos personajes. Las emociones contrapuestas de ahogo y alivio recorren todo el metraje desde esa primera escena de la protagonista nadando sumergida en el mar. Sensaciones que se ven acrecentadas por la escasa actividad social de ambos, debida tanto a las propias inercias de la vida en pareja como a la negativa de Luis de hablar de su enfermedad con su entorno más próximo.

Otro momento de 'Morir', de Fernando Franco. (Golem)
Otro momento de 'Morir', de Fernando Franco. (Golem)

Como en su anterior película, Franco busca ese difícil punto de equilibrio entre la sobriedad dramática y la conexión emocional. La película rehúye cualquier recreación en los aspectos más duros del deterioro físico y psicológico de Luis, pero se detiene en esos pequeños detalles que dan fe del avance de la enfermedad y de cómo repercute en la pareja. Tampoco quiere ser 'Morir' un gran drama romántico marcado por la tragedia. Cuando arranca el filme, Marta y Luis se nos presentan como una pareja de clase media de lo más convencional, instalada como tantas otras en cierta rutina o incluso desencanto.

'Morir' también se sostiene en gran parte sobre la interpretación de Marian AlvárezEl proceso de desgaste, pero también de aguante, de la relación se despliega en este marco de cotidianidad. Mientras Luis se apaga poco a poco y siente cierta envidia de la vida de la que disfruta Marta pese a todo, ella también contempla cómo su independencia mengua a causa de la dedicación al moribundo. En sus pequeñas escapadas fuera del espacio de la enfermedad, se hacen más patentes las angustias de Marta. Como en esa escena en el bingo en que, sobre todo a través de la conversación en la puerta del local con otra mujer, atisba la soledad que acarrea ir a estos espacios.

Cartel de 'Morir'.
Cartel de 'Morir'.

Como 'La herida', 'Morir' también se sostiene en gran parte sobre la interpretación de Marian Alvárez, quien se dio a conocer en un filme de tintes parecidos, 'Lo mejor de mí', de Roser Aguilar, y se consagró con 'La herida', por la que consiguió la Concha de Plata a la mejor actriz en San Sebastián. A su lado, otro actor que aparecía como secundario en el anterior filme de Franco, Andrés Gertrúdix, en la difícil tarea de encarnar a un hombre en tránsito hacia la muerte. Ambos contribuyen a crear el tono de esta historia de amor sin clímax románticos. Aunque no suponga una experiencia tan intensa como 'La herida', 'Morir' confirma a Fernando Franco como uno de los valores seguros del cine español actual.

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