Strauss-Kahn a calzón quitado
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Reseña de 'welcome to NEW YORK'

Strauss-Kahn a calzón quitado

La controvertida película de Abel Ferrara dinamita la reputación del político al retratar a un depredador sexual sin solución. El exdirector del FMI demandará al director

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Gérard Depardieu en un fotograma del filme

Sin cuartel desde el segundo uno. Welcome to New York arranca así: Gérard Depardieu(haciendo de sí mismo)dando una entrevista sobre su interpretación de Dominique Strauss-Kahn en Welcome to New York: "Acepté el papel porque no me cae bien". Y de ahí para arriba: "No me fíode los políticos. Además prefiero interpretar a alguien que no me caigabien... Me río por dentro". Fundido a negro.Lo siguiente que aparece es un aviso sobre la naturalezaficticiadel filme: "Esta película se inspira en uncaso judicial cuyas vistas públicas fueron filmadas, retransmitidas y comentadas por los medios de comunicación del mundo entero... Sin embargo, los personajes y las escenas de la vida privada son enteramente ficticios". Precaución inicial a la que hay que añadirotra: nadie llama por su nombre a Strauss-Kahn en Welcome to New York, estrenada el sábado enplataformas digitalescoincidiendo con su paseen el mercado de Cannes, aunque el festival no quiso incluirla en su programación.

Pesea estasprecauciones legales, elarranque del filme ya había marcado la pauta de lo que se nos vieneencima: Welcome to New York ataca con todo a Strauss-Kahn, cuyo célebre caso judicial, presunta violación a una sirvienta de un hotel neoyorquino, se cerró con un sobreseimiento por lo penal y un acuerdo extrajudicial por lo civil (indemnización multimillonaria a la víctima). ¿Que los tribunales estadounidenses no condenaron por lo penal al ex director del FMI por agresión sexual? El filme dice que Strauss-Kahnsí obligó a la sirvienta a hacerle una felación, que salió ileso judicialmente gracias a sus contactos y al dinero de su mujer (Anne Sinclair), que el exdirector del FMI ya había atacado antes a otras mujeres, ypor último, aunqueno por ello menos importante, que estamos ante un adicto/depredador sexual sin remedio.

Como se pueden ustedes imaginar, Strauss-Kahn está contentísimo con el filme. Su abogado, Jean Veil, aseguró ayer que presentará pronto una denuncia por difamación contra Abel Ferrara. Y quesu cliente, que aún no ha visto la película, está "asustado y "asqueado" por su repercusión. "El fundamento de la denuncia será la difamación y se basará en el conjunto de los extractos sobre la violación y la manera en que Dominique Strauss-Kahn es tratado", aseguró el letrado. La ex mujer de Strauss Kahn, la periodista Anne Sinclair, ya ha dicho que no demandará al cineasta, pese a acusarle de "antisemita". Tanto Kahn como Sinclair son de origen judío. Sinclair también es vapuleada en la películasin muchas contemplaciones.

Un director sin freno

Y tras la crónica de tribunales, vamos con el filme. Que Welcome to New York era un material explosivo lo demuestran los problemas que han tenido sus productores para sacar adelante el proyecto. Que Abel Ferrara (Nueva York, 1951) no era el director más adecuado para hacer una película light sobre el caso Strauss-Kahn, también estaba claro desde el principio.

Ferrara siempre va cuesta abajo, sin frenos y con su verdad por delante

Ferrara, director de películas como Teniente corrupto y El funeral, no es un hombre de medias tintas. Ni en su vida privada, recuerden sularga lucha contra sus múltiples adicciones (heroína, cocaína, alcohol), ni en su filmografía, repleta de fulanos descarriados y enloquecidosque intentan redimirse a duras penas. Peroesaes precisamente la gracia del director neoyorquino: que siempre va cuesta abajo,sin frenos y con su verdad por delante. A calzón quitado.

De hecho, podría parecer extraño elegir a Ferrarapara dirigir un biopic sobre un ex director del FMI, dado el gusto del director por los bajos fondos y elrock 'n' roll way of life. PeroWelcome to New Yorkes una película100% ferrariana: aquí hayadicciones incontrolables, sexo a cascoporro, hombres en caída libre, cárcel, corrupción y violencia.

Si a esto le sumamos la participación de Gérad Depardieu, cuyo tercer apellido es Excesivo, ya tenemos el cuadro completo: una película incendiaria que bascula entre la genialidad (la clásica sinceridad punk de Ferrara para retratar sin filtro a sus roles masculinos por enfermos que estén) y el disparate (su no menos clásico desparrame en la puesta de escena de sus últimosfilmes).

El Strauss-Kahn del filme parece una mezcla de la personalidad compulsiva de Depardieu con la tendencia a la adicción de Ferrara. Y es aquí donde amboscreadores, tras hora y media dedicados a hundir la reputación del político, acabanpor humanizarle de algún modo. Strauss-Kahn esun cerdo sin ningún género de dudas, parecen querer decir Ferrara y Depardieu, pero es nuestro cerdo. Más allá del caso judicial, Welcome to New York esuna película sobre un adicto al sexo (con desvaríos depredadores) que no tiene intención alguna de curarse. Un amoral al que no le importan las consecuencias de sus actos porque está demasiado pendiente de dejarse llevar por sus estímulos. "¿Es un crimen querer sentirse joven?", suelta Depardieu en el filme para justificar sus actos. O el egoísmo de un macho alfaconvertido en patología psicológica, física y hastacriminal.

Posiblemente hacía falta que se juntaran dos personalidades tantronadas y arrolladorascomo Depardieu yFerrara, de vuelta de todo y en la cuesta abajo de sus carreras, para levantaruna película/libelo tan conflictiva que ha asustado al mismísimo Festival de Cannes.

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