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Bajo el signo de ABBA: un experto en Eurovisión desvela qué pasó en el Benidorm Fest
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Bajo el signo de ABBA: un experto en Eurovisión desvela qué pasó en el Benidorm Fest

Desde 1959, Suecia escoge a sus cantantes en un concurso televisado, el Melodifestivalen, uno de los eventos más seguidos del país. Tanto, que los eurofans nórdicos colapsaron la red telefónica la primera vez que se introdujo el televoto

Foto: Los integrantes de ABBA, en el Melodifestivalen de 1974.
Los integrantes de ABBA, en el Melodifestivalen de 1974.

España lleva seis años seguidos estancada en los diez peores resultados de Eurovisión. En la década de 2010, solo Pastora Soler y Ruth Lorenzo lograron rozar los diez primeros puestos de la clasificación. El resto, excepto Daniel Diges en el año 2010, no superaron los diez últimos. Atrás quedaron los tiempos dorados de los 70, cuando Massiel, Salomé, Julio Iglesias y Karina conquistaron el top 5 durante cuatro años seguidos, llevándose en dos ocasiones el trofeo del festival de la canción -las dos únicas-. Tan solo cinco años antes de que unos jóvenes de Estocolmo dieran la vuelta al mundo con la que, probablemente, es la canción más popular de la historia de Eurovisión: 'Waterloo', de ABBA. Y como la mayoría de los participantes suecos en Eurovisión, los de ABBA provenían del Melodifestivalen, un concurso de preselección que se ha convertido en uno de los programas de entretenimiento con más audiencia del país.

En los últimos años, la tendencia de Suecia en las clasificaciones es la contraria: el país nórdico ha ganado Eurovisión en seis ocasiones, las dos últimas en 2015 y 2012. En la misma década negra para España, Suecia logró alcanzar el top 5 en siete ocasiones. Salvo una, todas las canciones quedaron dentro de las diez más votadas del concurso. Entre las razones que explican por qué las propuestas de Suecia arrasan en Eurovisión, el investigador y profesor Antonio Obregón señala una evidente: porque Eurovisión también arrasa en Suecia.

Foto: Rigoberta Bandini, en 'Benidorm Fest'. (RTVE)

"Las cosas responden a una lógica más sencilla de la que nos pensamos", señala Obregón, profesor de Derecho y Relaciones Internacionales en la Universidad de Comillas, donde imparte un seminario sobre la diplomacia cultural de Eurovisión desde hace diez años. En los próximos meses, publica con Routledge una investigación colectiva sobre el festival como objeto de estudio académico. "Este año, RTVE ha apostado claramente por Eurovisión como uno de sus programas bandera con el Benidorm Fest, lo llevan promocionando desde julio, cuando se anunció. Lo raro es que no lo hubiera hecho antes, siendo uno de los eventos del año que lideran la audiencia de Televisión Española. El nivel medio de las canciones de Benidorm era muy alto y eso se tradujo en que España se colocara en niveles de apuestas que no se habían visto nunca. Es todo cuestión de interés y de recursos, y eso se ve claramente en el caso de Suecia", señala el investigador.

En los países nórdicos, la retransmisión del festival alcanza audiencias estratosféricas. La cuota de pantalla sueca fue del 85,9% el año pasado, con casi tres millones de espectadores. En España, a pesar de que forma parte del llamado Big Five -los cinco países que más financiación aportan a Eurovisión- la cuota fue del 29,4%. Una cifra nada desdeñable y próxima a la que cosechó la final del Benidorm Fest (21%), pero a años luz de este 'milagro nórdico'. En Islandia, el 'share' medio de Eurovisión 2021 fue del 99,9%. Un dato que se traduce en una imagen: todo islandés que vio la televisión en esa franja horaria sintonizó Eurovisión.

Foto: Chanel, ganadora del festival, posa con el premio en Benidorm. (EFE/Manuel Lorenzo)

"Este modelo del Benidorm Fest que ha alcanzado tanta difusión está inspirado en el mítico Melodifestivalen de Suecia, que se empieza a celebrar este mes", explica Obregón. "Al verlo, uno se explica por qué los suecos ocupan los puestos más altos año tras año. Son programas enormemente preparados desde todos los puntos de vista: promocional, musical, televisivo...", opina este experto en Eurovisión. Desde los orígenes del festival europeo, los representantes suecos se escogen en un concurso interno televisado que, con los años, se ha convertido en uno de los programas de entretenimiento más populares del país. Solo uno de los 51 cantantes suecos que han participado en Eurovisión, el de 1958, fue escogido sin elecciones internas. En España esta situación se mantuvo durante 23 años, hasta 2001.

Hasta adoptar el nombre de Melodifestivalen, en 1967, el concurso de la canción sueca ha sufrido varias transformaciones. La mayoría de las ediciones se decidieron con el voto de un "jurado de expertos", que integraban músicos populares, periodistas o trabajadores de la radio sueca en procesos cerrados. Pero en 1974, la radio de Suecia decidió integrar varios jurados populares, formados por 15 personas de entre 16 y 60 años. La fórmula cuajó, porque aquel año los cuatro de ABBA ganaron el Melodifestivalen y, por primera vez, Suecia arrasaba en Eurovisión. Casi 20 años después, en 1993, la radiotelevisión sueca introdujo por primera vez el voto telefónico para sustituir a ese jurado popular seleccionado, al modo del polémico jurado demoscópico del Benidorm Fest. El concurso recibió tantas llamadas, que los eurofans suecos colapsaron la red telefónica del país.

En 1993, la radiotelevisión sueca introdujo por primera vez el voto telefónico. Recibieron tantas llamadas, que la red del país colapsó

"La preselección sueca lleva sirviendo desde hace años como un banco de pruebas para los procesos que luego se trasladan a Eurovisión", explica Antonio Obregón. "El modelo actual de voto se reparte al 50% entre el voto popular y un jurado de profesionales, íntegramente internacional. La diferencia con el Benidorm Fest es que ninguno de los miembros del jurado es sueco, y además es un grupo más numeroso. Se reparten entre distintas partes del mundo y no se encuentran en el mismo lugar. Así se dificulta la posible colusión entre los candidatos y los votantes, además de que resulta más difícil que coordinen su voto entre ellos, porque participan desde distintos puntos del mundo".

"Hasta hace unos años, el otro 50% del voto en el Melodifestivalen era televoto puro y duro. O sea, que los porcentajes de voto telefónico se traducían en puntuación. Esto no ha ocurrido en el Benidorm Fest, donde el televoto se traducía en puntuaciones discretas y predeterminadas: el que más votos reunía, contaba con 30 puntos. El segundo, con 25. El tercero, con 20... No importaba la diferencia porcentual entre el primero y el segundo. De hecho, todavía no se conocen los resultados exactos", razona el experto.

placeholder Chanel, tras ganar el Benidorm Fest. (TVE)
Chanel, tras ganar el Benidorm Fest. (TVE)

Desde 2015, el televoto del Melodifestivalen sueco se contabiliza a través de una aplicación gratuita diseñada para la ocasión. "Pero se ha visto que el televoto también es sensible a los grupos de presión, como los posibles sesgos del jurado profesional. Por ejemplo, por razón de edad", cuenta Obregón. Esta fue la crítica que algunos eurofans suecos esgrimieron: el voto gratuito lo hace más accesible, pero no necesariamente más representativo. La elección del candidato sueco quedaría en manos de aquellos que usan las aplicaciones con más facilidad: los jóvenes con acceso a un 'smartphone'.

"Aquí es donde Suecia decidió estratificar los votos del televoto en función de la edad de los votantes, para evitar los sesgos por edad". El voto se divide siete franjas, que comienzan a los 3 años y terminan en los mayores de 75. "Esta es, en el fondo, la razón del polémico jurado demoscópico del Benidorm Fest. No fue una invención, otros muchos países lo utilizan en sus preselecciones. Así se evitan sesgos de edad, procedencia geográfica, incluso clase social y poder adquisitivo. Pero esto solo ocurre, claro, si la selección de las personas representativas se hace bien".

"Es cierto que las empresas demoscópicas españolas no tienen el mismo prestigio... Pero no tendría demasiado sentido que se jugaran su nombre al manipular la selección. Si se piensa así, quizá el voto demoscópico del Benidorm Fest ha sido el más justo de todos", opina Obregón. Si el jurado demoscópico, seleccionado por la empresa IPSOS, hubiera decidido la final del Benidorm Fest, Tanxugueiras representaría a España en Eurovisión y Chanel Terrero hubiera resultado segunda con su canción 'SloMo'.

Foto: Foto: Rocío Cibes/Cedida.

Ante la promesa de RTVE de "abrir un diálogo participativo para mejorar" las próximas ediciones del Benidorm Fest, el profesor de Relaciones Internacionales y experto en el festival opina que la preselección española seguirá la senda del Melodifestivalen. "Creo que progresarán en línea a los sistemas suecos. No hay sistema de elección que sea neutral. La evolución constante del diseño del voto es un claro indicativo de ello, se van perfeccionando. Desde 1997, algunos países comenzaron a usar el televoto exclusivamente. Y eso dio lugar a que algunas propuestas fueran particularmente llamativas, pero de dudosa calidad artística. Por eso la Sociedad Europea de Radiodifusión se decidió introducir la figura del jurado profesional. Pero este grupo reducido y seleccionado por la cadena también se presta a una mayor influencia de quien los elige", opina en referencia a las informaciones que apuntan a los vínculos entre el jurado del Benidorm Fest, la discográfica BMG y la candidatura de Chanel.

"Otro ejemplo de sesgos en el televoto se dio cuando España daba sus puntuaciones más altas a Rumanía en los primeros años de este siglo, por el flujo de inmigrantes de este país en aquella época. O el caso de Roberto Chikilicuatre, que venía aupado por un importante grupo de comunicación. Hay que buscar sistemas que mitiguen tanto unas presiones como las otras", concluye. "Y todo está estudiado, hay muchas investigaciones al respecto. Si Televisión Española contacta con los expertos, podremos orientarles".

España lleva seis años seguidos estancada en los diez peores resultados de Eurovisión. En la década de 2010, solo Pastora Soler y Ruth Lorenzo lograron rozar los diez primeros puestos de la clasificación. El resto, excepto Daniel Diges en el año 2010, no superaron los diez últimos. Atrás quedaron los tiempos dorados de los 70, cuando Massiel, Salomé, Julio Iglesias y Karina conquistaron el top 5 durante cuatro años seguidos, llevándose en dos ocasiones el trofeo del festival de la canción -las dos únicas-. Tan solo cinco años antes de que unos jóvenes de Estocolmo dieran la vuelta al mundo con la que, probablemente, es la canción más popular de la historia de Eurovisión: 'Waterloo', de ABBA. Y como la mayoría de los participantes suecos en Eurovisión, los de ABBA provenían del Melodifestivalen, un concurso de preselección que se ha convertido en uno de los programas de entretenimiento con más audiencia del país.

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