Si no le gusta esta novela excepcional (y terrorífica), le devuelvo yo el dinero
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Si no le gusta esta novela excepcional (y terrorífica), le devuelvo yo el dinero

'Tres', de Dror Mishani, es una excepcional obra de terror psicológico y aplastante cotidianidad

Foto: Detalle de portada de 'Tres'. (Anagrama)
Detalle de portada de 'Tres'. (Anagrama)
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Un crítico literario alcanza cierta fama por poner mal alguna obra de vez en cuando. Es fácil. A fin de cuentas, cualquier libro es malo, regular, menor para alguien, sea un lector raso o un profesional de la palabra. Poner mal todos los libros sería la solución perfecta para que un crítico quedara siempre por encima de todo el mundo. Nada le complace. Si acaso, puede remitirse a Proust. En realidad, a los críticos literarios —y probablemente también a los gastronómicos, cinematográficos o musicales— hay que juzgarlos, y muy severamente, por aquello que ponen bien, por las obras que recomiendan o ensalzan. Es el momento en el que esa persona que lee con afán prescriptor queda en evidencia. Hablar bien de un libro es lo único arriesgado. En ponerlo mal siempre se tiene razón.

Vengo hoy a rellenar esta reseña de nada. Llegué a 'Tres' (Anagrama), de Dror Mishani, porque yo al final llego a todos los libros. Estaba en una biblioteca de Madrid, me hizo gracia lo de tres; a lo mejor follaban tres. Eso fue todo. Me lo llevé porque, aunque usted no lo sepa (nunca hay nadie), de las bibliotecas te puedes llevar los libros.

No miré la contracubierta, de qué iba la cosa, ni quién era el autor, pasé directamente al trío. No había trío. Había una mujer divorciada que liga (primera frase) por internet, vía web de contactos para separados.

placeholder 'Tres'. (Anagrama)
'Tres'. (Anagrama)

No hay que decir más. Anagrama hace a veces lo que tantos otros sellos editoriales: contarte un libro hasta la página 160, cuando a lo mejor tiene 161. Es horrorosa la escabechina que, muchas veces, cometen los editores explicando en lo de atrás las novelas que quieren que compremos. Lo cuentan todo. Pienso a veces si no sería mejor que estas cuartas de cubierta vinieran en blanco, o con un dibujo de la hija pequeña del editor.

Un novelista como Dios manda

Porque el placer que he recibido leyendo Tres es de los que hacen podio. Leer, amigos. Una historia, unos personajes, literatura. Por mucho que me guste —y practique ocasionalmente— la novela moderna, posmoderna, rompedora, desestructurada, híbrida… en fin, la novela de los que no saben hacer novelas pero, por lo que sea, tienen talento literario, lo cierto es que un novelista como Dios manda al final es un tipo que sabe contar una historia. Lo demás es como una excrecencia que, bueno, está bien a veces, pero milita, al cabo, en la segunda fila.

Foto: Almudena grandes firmando ejemplares en la Feria del Libro. (EFE) Opinión

Tres es lo que descubrirá leyéndola, va de lo que sabrá cuando la acabe, resulta inolvidable por lo que verá cuando vaya finiquitando sus tres partes. Ya les dije que voy a escribir una reseña de un libro sin decir absolutamente nada del libro. Es un favor que les hago.

Simplemente, esto es una gran novela, de corte psicológico con inclinación de 'thriller' y mayormente empeñada en construir personajes. Mucha frase de apoyo, material, informativa; mucho matiz temperamental. Cirugía narrativa.

Esto es una gran novela, de corte psicológico con inclinación de 'thriller' y mayormente empeñada en construir personajes. Cirugía narrativa

Da auténtico miedo, de pronto. Es como Stephen King con cinco dioptrías de menos: capaz de ver lo que tiene delante. Comparan por ahí la obra con Patricia Highsmith. Por comparar que no quede. Ya van a hacer una película de 'Tres', en todo caso.

Será paródica, abaratadora. Hay que leer 'Tres' de prisa antes de que otro pueda decir que le gustó más el libro. Con todo, “Me gustó más el libro” es una frase revolucionaria: significa que alguien todavía lee.

Dror Mishani es israelí. De la literatura israelí hemos leído por aquí al pizpireto Etgar Keret. A Amos Oz. Hay gente incluso que afirma que ha leído a David Grossman. Poco más. Esto lo pongo para rellenar.

placeholder Dror Mishani.
Dror Mishani.

También es un libro sobre las mujeres, Tres. Básicamente, da cuenta de la idiotez que es considerar que, si solo escribieran hombres, las mujeres no serían narradas. Pocas mujeres y pocos hombres escritores pueden trenzar la psicología de un personaje femenino como lo hace Dror Mishani en su novela. Cuando lleve 80 páginas del libro, y ya conozca bien a Orna, se tocará usted el brazo mientras sostiene la novela y pensará: yo soy menos real que esta mujer que no existe.

'Tres', Anagrama, Dror Mishani, 19,85 euros o gratis en las bibliotecas. No sé qué más quiere que le diga. Si no le gusta, le devuelvo yo el dinero en persona.

“Se conocieron en una web de contactos para personas divorciadas…”. Siga 264 páginas más y habrá llegado a una vida mejor. Una vida en la que ahora habrá una buena historia.

Un crítico literario alcanza cierta fama por poner mal alguna obra de vez en cuando. Es fácil. A fin de cuentas, cualquier libro es malo, regular, menor para alguien, sea un lector raso o un profesional de la palabra. Poner mal todos los libros sería la solución perfecta para que un crítico quedara siempre por encima de todo el mundo. Nada le complace. Si acaso, puede remitirse a Proust. En realidad, a los críticos literarios —y probablemente también a los gastronómicos, cinematográficos o musicales— hay que juzgarlos, y muy severamente, por aquello que ponen bien, por las obras que recomiendan o ensalzan. Es el momento en el que esa persona que lee con afán prescriptor queda en evidencia. Hablar bien de un libro es lo único arriesgado. En ponerlo mal siempre se tiene razón.

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