Bob Dylan en Bangladesh: 50 años del primer concierto benéfico... que no lo fue tanto
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Bob Dylan en Bangladesh: 50 años del primer concierto benéfico... que no lo fue tanto

¿Llegó el dinero recaudado a su lugar de destino? George Harrison montó un concierto por Bangladesh en 1971 pero la mayor parte de la recaudación se quedó por el camino

placeholder Foto: George Harrison y Bob Dylan en el concierto por Bangladesh de 1971.
George Harrison y Bob Dylan en el concierto por Bangladesh de 1971.

El principio dice que el aleteo de una mariposa puede provocar un tornado en otra parte del mundo. Esta historia, sin embargo, comenzó al revés. Primero fue el ciclón Bhola, que en 1970 golpeó lo que entonces era Pakistán Este y mató a más de 500.000 personas. Después llegaron las manifestaciones contra Pakistán Oeste, cuyo Gobierno no dudó en emplear la fuerza a partir de marzo de 1971 provocando una cruenta guerra contra la zona oriental matando a tres millones de personas. El tercer movimiento fue el del músico bengalí Ravi Shankar pidiéndole ayuda a su amigo George Harrison para recaudar fondos para estos ciudadanos. El cuarto fue la celebración del Concierto por Bangladesh el 1 de agosto de 1971 en el Madison Square Garden de Nueva York. El quinto debería haber sido el envío a los habitantes de Pakistán Este (que después se convertiría en Bangladesh) de todo el dinero recaudado, pero ese dinero nunca llegó… ni a tiempo ni del todo.

Este año se cumple el cincuenta aniversario del primer concierto benéfico de la historia, un ejemplo de que las buenas intenciones a veces no vienen cargadas de la ejemplaridad que se les presupone y de que las buenas causas caritativas también pueden topar con el muro de la mala gestión y el ego. El Concierto por Bangladesh llegó a reunir a más de 40.000 personas, recaudó más de 250.000 dólares, se hizo un documental y un triple álbum –que ganó un Grammy en 1973–, pero como dijo después la propia mujer de Harrison (que luego lo sería de Eric Clapton), Pattie Boyd: "No sé cuánto dinero llegó realmente a donde debería haber ido al principio". También el ex Beatle pensaba que buena parte se había ido por la borda. El músico señaló a dos culpables: por un lado, las discográficas Capitol y Columbia Records, que no estaban dispuestas a perder parte de sus beneficios –aunque los músicos que participaron no cobraron– y con las que estuvo batallando durante meses; y por otro, el Servicio de Impuestos de EEUU, que reclamó su cantidad.

placeholder Portada del álbum 'Concierto por Bangladesh'
Portada del álbum 'Concierto por Bangladesh'

Años más tarde todo se medio arregló con la creación del Fondo George Harrison de UNICEF a donde va a parar el dinero que el álbum y el documental han seguido recaudando y que ya suma más de 20 millones de dólares. Los errores y aciertos sirvieron también como base para otros conciertos benéficos, como el Live Aid que organizó Bob Geldof en 1985 y que se convirtió en el primero retransmitido mundialmente por televisión, y los que montó Pavarotti en 1992 para los niños de Sarajevo.

Contexto geopolítico

Pero si al principio todo salió regular fue por las prisas y porque no mucha gente sabía de qué iba eso de un concierto benéfico por Bangladesh, país que a principios de 1971 todavía ni existía. No lo sabían ni los propios músicos puesto que, como ha recordado Boyd, "todos regresamos en limusina al hotel" para dedicarse a otros menesteres más lúdicos.

Para explicarlo, un poco de contexto geopolítico:

Tras la II Guerra Mundial, el planeta se agitó con los movimientos independentistas decoloniales. Uno de estos terremotos se dio en la India, que se independizó del Imperio británico y en 1947 se dividió en dos zonas que en realidad eran tres: Pakistán Oeste, la India y Pakistán Este. Se hizo siguiendo el Plan Mountbatten, es decir, no tanto por regiones como por religiones. Por un lado los musulmanes y, por otro, los hindúes, aunque los primeros quedaran divididos por una franja de 1600 kilómetros. Sin embargo, en Pakistán Este no se sentían muy cercanos a los del Oeste. Para empezar, porque hablaban bengalí y no urdu y tampoco eran tan musulmanes. Así, después del ciclón Bhola, al no recibir apenas ayudas comenzaron a manifestarse contra el Oeste pidiendo su propia independencia. El Gobierno occidental no se lo pensó demasiado y el 26 de marzo de 1971 mandó al ejército, iniciándose una guerra y una masacre entre muertos, refugiados y desplazados.

El Gobierno occidental no se lo pensó demasiado y el 26 de marzo de 1971 mandó al ejército, iniciándose una guerra y una masacre

En estas circunstancias, al otro lado del mundo, en Los Ángeles, se encontraba Ravi Shankar, el virtuoso del sitar que procedía de aquella zona. Él sí sabía de los 100.000 refugiados que habían llegado a Calcuta, pero el resto del planeta estaba a otras cosas. Llamó a su amigo George Harrison, que ya caminaba en solitario y acababa de sacar el disco ‘All thing must pass’ con pelotazos como ‘My sweet lord’ y ‘Wah-Wah’. Harrison era el Beatle al que más había influido la música y la filosofía oriental y enseguida ambos pergeñaron la idea de un concierto con varios músicos con el fin de recaudar dinero que pudiera ayudar a los habitantes de Pakistán Este. Eran tiempos en los que se habían celebrado grandes festivales como el de Monterrey (1967), el de la Isla de Wight (1968) y, por supuesto, Woodstock (1969). La idea no era tan novedosa, pero sí que se actuara sin cobrar.

placeholder Imagen de la guerra en Bangladesh en 1971
Imagen de la guerra en Bangladesh en 1971

Según cuenta el propio Shankar en el documental que se realizó en 2005 y en el que participaron los músicos del concierto que aún quedaban vivos, Harrison pasó varias semanas colgado al teléfono llamando a sus amigos para participar en este evento. Sus amigos eran Eric Clapton, Bob Dylan, Billy Preston, Leon Russell, Ringo Starr y Don Preston. No hubo atisbo de contar con Paul McCartney, con el que se encontraba enemistado por asuntos de derechos; ni con John Lennon, que solo actuaba ya con Yoko Ono. Finalmente se cerró para el 1 de agosto en el Madison Square Garden. Serían dos conciertos. Se esperaban recaudar 25.000 dólares. Al final fueron 250.000.

Un concierto… masculino

Ciertamente fue una reunión de gónadas masculinas. No estaba ni Joan Baez, que se solía apuntar bastante a estas reuniones. Solo una mujer entró en la ecuación, Kamala Chakravarty, componente del grupo de músicos de Shankar, que fueron los primeros en salir a actuar creando un ambiente espiritual más cerca de una sesión de 'mindfulness' que de rock and roll, como se puede ver hoy en el documental. Harrison los secundó con tres temas de su disco como ‘My sweet lord’ y después llegaron Billy Preston, Leon Russell… Cuando le tocó a Eric Clapton para tocar ‘While my guitar gently weeps’ se confundió de guitarra, aunque intentó salvar los muebles. Las crónicas hablan de que tenía problemas con las drogas en aquellos momentos. En las imágenes, junto a Harrison, se le ve que estaba en cualquier otra parte menos en aquel escenario. El último en salir fue Bob Dylan, del que se dice que estaba bastante nervioso, puesto que se había encontrado con algunos abucheos en conciertos anteriores. Atacó con cinco canciones y fue el que realmente puso al público en pie con ‘A Hard rains’ a-gonna fall’, ‘Blowing in the wind’ y ‘Just like a woman'.

placeholder George Harrison y Eric Clapton
George Harrison y Eric Clapton

De aquel concierto también pasó a la historia el sencillo ‘Bangla- Desh’ que compuso Harrison para la ocasión. Fue la primera vez que muchos escucharon aquel nombre que en bengalí significa ‘país de Bengala’ (porque es la región a la que realmente pertenece). En diciembre de 1971, cuatro meses después del concierto, el país inscribía ese nombre y conseguía su independencia. No obstante, todavía tuvieron que pasar dos décadas hasta que en 1991, tras golpes de Estado, conseguía una cierta estabilidad política. A día de hoy, pese a todo, Bangladesh sigue siendo uno de los países con menor renta per cápita del planeta.

Quienes han participado en este tipo de recitales (o canciones o álbumes) con buenas causas reconocen que no todo va a llegar a su destino

La recaudación del concierto en aquel momento fue un desastre. A día de hoy tampoco han mejorado mucho las cosas en cuanto a los conciertos benéficos. Quienes han participado en este tipo de recitales (o canciones o álbumes) con buenas causas reconocen que no todo lo pretendido va a llegar a su destino. Siempre hay intereses mercantiles. Así sucedió, por ejemplo, con el sencillo ‘Everybody Hurts’ lanzado para ayudar en Haití tras el terremoto de 2010, del que solo llegaron 1,3 millones de libras, la mitad de lo recaudado. También hay quien participa en estos conciertos sin saber casi ni de qué va (como le ocurrió a Clapton, más sonado que entonado). Sin embargo, como concluyen los que participaron en el concierto por Bangladesh en el documental, sí sirvió para poner a este país en el mapa. Lo de la conciencia no siempre es una cuestión exclusiva de la hipocresía.

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