¿Quién era aquel alemán con nombre falso que ingresó en un hospital de Roma en 1949?
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¿Quién era aquel alemán con nombre falso que ingresó en un hospital de Roma en 1949?

Tras la deslumbrante 'Calle Este-Oeste, el escritor y jurista inglés Philippe Sands regresa con otra sobrecogedora novela 'real' sobre el pasado violento de Europa

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Otto Wätcher en un detalle de portada de 'Ruta de escape' de Philippe Sands (Anagrama)

El 9 de julio de 1949 un hombre de acento alemán gravemente enfermo ingresó en el Hospital del Espíritu Santo de Roma acompañado por dos monjes. Afectado por una infección hepática aguda que le impedía comer y con fiebre muy alta, dijo llamarse Alfredo Reinhardt, soltero, escritor de profesión de 45 años de edad. Todo era falso. Recibió tres visitas durante una semana de estancia hospitalaria hasta que murió el 16 de julio: un médico que durante la guerra sirvió en la embajada alemana en Roma, una dama prusiana casada con un académico italiano que acudió a diario y un obispo antaño cercano al papa Pio XII en cuyos brazos falleció no sin antes identificar a la persona que, según denunció, le había envenenado. ¿Quién era aquel tipo?

El verdadero nombre del fallecido era Otto Wätcher y se trataba en realidad de un alto mando nazi fugitivo acusado del asesinato de cuatro millones de personas como mano derecha de Hans Frank, el gobernador general de la Polonia ocupada por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial ahorcado en 1946 en Núremberg. Wätcher sumaba en realidad 43 años, estaba casado con Charlotte Bleckmann -a la que escribía desde su fuga- y tenía seis hijos. Llevaba cuatro años huyendo y creía estar a salvo oculto en el monasterio romano de Vigna Pia, en un recodo del Tíber.

Tras su muerte, la dama prusiana que lo había visitado tan asiduamente en el hospital escribió una larga carta de diez páginas que llegó semanas después a la casa de la viuda y de los seis huérfanos de Wätcher en Salzsburgo. Pasaron años, décadas, y tras la muerte de la madre aquella misiva acabó en posesión de Horst, el cuarto hijo de la familia que vivía en un desvencijado castillo en la antigua aldea austriaca de Hagenberg. Cuando tiempo después, en el transcurso de sus investigaciones para la escritura de su novela 'Calle Este-Oeste' el escritor y jurista inglés Philippe Sands (Londres, 1960) recaló en aquel castillo, Horst le preguntó si le gustaría ver el original de la carta de la dama prusiana. Por supuesto. Cuando empezó a leerla en voz alta, al hijo se le quebró la voz. "No es verdad" "¿Qué no es verdad?" "Que mi padre muriera de una enfermedad".

placeholder 'Ruta de escape' (Anagrama)
'Ruta de escape' (Anagrama)

Sands aún no había publicado su primer libro y, de pronto, ya tenía el segundo entre manos: 'Ruta de escape' la publica Anagrama el 21 de enero de 2021.

Víctimas y verdugos

Corría 2016 cuando un profesor de Derecho Internacional del University College de Londres que había intervenido en algunos sonados juicios en el Tribunal Internacional de La Haya como los de Pinochet, Yugoslavia o Ruanda, publicó su primera novela titulada 'Calle Este-Oeste'. En sus páginas desmadejaba la maraña biográfica en torno a un escenario principal -la ciudad de Lviv en el mismo centro de Europa- y cuatro protagonistas: el ya citado nazi Hans Frank, los dos juristas judíos que acuñaron los conceptos jurídicos de 'crímenes contra la humanidad' y 'genocidio', y el propio abuelo del narrador, único superviviente de una extensa familia semita de centenares de personas todas ellas exterminadas en los campos de la muerte. Si en aquel libro fascinante y trágico Philippe Sands ponía el foco en las víctimas del Holocausto, se podría decir que en 'Ruta de escape', su nueva novela real, lo pone en los verdugos.

¿Cómo se convierte alguien en un asesino de masas? Con su prodigiosa combinación de investigación, intriga y sabor a novela de espionaje, Sands reconstruye la vida de Otto Wätcher desde sus estudios de Derecho en Viena, su estancia en Berlín de la que regresó ya como jerarca nazi para destituir a los que habían sido sus profesores judíos y su destino final en Cracovia donde su firma quedó registrada en numerosos documentos que llevaron a la muerte a miles de personas, en su mayoría judíos.

placeholder Otto Wächter, con abrigo negro, centro, supervisando una ejecución en Bochnia, diciembre de 1939. (Instytut Pamięci Narodowe)
Otto Wächter, con abrigo negro, centro, supervisando una ejecución en Bochnia, diciembre de 1939. (Instytut Pamięci Narodowe)

Esta es la historia de Otto y Charlotte, un matrimonio profundamente enamorado, de una familia feliz que comentaba en sus cartas cómo los judíos estaban siendo transportados al Este en cantidades cada vez mayores mientras lamentaban la escasez de buena tierra para su cancha de tenis. También es la historia de una huida vertiginosa, de la 'ruta de escape' que tantos fugitivos nazis siguieron tras el fin de la guerra, complejo periplo que pasaba por Roma para acabar en Latinoamérica pero que Otto Wätcher no puedo seguir hasta el final porque murió. ¿O lo mataron? Y es al final también la historia de un niño solitario que no es capaz de despreciar a su padre pese a todo.

Me criaron como a un niño nazi, y luego de un día para otro todo desapareció

"La normalidad", relata Sands, "terminó para Horst en 1945, cuando él tenía seis años y Alemania perdió la guerra. 'Me criaron como a un niño nazi, y luego de un día para otro todo desapareció'. Fue un trauma a la vez nacional y personal, ya que el régimen se fue a pique y la vida en torno a la familia se desmoronó, poniendo fin a una infancia feliz. Recordando su fiesta de cumpleaños de abril de 1945, evocó el momento en el que él estaba sentado en el exterior de la casa familiar de Thumersbach contemplando el lago Zell: 'Estaba solo, y sabía que habría de recordar ese momento durante toda mi vida. Su suave voz se quebró al recordar los aviones británicos y estadounidenses lanzando a las aguas del lago las bombas que no habían utilizado. 'La casa empezó a temblar'. Su voz se fue apagando, se le humedecieron los ojos, y yo percibí su estremecimiento. Lloró en silencio durante unos momentos".

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