REDESCUBIERTAS HACE UNOS 300 AÑOS

Las tumbas perdidas de Nubia: así son las desconocidas 250 pirámides de Sudán

Unas estructuras levantadas al mismo tiempo que en Egipto, pero mucho más numerosas, siguen siendo un verdadero misterio para el turista, que desconoce su existencia

Foto: Las tumbas perdidas de Nubia: así son las desconocidas 250 pirámides de Sudán. (CC/Wikimedia Commons)
Las tumbas perdidas de Nubia: así son las desconocidas 250 pirámides de Sudán. (CC/Wikimedia Commons)

Cuando hablamos de pirámides, inmediatamente una palabra se nos viene a la cabeza: Egipto. Posiblemente, las estructuras levantadas por aquella civilización hace más de 2.000 años son algunas de las más impresionantes y misteriosas de todos los tiempos y, por ello, muchos expertos siguen afanándose en estudiar cómo se consiguieron levantar con los escasos medios tecnológicos de la época. Sin embargo, no demasiado lejos de allí existe un lugar que cuenta con muchísimas más pirámides que Egipto y mucho más desconocidas: se trata de Sudán.

La zona del valle del Nilo en Sudán es, posiblemente, uno de los lugares habitados más antiguo del mundo. Se tiene conocimiento de que allí, hace más de 5.000 años, diversas civilizaciones ocuparon la zona, siendo a partir del año 2.600 a.C. cuando vivieron su gran esplendor. Desde entonces y hasta el año 300 d.C., esta zona conocida como la antigua Nubia fue gobernada por los kushitas, quienes tuvieron una relación de amor-odio con los egipcios a lo largo de los años. Batallas y alianzas forman parte de su historia y tan entremezcladas estaban sus culturas que ambas compartieron costumbres, como enterrar a sus reyes dentro de pirámides.

Sin embargo, las pirámides de Sudán no son demasiado conocidas a nivel popular. Los kushitas se organizaron principalmente en tres reinos: Kerma, Napata y Meroe. Cuando esta civilización perdió su esplendor allá por el siglo IV, las pirámides quedaron abandonadas en pleno desierto. Poco a poco, la arena las fue cubriendo y destrozando parcialmente, hasta quedar en el más absoluto olvido durante siglos. Sería en el año 1772 cuando el escocés James Bruce halló una serie de obeliscos y restos pétreos apenas perceptibles cuando viajaba de regreso desde las fuentes del Nilo Azul. Por los escritos antiguos, Bruce creyó que podría ser la antigua Meroe.

No sería hasta el año 1822 cuando el francés Frederic Caillaud encontró más de 25 pirámides sobresaliendo de la arena. Su descubrimiento lo documentó en el libro 'Viaje a Meroe', publicado en 1826. Lo que, a priori, podría suponer una buena noticia, como es encontrar los restos de una civilización perdida, en realidad fue todo lo contrario: este anuncio público dio lugar a que cazadores de tesoros y antigüedades se desplazaran hasta la zona, saqueando y dañando gravemente estas estructuras. De hecho es lo que hizo Giuseppe Ferlini: el italiano encontró un tesoro que perteneció a la Kandake (reina) Amanishakheto y, tras hacerlo, decidió colocar explosivos: se le considera el responsable de la destrucción total y parcial de 40 pirámides.

(CC/Wikimedia Commons)
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Fue, de hecho, el detonante para que arqueólogos de medio mundo decidieran poner el grito en el cielo para frenar estos saqueos y la consiguiente destrucción. A partir de ahí, muchos expertos se empezaron a desplazar a la zona con el objetivo de protegerla y recuperar un tesoro arquitectónico que nos podría contar cómo era la vida en la zona hace varios milenios. Y esa misión, a día de hoy, no ha acabado, pues casi 300 años después de su redescubrimiento los expertos siguen hallando objetos de preciado valor en la zona.

A día de hoy, se han encontrado más de 250 pirámides repartidas por todo el territorio de Sudán, todas ellas con características muy similares entre sí pero muy diferentes con respecto a las de Egipto. Todas ellas se tratan de estructuras creadas con granito y arenisca, construidas con hileras escalonadas de bloques de piedra colocados horizontalmente. Las pirámides nubias contaban entre con entre 6 y 30 metros de altura, pero eran mucho más pequeñas que las egipcias, pues su base era muy estrecha. Así, aunque en altura son similares, resultan estructuras altas y delgadas con una inclinación aproximada de 70°, mientras que las de Egipto están entre 40 y 50°.

Curiosamente, el número de pirámides encontradas en Sudán es muy superior a las halladas en Egipto, pues se han encontrado más de 250 pirámides nubias a lo largo del río Nilo. Sin embargo, todas ellas han sido saqueadas y no se han conseguido más que hallar algunos restos de la riquezas que se escondían en su interior. Algunos féretros, piezas de cerámica, piedras talladas y algunos restos de pintura han conseguido sobrevivir a los saqueos y al paso del tiempo. Sin embargo, estos grabados sí nos indican que los reyes enterrados en las pirámides fueron momificados, cubiertos con joyas y depositados en cajas de madera.

Sin embargo, las pirámides nubias son prácticamente un secreto para medio mundo, pues son muy poco conocidos a nivel internacional. El turismo es ínfimamente bajo en comparación con Egipto y, a día de hoy, los expertos creen que quedan muchos enigmas por descubrir. No en vano, en el año 2003 se encontraron esparcidos por el desierto más de 40 grandes estatuas de faraones hechas de granito, que se consideran que fueron las representaciones de los gobernantes del imperio kushita. El desierto aún esconde muchos secretos en Sudán: las pirámides nubias son un verdadero tesoro que sigue resistiendo el paso del tiempo.

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