PROVOCÓ CLIMA FRÍO Y HAMBRUNA

¿Fue un volcán en Alaska el responsable del fin de la República de Roma?

Si bien muchos factores contribuyeron a la caída de la República Romana y del Reino Ptolemaico, la erupción de Okmok desempeñó un papel importante, según los investigadores

Foto: Un volcán en erupción. Foto: EFE José Jácome
Un volcán en erupción. Foto: EFE José Jácome

Un equipo internacional de científicos e historiadores han lanzado una teoría sobre la caída de la República Romana y el surgimiento del Imperio Romano: una erupción volcánica en Alaska podría haber desencadenado este hecho histórico.

Repasemos un poco la historia. En el año 44 a.C., el asesinato de Julio César desencadenó una lucha por el poder de casi dos décadas que provocó el cambio de tipo de gobierno en la antigua Roma y la caída del Reino Ptolemaico en Egipto. Los registros históricos señalan, además, que el período se caracterizó por extraños avistamientos en el cielo, un clima inusualmente frío y una hambruna generalizada.

Ahora, los investigadores, que han publicado su estudio en la revista científica 'Proceedings of the National Academy of Sciences', indican que todo pudo estar desencadenado por una erupción volcánica en Alaska. Para ello, el equipo internacional utilizó un análisis de la ceniza volcánica (tefra) encontrada en los núcleos de hielo del Ártico para relacionar el período de clima extremo inexplicable en el Mediterráneo con la erupción del volcán Okmok, en Alaska, en el año 43 a.C.

"Es fascinante encontrar pruebas de que un volcán del otro lado de la Tierra entró en erupción y contribuyó eficazmente a la desaparición de los romanos y los egipcios y al surgimiento del Imperio Romano", explica el autor principal Joe McConnell, del Instituto de Investigaciones del Desierto en Reno (Estados Unidos). "Ciertamente, muestra lo interconectado que estaba el mundo hace incluso 2.000 años".

Pistas en las cenizas

Todo comenzó cuando el año pasado, McConnell y su equipo encontraron una capa de ceniza inusualmente bien conservada en una muestra de núcleo de hielo. Se hicieron entonces nuevas mediciones en núcleos de hielo de Groenlandia y Rusia, algunos de los cuales fueron perforados en la década de los 90 y almacenados en archivos.

Distinguieron dos erupciones distintas: un evento poderoso pero localizado y de corta duración a principios del año 45 a.C., seguido por un evento mucho más grande y más extendido en el 43 a.C., que provocó una lluvia radiactiva que duró más de dos años.

"Es fascinante encontrar pruebas de que un volcán entró en erupción y contribuyó a la desaparición de los romanos y los egipcios"

Tras múltiples análisis de otras muestras alrededor del mundo, se concluyó que el evento de Okmok fue una de las mayores erupciones de los últimos 2.500 años y que los dos años siguientes a la erupción fueron unos de los más fríos del hemisferio norte en 2.500 años.

Las temperaturas medias estacionales pueden haber sido hasta siete grados centígrados inferiores a las normales para el verano y el otoño posteriores a la erupción, y las precipitaciones otoñales pudieron llegar a ser hasta un 400% más de lo normal en el sur de Europa.

"En la región del Mediterráneo, estas condiciones húmedas y extremadamente frías durante las temporadas agrícolas de primavera a otoño probablemente redujeron el rendimiento de los cultivos y agravaron los problemas de abastecimiento durante los continuos trastornos políticos del período", señala el arqueólogo Andrew Wilson, de la Universidad de Oxford (Reino Unido), en declaraciones recogidas por Science Alert.

Fenómenos inusuales

La erupción también puede explicar los inusuales fenómenos atmosféricos anotados en los registros, como los halos solares, el oscurecimiento del sol en el cielo, o la aparición de tres soles en el cielo, un fenómeno conocido como parhelio. No obstante, los autores añaden que muchas de estas observaciones tuvieron lugar antes de la erupción de Alaska y podrían estar relacionadas con la erupción más pequeña del Monte Etna en el 44 a.C. McConnell concluye que si bien muchos factores contribuyeron a la caída de la República Romana y del Reino Ptolemaico, la erupción de Okmok desempeñó un papel importante, y ayuda a llenar un vacío de conocimiento que había desconcertado a los historiadores.

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