LIBRO

Woody Allen: "Todavía hay dementes que piensan que me casé con mi hija"

La autobiografía de Woody Allen ya está disponible en español y en ella el cineasta repasa tanto su carrera como las acusaciones de pedofilia vertidas por Mia Farrow

Foto: Woody Allen en un fotograma de 'Toma el dinero y corre' (1969).
Woody Allen en un fotograma de 'Toma el dinero y corre' (1969).

El título de la autobiografía de Woody Allen es 'A propósito de nada'. Esa "nada" del título se refiere a dos cosas: la primera, su propia vida y su trayectoria artística. Allen repite que no le interesa su legado tantas veces que uno termina creyéndoselo. El descuido y el desinterés con que habla de muchas de sus películas en lo que es la parte más floja y tediosa del libro parecen apoyar esta opinión. La segunda “nada” a la que se refiere el título es la que ocupa un cuarto de sus memorias: la violación pedófila a Dylan Farrow, hija de Mia Farrow. Algo que, con todos los hechos en la mano, puede y debe catalogarse como falso. Nada.

Sin embargo, una parte ruidosa y necia de la opinión pública sostiene los siguientes hechos: Allen se lió con su propia hija (Soon-Yi) cuando ésta era menor de edad, y cometió un acto de pedofilia contra otra hija (Dylan) en el desván de la casa de Mia Farrow cuando la niña tenía siete años. La parte menos informada del público incluso parece confundir a Soon-Yi con Dylan Farrow. La imagen que ofrecen del caso es borrosa, imprecisa y ajena a los hechos. Se obvian datos vitales: por ejemplo, que Soon-Yi y Dylan no son hijas biológicas de Allen; por ejemplo, que la acusación partió de Mia Farrow, no de Dylan, durante la tormentosa separación de ambos tras el descubrimiento del romance con Soon-Yi.

Mia Farrow en 'La rosa púrpura de El Cairo', de Woody Allen
Mia Farrow en 'La rosa púrpura de El Cairo', de Woody Allen

Examinemos elementos de esta "nada": la relación entre Woody Allen y Mia Farrow nunca fue plena. Durante trece años, tuvieron un romance intermitente y tormentoso, trabajaron juntos en muchas películas, y nunca compartieron el mismo techo. Nunca se casaron. Vivían en casas distintas, una a cada lado de Central Park. Ella estaba consagrada a la crianza de sus hijos, que eran una legión entre biológicos y adoptivos. No tuvieron ninguno juntos, aunque lo intentaban. Allen quiso creer que Ronan Farrow era hijo suyo, pues nació durante su relación con Farrow, pero el propio Ronan ha sugerido que su padre podría ser Frank Sinatra.

Más cosas de esta nada: Soon-Yi terminaría siendo la esposa de Allen. Era una de las hijas adoptivas de Farrow, pero Allen no convivió con ella mientras era niña. Esto lo ha declarado la propia Soon-Yi, a quien nadie parece hacer caso. Decir que Allen se casó con su hija es una falsedad tremenda, y sorda: requiere no escuchar a Soon-Yi y obviar el hecho de que llevan 24 años juntos. Por cierto, han adoptado dos niñas, pese a las acusaciones -nunca oficiales- de pederastia contra Allen. Esto significa que Allen ha sido investigado por las autoridades para dirimir si existe riesgo de abusos para las niñas, y que se las han entregado. Ambas van hoy a la universidad.

Woody Allen y su mujer Soon Yi  durante la presentación de 'Café Society' en Cannes 2016. (Efe)
Woody Allen y su mujer Soon Yi durante la presentación de 'Café Society' en Cannes 2016. (Efe)

Más hechos de esta nada: Farrow recogió a Soon-Yi en un ofranato en Corea del Sur cuando ésta tenía siete años, antes de empezar con Allen. Farrow visitó otras instituciones en busca de más niños, sin encontrar a ninguno más de su agrado. Según ha contando la propia Soon-Yi, Farrow jamás mostró interés en cuidarla. La describía como una niña “retrasada”, puesto que Farrow era famosa por alardear de adoptar a niños discapacitados. A uno de ellos lo obligaba a ir por la calle con prótesis de hierro en las piernas, más vistosas que las de plástico, cuando salían juntos. Dos de esos hijos adoptivos se han suicidado, y una tercera murió de sida, sola en el hospital, el día de Navidad. Moses Farrow, que fue repudiado por la familia de Mia cuando llegó a la edad adulta por expresar su deseo de ver a Allen, ha dado una versión de aquella casa que coincide con la de Soon-Yi.

Más cosas sobre la nada: Mientras Allen convivió con Mia Farrow, sí que tuvo una relación paternal con dos de los pequeños, Moses y Dylan. Dado que Allen y Farrow no estaban casados y no vivían juntos, cuando la relación empezó a deteriorarse Allen insistió a Mia en su deseo de ser declarado legalmente el padre adoptivo de ambos niños, temeroso de que una ruptura pudiera alejarlo de ellos. Allen los llevaba cada mañana al colegio, desayunaba con ellos, los visitaba. Mia Farrow terminó accediendo. Pero, mientras rodaban 'Maridos y mujeres', la última película de Allen en la que actúa Farrow, el director empezó una relación con Soon-Yi.

Farrow y Allen en 'Maridos y mujeres', su última película juntos.
Farrow y Allen en 'Maridos y mujeres', su última película juntos.

Más: Soon-Yi no era menor de edad cuando empezó su romance con Allen. Tenía más de veinte años y estaba en la universidad. A Soon-Yi siempre se la describe como un objeto pasivo y no se la escucha, prueba de que mucha gente llamada feminista no tiene el más mínimo interés por dar voz a las mujeres, sino solo a las que resultan convenientes para ciertas cruzadas. Sí es cierto que la relación entre Allen y Soon-Yi empezó estando Allen todavía con Farrow. Sin duda, un grave pecado de Allen que justificaría sin duda la furia de Mia Farrow. El problema, claro, es la forma que terminaría adoptando esta furia.

Más hechos: siendo amantes, en pleno éxtasis amoroso, Soon-Yi y Woody Allen se hicieron unas fotos guarras de Polaroid en casa de Allen. Por descuido o por estupidez, Allen dejó estas fotos a la vista en su propia casa. Mia Farrow fue de visita y las descubrió. Fue entonces cuando estalló lo que hoy llamamos “caso Allen”. La separación definitiva entre Farrow y Allen se produjo a continuación, y en el horizonte se dibujó un juicio por la custodia de Dylan y Moses. Allen seguía visitándolos en la casa de campo de Mia Farrow. La madre solía irse a la ciudad para no cruzarse con el cerdo que se la había pegado con su hija. Hasta aquí todo normal.

La madre solía irse a la ciudad para no cruzarse con el cerdo que se la había pegado con su hija. Hasta aquí todo normal

Mia Farrow aisló a Soon-Yi de Allen, pese a que Soon-Yi era adulta. Además, Farrow trató de frustrar el romance -cosa muy comprensible- y difamó a Allen por todas partes. Pero nadie parece tener en cuenta el hecho de que Soon-Yi fue sometida a una tortura que llegó a ser física: ha declarado que Farrow llegó a pegarle con un teléfono. Tampoco parece cabal pasar por alto que Mia mintiera tanto antes de la gran mentira. Dijo que Allen había “violado a su hija retrasada y menor de edad” (Soon-Yi), cuando ni la había violado, ni era retrasada, ni era menor de edad. Pero esta calumnia podía destaparla Soon-Yi (como efectivamente hizo), así que Farrow, en el paroxismo de su furia, decidió emplear un peón más manipulable.

Ese peón es Dylan Farrow, hija de Farrow, adoptada por Allen, de siete años en aquel momento. Fue en una de esas visitas paternales de Allen a la casa de campo de Farrow para ver a Moses y Dylan cuando se produjo la “nada” que ocupa buena parte de las memorias del cineasta. Aquel día había nueve personas en casa, entre los hijos y las cuidadoras. Antes de marcharse a la ciudad, Farrow les dijo a las cuidadoras que estuvieran vigilantes. Una de ellas dijo que Allen había apoyado la cabeza en la falda de Dylan mientras el grupo veía una película en el salón. Farrow exclamó entonces: “lo tengo”. Había amenazado a Allen y a su hermana: “tengo algo grande preparado para ti”, o “tú me quitaste a mi hija y yo voy a quitarte a la tuya”.

 Woody Allen, en una imagen de 1971. (Getty)
Woody Allen, en una imagen de 1971. (Getty)

Fue Mia Farrow, y no Dylan, quien acusó a Woody Allen de haber violado a Dylan. La venganza iba a ser tan torpe como cruel: durante dos días grabó un vídeo en el que forzaba a Dylan a confesar la violación. El vídeo lo mandó a la prensa, que iba a ser su línea de batalla. Judicialmente, no tenía absolutamente nada que hacer. Dos equipos independientes, expertos en pedofilia, investigaron la acusación. Ambos concluyeron que la violación de Dylan no había tenido lugar y sugirieron que la niña estaba siendo manipulada por su madre. Allen fue sometido a toda clase de pruebas. No encontraron una sola insinuación de que fuera un pedófilo en toda su biografía, aunque Farrow trató de convencer a una de sus exparejas para que declarase que era menor de edad cuando empezó con Allen. Ella mandó al cuerno a Farrow.

En el curso de la investigación, la niña Dylan Farrow llegó a decir al equipo de policías, médicos y psiquiatras expertos en crímenes pedófilos que no había pasado nada, y que era su madre quien la obligaba a decir estas cosas. Los investigadores concluyeron que no había nada. Entretanto se celebraba el juicio por la custodia de Dylan y Moses: Farrow quiso utilizar su acusación para torpedear los derechos paternales de Allen, pero no lo consiguió. Nada sobre la pedofilia pudo utilizarse en el juicio de custodia. Nada.

Dylan Farrow llegó a decir al equipo de expertos en crímenes pedófilos que no había pasado nada, y que era su madre quien la obligaba a decir eso

En fin. Tres hechos más, de propina. Uno: durante las investigaciones para determinar la custodia en los años noventa, Allen se sometió voluntariamente a un detector de mentiras en el que no cometió ni un error, y Mia Farrow se negó a someterse al mismo proceso. Dos: Farrow trató de anular la custodia de Allen en otro juicio amparándose en la acusación de pederastia, pero la jueza detectó su estratagema y Farrow tuvo que echarse atrás. Tres: Mia Farrow y Woody Allen planeaban hacer otra película tras “Maridos y mujeres”. Después de estallar el escándalo, después de que Farrow asegurase que Allen había violado a dos de sus hijas, ¡amenazó con demandarlo si no le daba un papel! ¿Qué clase de persona trabajaría con el hombre que ha violado a su hija?

Y hasta aquí la segunda “nada”, que ocupa un lugar tan dolorosamente grande en las memorias de Woody Allen. Daniel Gascón, en su reseña de Letras libres, ha dicho que que quizás es demasiado espacio. No estoy de acuerdo: como ocurre con las memorias de Lenny Bruce, la ordalía puede tener un peso asombroso al final de una vida. Es cierto que, una vez que se demostró públicamente que las acusaciones eran falsas, Allen continuó con su vida, y que esta parte de la biografía es la más descuidada. Siguió rodando, se resignó a perder el contacto con Dylan y Moses, se casó con Soon-Yi y han vivido felices. Adoptaron a dos niñas. Salvo Farrow, todas las antiguas parejas de Allen lo han defendido siempre. Pero el destino le tenía preparado otro capítulo particularmente cruel.

GRAFCAV6367. SAN SEBASTIÁN (ESPAÑA), 30 03 2020.- Fotografía de archivo fechada el 10 de julio de 2019 que muestra al director de cine Woody Allen junto a su hija Dylan Farrow durante el rodaje de una película en el Boulevard de San Sebastián (España). Woody Allen relata con todo lujo de detalles sus 84 años de vida en su autobiografía 'Apropos of nothing' ('A propósito de nada'), en la que hace gala de su famoso sarcasmo hasta en el título, puesto que la obra tiene un destacado objetivo: defenderse de las acusaciones de abusos de su hija adoptiva Dylan Farrow después de que Hollywood le haya dado la espalda. EFE  Gorka Estrada
GRAFCAV6367. SAN SEBASTIÁN (ESPAÑA), 30 03 2020.- Fotografía de archivo fechada el 10 de julio de 2019 que muestra al director de cine Woody Allen junto a su hija Dylan Farrow durante el rodaje de una película en el Boulevard de San Sebastián (España). Woody Allen relata con todo lujo de detalles sus 84 años de vida en su autobiografía 'Apropos of nothing' ('A propósito de nada'), en la que hace gala de su famoso sarcasmo hasta en el título, puesto que la obra tiene un destacado objetivo: defenderse de las acusaciones de abusos de su hija adoptiva Dylan Farrow después de que Hollywood le haya dado la espalda. EFE Gorka Estrada

Con la llegada del #MeToo, la nada ha vuelto a levantarse y a soplar. Dylan, ahora una adulta, escribió una carta abierta asegurando que Allen sí la había violado. Añadió detalles escabrosos, como que ella miraba un tren eléctrico mientras Allen abusaba de ella en el desván. Moses, hermano de Dylan, ha dicho que eso es una locura y que en el desván no había ningún tren eléctrico, pues aquello era un trastero polvoriento y lleno de clavos. El propio Allen ha dicho que Dylan no miente, sino que sinceramente ha terminado creyendo la versión de Mia Farrow tras una educación asfixiante y regida por la manipulación.

Sin embargo, en la mente de la opinión pública la confusión es brutal, y las cosas solo empeoran debido a los actores y actrices oportunistas, dispuestos a escupir a quien sea para cuidar sus propias carreras. En los últimos años, se ha tratado a Allen como a un criminal. Sus películas no se distribuyen en Estados Unidos, los inversores huyen y se le cancela. Allen, resignado, explica que es imposible desmontar con hechos un delirio, y le tranquiliza constatar que en Europa hay más gente que le cree.

En los últimos años, se ha tratado a Allen como a un criminal. Sus películas no se distribuyen en Estados Unidos, los inversores huyen y se le cancela

En sus propias palabras: “Todavía hay gente que piensa que la audiencia de la custodia era una especie de juicio y que yo conseguí de alguna manera librarme de una acusación criminal. Todavía hay dementes que piensan que yo me casé con mi hija, que Soon-Yi era hija mía, que Mia era mi esposa, que yo adopté a Soon-Yi, que Obama no era estadounidense. Pero jamás tuvo lugar juicio alguno. Jamás fui acusado formalmente de ningún delito, puesto que quedó claro para los investigadores que no había ocurrido nada”.

Pienso que el tiempo pone las cosas en su sitio, y que la historia va a tratar muy mal a quienes han sostenido las calumnias contra Woody Allen. No se trata de creer o no creer a Dylan Farrow, sino de examinar a Mia Farrow a la luz de lo revelado por Moses y Soon-Yi, los únicos que escaparon de aquella casa, si descontamos a los suicidas. Respecto a su legado artístico, estoy sin embargo con David Torres: seguiré viendo las películas de Mia Farrow, puesto que es importante separar la obra y la vida del artista. Como el propio Allen dice, no sin cierta sorna: ella es una gran actriz.

Cultura

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
28 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios

Lo más leído