Las visiones de Alexandre Deulofeu

El farmacéutico de ERC que profetizó en los cincuenta que España se rompería en 2029

Científico y alcalde de Figueras durante la Guerra Civil. Vida y milagros del creador de un método —la matemática de la historia— para medir con reloj la caída de los imperios

Foto: Alexandre Deulofeu, explicando sus fórmulas. (TV3)
Alexandre Deulofeu, explicando sus fórmulas. (TV3)
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A España le quedan nueve años. Sí, no parece mucho, pero al menos son nueve años más de los que creen que España se rompió el martes tras el comienzo del Gobierno de coalición. La fecha límite —2029— la puso Alexandre Deulofeu (1903-1978), farmacéutico, matemático, político de ERC, alcalde de Figueras durante la Guerra Civil —donde chocó por el control de la ciudad con los anarquistas revolucionarios de la FAI-CNT— y autor de un método —la matemática de la historia— para medir el tiempo exacto de vida de civilizaciones e imperios.

En efecto, suena a película de ciencia ficción, pero a mitad del pasado siglo Deulofeu vaticinó que España se ahogaría en sus propias contradicciones territoriales en 2029, lo que abriría el camino a la independencia de Cataluña.

La historia se cuenta al detalle en su biografía, 'L'home que no llegia els diaris', de David de Montserrat y Juli Gutiérrez Deulofeu (nieto de Alexandre), que se presenta estos días en diversas ciudades catalanas. Deulofeu se dedicó a “desenmascarar los mecanismos de la historia y a entender el carácter maníaco depresivo desplegado civilización tras civilización, imperio tras imperio”, resume el libro.

Las cuentas claras y el chocolate espeso

Exiliado a Francia tras la Guerra Civil, Deulofeu calculó lo que durarían la URSS o España mediante fórmulas matemáticas de cuño propio. Los imperios, según él, tenían una duración máxima de 550 años. A partir de ahí, echaba cuentas.

En 1954, ya vuelto del exilio, se autoeditó el libro 'Europa al desnudo', donde “aplica su ley de la historia a los pueblos ibéricos. Anuncia el fin del imperio español, 550 años después de su creación en 1479 con la unión de los reinos de Castilla y Aragón”, cuenta la biografía.

Auge y caída del imperio español, según un gráfico de Deulofeu.
Auge y caída del imperio español, según un gráfico de Deulofeu.

"A razón de estos 550 años de ciclo biológico natural, el imperio español, según Deulofeu, está a punto de terminarse: comienza en 1479 y, siguiendo los cálculos, la fecha de caducidad señala 2029. Por tanto, en la actualidad, España se encuentra en el final por el último ciclo inevitable: la desintegración, el fin de la imposición unitaria y el advenimiento de una fase caótica, llena de divisiones políticas internas, en que el poder central vivirá como un auténtico drama la evidencia del hundimiento imperial en favor de los pueblos peninsulares sometidos durante tantos años; un proceso de descentralización que transformará el Estado en una confederación de pequeñas comunidades hispánicas, que se llevan muy bien entre ellas y en plena comunión: Cataluña, Andalucía, Castilla, País Vasco, Aragón, Valencia, Galicia, con la inclusión de Portugal, dependiendo del grado de madurez de cada una y siempre bajo el paraguas alemán, vivirán unos años de plenitud política, económica y cultural después de un periodo de caos impresionante, con episodios inesperados como podría ser la pérdida de las últimas colonias africanas y quizá también la independencia de las Islas Canarias", resume Genís Sinca en un artículo.

Anunciar en plena dictadura que el imperio español quedaría reducido a cenizas en 2029... era una auténtica temeridad

La relación de Deulofeu con el mundo académico de su época fue compleja. Primero, claro, porque durante el franquismo no eran bien recibidos los textos de autores afines a la independencia de Cataluña. “Anunciar en plena dictadura que el imperio español quedaría reducido a cenizas en 2029... era una auténtica temeridad”, recuerdan sus biógrafos.

Segundo, porque aunque las sociedades pasen por ciclos perfectamente estudiables, poner fechas tan concretas siempre suena más a profecía extravagante que a estudio académico serio. Autores como Spengler o Toynbee estudiaron también la tendencia cíclica de los imperios, pero nadie se atrevió a concretar tanto como Deulofeu.

La biografía recoge, por ejemplo, el rifirrafe entre Deulofeu y Vincens Vives, prestigioso maestro de historiadores, a cuenta de su matemática de la historia:

"Comprende unas disquisiciones sobre la actualidad europea y una interpretación de la historia de España, aplicando el método que el autor denomina la matemática de la historia (y que no es más que un proceso cíclico de nacimiento, auge y declive de los imperios). Al autor le faltan conocimientos históricos, siquiera superficiales, por lo que se incurre con frecuencia en gravísimos errores y en conclusiones disparatadas", criticó Vives.

“El señor Vicens dispone del material histórico sobre España, pero nosotros disponemos de él igualmente. Yo me he pasado 35 años devorando historia. Supongo que el señor Vicens habrá hecho otro tanto. El señor Vicens posee una carrera de la Facultad de Letras, nosotros poseemos dos carreras de la Facultad de Ciencias y creo que estas preparan mejor el espíritu hacia el rigorismo científico. No nos llevamos mucha desventaja, en caso preciso, ahí están las bibliotecas de España. Nosotros emplazamos al señor Vicens a que demuestre nuestra ignorancia, así como la falsedad de nuestras conclusiones. El señor Vicens puede empezar cuando guste", criticó Deulofeu.

Y añadió: "Será porque ciertos eruditos españoles, con carácter más personal que otra cosa, hacen todo lo posible por ignorarme. (...) Yo creo que no admiten que un farmacéutico haya visto antes las cosas que ellos debían observar”.

Minuto de juego y resultado

Deulofeu murió en plena Transición, sin lograr salir del 'underground' académico.

El periodista Andreu-Avellí Artís, conocido como 'Sempronio', cronista oficial de Barcelona, escribió a su muerte: "No diré que yo haya leído todo sus libros, ni solo la mitad, pues era escritor prolífico. Pero me confieso subyugado por su teoría de la matemática de la historia. Y puesto que atravesamos tiempos excitados y excitantes, acaso a nuestros políticos, cuando presentamos el Estatut a Madrid, les interese saber que el científico fallecido calculaba que el fin del imperio español se produciría exactamente el año 2029. Al hacerme partícipe de su secreto, le rogué: 'Por favor, dígame el día y la hora".

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