Medalla de Oro al Trabajo en 2009

Muere la dibujante Purita Campos, autora barcelonesa de 'Esther y su mundo'

La ilustradora fue durante décadas uno de los pocos nombres femeninos de su sector y lo fue gracias a un personaje creado en 1971 de la mano del guionista Phillip Douglas

Foto: Purita Campos en una imagen de archivo de 2010. (EFE)
Purita Campos en una imagen de archivo de 2010. (EFE)
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Purita Campos, autora de la reconocida serie 'Esther y su mundo' que fue elaborada a comienzos de los setenta sobre una adolescente, ha muerto a los 82 años. La dibujante fue Medalla de Oro al Trabajo en 2009 y Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona 2013. La barcelonesa se llegó a convertir en referencia de las viñetas a nivel nacional. La ilustradora fue durante años uno de los pocos nombres femeninos de su sector y lo fue gracias a un personaje creado a inicios de los 70 de la mano del guionista Phillip Douglas, que ella siguió dibujando al convertir a Esther Lucas en una mujer madura, con sus propios problemas domésticos.

En 'Esther y su mundo' se encontraban, entre otros, su amiga Rita y Juanito. Logró vender millones de ejemplares, tanto en España, como en las versiones que se hicieron del personaje en otros países europeos. La revista Lily (de la editorial Bruguera) donde se publicó la historia entre 1974 y 1986, llegó a distribuir cerca de 400.000 a la semana en España. Campos (1937) había trabajado de figurinista, tras haber observado desde pequeña las fotografías del Vogue que su madre, modista, llevaba a casa.

Con Manuel Vázquez llegó a la mítica editorial Bruguera donde logró la admiración al redactor jefe, Víctor Mora, pero no por ello dejó de escuchar comentarios como "¡qué bien lo haces para ser mujer!". Entonces, desde el Reino Unido, llegó la propuesta de ilustrar la historia de Esther desde un punto de vista diferente al que estaba acostumbrado el mercado. Minifaldas, problemas de amigas y chicos, fiestas, la difícil relación familiar con su hermana y su madre eran algunos de los ingredientes clave de una obra más moderna, pero para todos los públicos.

Campos cautivó a las lectoras anglosajonas, pero especialmente a las seguidoras de una sociedad como era la España del último franquismo. A finales de los años ochenta la serie se vino abajo, y la ilustradora, que había compaginado el cómic con la moda, montó una academia de pintura previa a la explosión del revival que luego le obligó a coger otra vez los lapices y los rotuladores para la nueva Esther madura, junto al guionista Carlos Portela, tras cruzar la frontera del año 2000.

Campos nunca creyó que su carrera como dibujante fuera a ser tan duradera, ni que Esther determinara su trayectoria como lo hizo. Nunca le influyó que su trabajo se considerara un ámbito de chicas, en parte porque muchos hombres le confesaban por escrito que las historias que ilustraba ayudaba a los varones a entender a las jóvenes.

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