segunda jornada de Mad Cool

El 'grunge' de los Smashing Pumpkins nunca murió: así lo demostraron en Mad Cool

El festival madrileño llega a su ecuador con las actuaciones de The National y The Smashing Pumpkins, el mayor atractivo para los amantes del rock noventero

Foto: El cantante de The Smashing Pumpkins, Billy Corgan, durante su concierto en Mad Cool. (EFE)
El cantante de The Smashing Pumpkins, Billy Corgan, durante su concierto en Mad Cool. (EFE)

La cola para entrar al Mad Cool, en hora punta, fue de unos diez minutos. "Claro, la mitad de gente, el doble de fácil", razonó un asistente. Otra comparó con la edición pasada: "Venderán menos entradas, pero se habrán ahorrado dinero con un cartel menos espectacular. Para mí, como espectadora, mucho mejor. Eso sí: la pizza este año es más cara". Los festivaleros han hablado, y prefieren el Mad Cool 2019.

En el escenario principal, el ambiente que precedió al concierto de The National fue parecido al de Bon Iver: aforo a medio fuelle, con gente sentada incluso cerca de las primeras filas. Así fue al principio. Matt Berninger salió al escenario mascando chicle. En el primer tema, 'You had your soul with you', la voz se le quebraba. Es el 'single' que anunció su último disco. Una canción fresca y luminosa, extraña en el repertorio de un quinteto que siempre se ha situado en la parte oscura del ‘indie’.

Matt Berninger, el cantante de The National, durante el concierto en Mad Cool. (EFE)
Matt Berninger, el cantante de The National, durante el concierto en Mad Cool. (EFE)

El álbum recién estrenado, 'I am easy to find', tuvo sus detractores. Algunos lo calificaron como un ascenso al 'mainstream' de The National. Otros, como una justa inmersión en las baladas electrónicas. En los nuevos temas de The National destacaron los coros y colaboraciones de Mina Tindle, Lisa Hannigan y, sobre todo, la voz profunda de Gail Ann Dorsey.

Cuando parecía que la quietud en el escenario iba a dominar el concierto de The National, Matt Berninger saltó del micrófono para acercarse al público. Desde ese pico de energía, todo fue hacia arriba. Llegaron 'Hey, Rosey', 'Where is her head' (el cantante pasó de los brazos cruzados a tener que agarrarse las gafas de pasta para que no se le cayeran) o 'Day I Die'.

El cantante Matt Berninger, durante el concierto de The National. (EFE)
El cantante Matt Berninger, durante el concierto de The National. (EFE)

Berninger se pasó la mitad del tema entre el público, con el personal de seguridad corriendo tras él y recogiendo el cable del micrófono. Como en su casa: grababa con los móviles de los asistentes, se abrazaba a ellos, movía los focos y las cámaras... No faltó su voz cavernosa, la que caracterizó al viejo The National. La polirritmia de 'Fake Empire', con vientos metales y coros, fue el colofón del concierto.

En el último tema, 'Rylan', el cantante descuidó la voz de más, y dio la sensación de que el repertorio renovado de Berninger y los hermanos Dressner no encajó del todo en la atmósfera del festival. Si es un viraje a lo 'mainstream' o una evolución honesta, que se lo pregunten después del concierto. Lo cierto es que hubo The National para todos los bandos.

Billy Corgan, vocalista de The Smashing Pumpkins, durante su concierto en Mad Cool. (EFE)
Billy Corgan, vocalista de The Smashing Pumpkins, durante su concierto en Mad Cool. (EFE)

Algunos ya se iban para acercarse al escenario 'Madrid te abraza'. Allí ya sonaba la grabación que anunció la llegada de The Smashing Pumpkins: la conocidísima 'Sarabande' de la 'Suite para clave en Re menor', de G. F. Händel. Conocidísima, probablemente, gracias a que Stanley Kubrick la convirtió en un icono dentro de 'Barry Lyndon'.¿Quién anuncia sus conciertos con una danza solemne, de origen barroco y asociada en el imaginario popular a la muerte? Pues eso; The Smashing Pumpkins.

Y es que en la historia del grupo no han faltado períodos oscuros, desde los 90 dominados por el ‘grunge’ hasta el rock alternativo. Tras su separación y casi dos décadas sin ningún lanzamiento, Billy Corgan volvió a los escenarios como nunca. Vestido con lo que parecía una sotana, arrancó desde abajo. Su voz insolente, un solazo de guitarra y el primer 'single' tras su regreso: el metalero 'Solara', tardaron en calentar al público.

James Iha, guitarrista de The Smashing Pumpkins, durante su concierto en Mad Cool. (EFE)
James Iha, guitarrista de The Smashing Pumpkins, durante su concierto en Mad Cool. (EFE)

Jimmy Chamberlin a la batería y James Iha a la guitarra, la formación original, interactuaron con la masa más que Corgan. El cantante dio pocos pasos sobre el escenario y sus gestos fueron casi hieráticos. Aun así, la explosión fue inevitable cuando sonaron los himnos de The Smashing Pumpkins: una versión acústica de 'Disarm', el coreado 'Tonight, tonight' o un apoteósico 'Bullet with butterfly wings'.

La voz nasal de Billy Corgan o sus 'riffs' cromáticos y oscuros nunca pasarán de moda. Y, pese a los temores, veinte años de inactividad no han conseguido acartonar la relación de los Smashing Pumpkins con los amantes del 'grunge'.

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