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Salvador Távora, el imponente creador teatral que desafió todos los tópicos

'Quejío' y 'Carmen', obras fundamentales en la historia de la dramaturgia. Profundamente andaluz, innovó con elementos heterodoxos en la escena. Triunfó en París y Nueva York

Foto: Salvador Távora. (EFE)
Salvador Távora. (EFE)

No hubo otro escenógrafo tan rupturista. Siempre alejado de los tópicos, asumiéndolos y luego rompiéndolos a su antojo, pero con criterio artístico. Lo hizo con el flamenco, los toros y la Semana Santa. Salvador Távora, icono del teatro andaluz y por ende español y universal (triunfó en París y en Nueva York), deja un inmenso legado de talento, siempre singular y arriesgado, acaso el gran artista español que integró la cultura popular con la escena de vanguardia.

Liliane Drillon fue su productora, la persona que ejecutó toda la innovadora explosión creativa de Távora. Drillon, francesa y políglota, era una profesora de literatura que disfrutaba con sus clases; también una amante del teatro. Era el año 1971 y se conocieron en el Festival de Nancy. Ahí empezó una conexión profesional que no se apagó en todos estos años. Ella era la encargada de ejecutar el lenguaje absolutamente propio, una visión del teatro tan peculiar que recurrió a toda la riqueza de Andalucía que amaba en toda su profundidad. “El hombre que desmitificó todos los costumbrismos”, detalla el escritor Guillermo Busutil a este diario.

Salvador Távora. (EFE)
Salvador Távora. (EFE)

“Nos complementábamos. El creador absoluto era él; yo nunca podría haber hecho nada sin su trabajo”, cuenta Drillon, con su suave acento francés que no ha abandonado a pesar de vivir en Sevilla desde 1972. Tras actuar en el festival de la canción de la paz de Valladolid, acompañado de Pepe Suero, otra figura imprescindible en su vida, se le ocurre montar en Sevilla un pequeño escenario a la luz de unos candiles con una mujer sentada que espera y llora.

“Ahí se fragua ‘Quejío’, lo que no me habían dejado hacer [por la censura franquista] sí quiso hacerlo en un mundo teatral de vanguardia que había visto en Nancy”, cuenta Távora en la biografía escrita en 2005 por Marta Carrasco y Eva Díaz Pérez y publicada por la Fundación José Manuel Lara, imprescindible para conocer su obra. Fue ‘Quejío’ su primer éxito, también inolvidable y sorpresivo. Era una aventura sin pensar en el futuro y de expresar esas quejas a través del flamenco. Tras su estreno en la Sorbona les sale trabajo para un año. Consigue 748 representaciones. ‘Los Palos’ (1975) alcanzó las 340.

El Festival de Bruselas le ofrece producir una obra sobre la inmigración ‘Andalucía amarga’ y luego ‘La mar de espinas’, un encuentro con Lorca.

En 1987, auspiciado por Miguel Narros, se adentra en una versión del texto clásico ‘Las bacantes’, pero Távora no renuncia a sus elementos: artilugios de fábrica, herramientas… y el toreo. Miguel Narros le propone un texto clásico, ‘Las vacantes’, estrenada en el Teatro Español, junto a la bailaora Manuela Vargas. siempre con artilugios, introduce herramientas, elementos lejos de la ortodoxia teatral.

La expresidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz junto al actor y director teatral, Salvador Távora. (EFE)
La expresidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz junto al actor y director teatral, Salvador Távora. (EFE)

Moderno y universal, partidario de la conversación entre culturas diferentes, en 1994 crea ‘Identidades’ producida por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y Conselleria de Cultura de la Generalitat de Catalunya sobre la solidaridad entre los pueblos. Es el único no andaluz que tiene la Cruz de Sant Jordi.

Cómo no escribir de Távora y el toreo. Porque Távora fue la única persona que ha salido dos veces, en roles distintos, por la puerta del Príncipe de la Real Maestranza de Sevilla: una como torero y otra como escenógrafo con la obra ‘Carmen’ (1996), una ópera andaluza de cornetas y tambores, donde también se lidia un toro.

La bisabuela de Távora era cigarrera de la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla, actual sede del Rectorado de la Universidad hispalense, en la calle San Fernando. La ‘Carmen’ de Távora fue “un intento de reivindicar la identidad de este tipo de mujeres, muy deformado por los escritores románticos”, relata Carrasco. El estreno de esta obra en la Bienal del Arte Flamenco de Sevilla causó un gran impacto (más de 700 representaciones).

Le han salido imitadores, pero se han quedado en nada. Porque Salvador era Salvador. Todo lo que imponía era grandioso

Viaje a América. 11 de septiembre de 2001. Salvador Távora y su compañía se encuentran en Manhattan para estrenar ‘Carmen’ en Nueva York. Todos los teatros de Broadway cerraron sus puertas y en sala donde se representaba la obra hicieron una función abierta, con la asistencia del alcalde Giuliani. Lo formidable fue que la policía de Nueva York consiguió traer el caballo, protagonista de ‘Carmen’, al teatro.

Miguel Gallego, uno de los más sobresalientes programadores de la escena andaluza, entre otros sitios lo fue del Teatro Cervantes de Málaga y director y cómplice teatral del joven Antonio Banderas, cree que “nadie” ha alcanzado el nivel de Távora. “Tenía una personalidad arrolladora. Le han salido imitadores, pero se han quedado en nada. Porque Salvador era Salvador. Todo lo que imponía era grandioso y era una persona muy sencilla, siempre dispuesto a conversar”, cuenta a El Confidencial.

Hace menos de un mes, le dedicó un poema a María de los Ángeles Infante, la hija de Blas Infante, el padre de la patria andaluza. La Cuadra sufrió reversos muy duros. Hace cuatro años que no existe como tal, pero eso no significa que los espectáculos no existan. ‘Quejío’ de hecho, se representa en el teatro Távora desde el año pasado y este año habrá dos funciones al mes. La Cuadra no existe como sociedad anónima, sino como marca. Y todos los sábados, ‘Carmen’, también se representa en la capital andaluza.

El legado de Salvador Távora sigue vivo.

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