La comedia española se desnuda: hazme reír, pero de verdad
  1. Cultura
la autoficción se afianza

La comedia española se desnuda: hazme reír, pero de verdad

'¿Qué fue de Jorge Sanz?', 'Mira lo que has hecho', 'Paquita Salas', 'Looser', 'El fin de la comedia', 'Algo muy gordo', 'Los ilusos' son algunos ejemplos de la comedia de autoficción

placeholder Foto: Un momento del rodaje de '¿Qué fue de Jorge Sanz?'. (Movistar+)
Un momento del rodaje de '¿Qué fue de Jorge Sanz?'. (Movistar+)

A principios de año Movistar + estrenó una de las series estandarte de la cadena, símbolo de los nuevos aires que la ahora también productora venía a traer a España. Precedida por una intensa campaña promocional llegó 'Mira lo que has hecho', una serie creada por Berto Romero, coescrita por Berto Romero, producida por El Terrat —productora fundada por Andreu Buenafuente, 'partenaire' televisivo de Berto Romero— y que cuenta la historia de Berto, un cómico catalán —como Berto— que se enfrenta a un seísmo existencial tras el nacimiento de su primer hijo, Lucas —que, ¡oh casualidad!, comparte nombre con el primer hijo de Berto, el de verdad—. Una joyita de siete episodios en los que Romero habla de los avatares de la paternidad, las noches de insomnio lacerante, los contrapuntos de la fama —"pues no eres tan majo como en la tele"— y del propio arte de la comedia, que va más allá de los chistes de Jaimito. Y todo desde la cercanía irónica. Ver a Berto, siempre tan entreñable él, desquiciado por los llantos de su bebé es divertido, porque es una imagen inusual de él con la que cualquier padre se puede identificar y porque reproduce una escena probable de su vida privada. "Es gracioso porque es verdad", como dijo una vez Homer Simpson,

Tráiler de 'Mira lo que has hecho'

Pocos meses después del estreno de la serie de Romero —que ya hizo de sí mismo en la película de Carlo Padial 'Algo muy gordo'—, llegó a la plataforma Flooxer —una especie de sucursal 'low cost' y barbilampiña de Atresmedia— 'Looser', un proyecto codirigido, protagonizado y escrito por Esty Quesada, estrella youtuber, remanente anacrónico de la Generación X —la que le descubrió el puntito atractivo a la depresión, después de los románticos—, rebelde conformista y bienllegada disidente de la hegemonía del 'happy flower', que diría Marhuenda. Para Quesada la vida es, en general, "una puta mierda". Pero una mierda con gracia. Real.

placeholder Esty Quesada, conocida como Soy una Pringada. (TNT)
Esty Quesada, conocida como Soy una Pringada. (TNT)

'Looser' es la evolución natural del contenido del canal de YouTube de Soy una pringada, una propuesta más formal y formada pero que, en el fondo, no se aleja tanto de cualquiera de sus antiguos vídeos. Quesada habla de sus filias y sus fobias —sí, hay gente que por las noches rezamos a San Todd Solondz—, del amor en tiempos de nuevas tecnologías y de las personalidades límites, en una especie de bestiario de la fauna que habita Malasaña en el que no quedan muy claros los límites entre la persona y el personaje. Como tampoco lo quedaban en su canal.

Para Quesada la vida es, en general, "una puta mierda". Pero una mierda con gracia. Real.

'Mira lo que has hecho' y 'Looser', junto a la híper aplaudida 'Paquita Salas' representan el claro ejemplo de que una comedia televisiva española tan de moda como posmoderna: el autor ya no sólo refleja a través de sus los 'gags' y los diálogos sus prejuicios e ideas, sino que los vehicula por medio de un trasunto de sí mismo al que le presta el físico, el contexto y hasta el nombre. ¿Se acuerdan de cuando secuestraron a Michel Houellebecq? Historias que parten de las vivencias de sus creadores, volcadas, retorcidas y anabolizadas y contadas en un formato que parece desprenderse de artefactos y acercarse al vídeo casero.

placeholder Un momento de 'Qué fue de Jorge Sanz'. (Movistar)
Un momento de 'Qué fue de Jorge Sanz'. (Movistar)

En España llevábamos un par de décadas de retraso —'Seinfeld'—, pero aquí estamos. Y qué decir de 'Louie' o 'Curb Your Enthusiasm'. Vale que la idea es tan vieja como Unamuno —o Dante, poniéndose pejigueros—, pero antes de '¿Qué fue de Jorge Sanz?' (2010), la autoficción audiovisual no existía ni para las grandes cadenas ni para el gran público. Ahora, y sobre todo tras la llegada de las redes sociales, para que el relato sea efectivo el espectador se lo tiene que creer. Desnúdate y hazme reír, pero de verdad.

A Jordi Rebellón, Vilches en 'Hospital Central', le han llegado a pedir "que atendiese infartos en mitad de la calle"

Contaba en una entrevista el actor Jordi Rebellón, Vilches en 'Hospital Central', que le han llegado a pedir "que atendiese infartos en mitad de la calle". Así que, partiendo de esta inclinación a la confusión, ¿qué mejor forma de 'timar' a la audiencia que jugar a hacer de la 'persona' pública el personaje protagonista?

Los consumidores de ficción más reformistas e incorformistas ya no se conforman con la 'sitcom' de turno, grabada en plató construido con personajes prototípicos a los que se les ve el cartón —piedra—. Aquí, personajes conocidos —Romero, Farray, Quesada, Sanz, Lidia San José— se interpretan a 'sí mismos' en un formato tan personal que puede saltarse cualquier tipo de convención o fórmula. No hay más que ver, precisamente, 'Looser' o 'Algo muy gordo', en el que el guión se desparrama y el montaje juega con la incomodidad del chiste muy, muy estirado. Además, estas ficciones casi siempre utilizan códigos que suponen que el espectador conoce previamente.

placeholder Ana Obregón y Brais Efe en 'Paquita Salas'. (Netflix)
Ana Obregón y Brais Efe en 'Paquita Salas'. (Netflix)

Todos los protagonistas de esta nueva ola son actores o cómicos o youtubers o gente relacionada con la industria de alguna u otra forma. Los más mayores hablan del matrimonio, de la paternidad o maternidad, de las noches locas, los claroscuros de la fama y la dificultad para mantenerse ahí arriba. Los más jóvenes, de cultura pop, de sus gustos y sus ídolos, de los sueños por cumplir, de las noches locas, los claroscuros de la fama y la dificultad para llegar ahí arriba. Temas que tocan muy de cerca las autobiografías de sus creadores. Y siempre bordeando el "¡ay, lo que ha dicho!". Y si Ignatius chupa pezones peludos en su día a día, que chupe pezones peludos frente a cámara.

Si Ignatius chupa pezones peludos en su día a día, que chupe pezones peludos frente a cámara.

El humor es inapropiado y tira del autodesprecio como recurso cómico. Hay que ser irreverente, surrealista y exagerado. Rozando el esperpento. En '¿Qué fue de Jorge Sanz?', una de las autoficciones patrias pioneras y que el año pasado estrenó su tercera temporada, Jorge Sanz —o, mejor dicho, una caricatura de quien nosotros creemos que es Jorge Sanz— no puede pagar la pensión alimenticia de su hijo ni controlar su entrepierna ni conseguir un papel. Todo el mundo le recuerda por su papel en 'Valentina', una película que hizo con trece años, y se niega a contarse entre las bajas que quedaron por el camino, como el personaje de Fernando Ramallo, que trabaja de proyeccionista. Como en un juego de matrioshkas, el personaje de Sanz aparece rodando la película guatemalteca 'La vaca' o 'La reina de España', proyectos en los que el Jorge Sanz de la realidad también ha tenido un papel. Un poco como el Ralph Macchio de 'Wax On, Fuck Off' (2010) o el Jean Claude Van Damme —sí, el de los diez gramos de cocaína al día— de 'JCVD'.

Foto: Jean Claude Van Damme sangra por la nariz en un fotograma de la película 'Contacto sangriento'.

En la nueva comedia de autoficción también tiene que haber un buen plantel de cameos, retratos hiperbólicos de gente que, muchas veces, también forma parte del entorno real del protagonista. En 2013, en uno de sus primeros papeles años antes de 'Vergüenza' y 'Las leyes de la termodinámica', Vito Sanz contaba en 'Los ilusos' como una noche se había cruzado con Javier Rebollo en Lavapiés cargado con su maletín camino de Montevideo. Y además, lo hacía mientras le robaba un pellizco del cuscurro de la barra de pan, el detalle que más entusiasmaba a quienes conocían al director. Paquita Salas se llevó a Macarena García a la "Seminchi" y anduvo haciendo maletas en casa de su amiga Ana Obregón, sin olvidar la pelea de Lidia San José para conseguir un papel en 'El secreto de Puente Viejo'.

placeholder Berto Romero en 'Algo muy gordo'.
Berto Romero en 'Algo muy gordo'.

En una cultura de culto a los famosos, este tipo de comedia incide en aquello de que "los ricos también lloran", y el padre insomne o el antiguo ligón o la aspirante a actriz se pueden llegar a sentir identificados con las tribulaciones. Entendemos sus problemas del día a día, aunque sea en una versión ficcionada. Y además, al utilizar espacios naturales —como el Picnic en 'El fin de la comedia', el Lavapiés de 'Los ilusos' o la Barcelona de 'Mira lo que has hecho— hace reconocible y cercano el espacio: ahí he estado yo. Y si hay un plató, que parezca un plató y se integre en la historia como un plató.

Pero si el gran atractivo de la autoficción es la ilusión de una verdad —que la hay, pero en una concentración homeopática—, el gran peligro es es esa misma ilusión de verdad. Porque, probablemente, después de haber visto 'Mira qué has hecho' alguien habrá buscado el vídeo en el que varios 'youtubers' le meten el pene en la boca a Berto Romero mientras duerme la siesta en un área de servicio. O alguno que haya visto 'El fin de la comedia' pensará que Javier Cansado es el típico vecino 'tocapelotas'.

La comedia de autoficción está de moda y hay barra libre de posibilidades, mientras haya un personaje potente, divertido y a la vez entrañable. El abanico no es infinito, pero casi. ¿Mi deseo para 2019? Una serie protagonizada por Juan Manuel de Prada, ya.

Cine Humor