El cine español que le espera, señor ministro Màxim Huerta

Con nosotros tiene usted, cuando menos, esos cien días de cortesía para conocer sus planes, su actitud, su aptitud, su estilo, su respeto por el mundo del cine, que es lo nuestro

Foto: Màxim Huerta en Nueva York. (EFE)
Màxim Huerta en Nueva York. (EFE)

Vaya por delante nuestra enhorabuena, señor ministro de Cultura. Si nos ha seguido en El Confidencial, sabrá usted que los Furtivos venimos, desde hace ya años, dedicándonos a proponer, y a reclamar, un cine que ponga a España a la altura que se merece y que nuestra industria tenga una proyección internacional acorde con lo mejor que ha producido la cinematografía patria. Habrá quien le califique, e incluso quien le descalifique, desde el minuto uno. Con nosotros tiene usted, cuando menos, esos cien días de cortesía para conocer sus planes, su actitud, su aptitud, su estilo, su respeto por el mundo del cine, que es lo nuestro.

Sabemos de sus intervenciones en programas televisivos, digamos ligeros, señor Màxim Huerta. Pero también sabemos que ha publicado unos cuantos libros, entre ellos el Premio Primavera 2014, y que para el mundo editorial no es precisamente un desconocido. Sabemos también que los 'indepes' catalanes ya pidieron que no tome posesión por su 'odio' -decían- al 'procés'. No ofende quien quiere sino quien puede.

Sabemos que los 'indepes' ya pidieron que no tome posesión por su 'odio' -decían- al 'procés'. No ofende quien quiere sino quien puede

Queremos recordarle que el cine español comenzó una nueva andadura en 1982, con la llegada de Felipe González a la Presidencia del Gobierno; con Javier Solana al Ministerio que usted ocupa hoy, y con Pilar Miró al mando del ICAA. En 1983, José Luis Garci ganó el primer Oscar a Mejor Película Extranjera con 'Volver a Empezar'. Pedro Almodóvar empezaba a rodar 'Matador' y Fernando Trueba lograba que los españoles se rieran en las salas de cine sin las vulgaridades de Mariano Ozores.

Con la mal llamada 'Ley Miró', el cine español vivió momentos de gloria, como lo prueba esa sucesión de óscares que empezaron a llegar: 'Belle Époque' (1993), 'Todo sobre mi madre' (1999), ' Hable con ella' (2003), 'Mar adentro'(2004)… Nuestros actores Javier Bardem y Penélope Cruz así como diferentes técnicos han conseguido la preciada estatuilla de la Academia de Hollywood.

Esta política fue incluso mejorada con ciertas medidas del presidente José María Aznar. En total, fueron 30 años en los que nuestro cine estuvo muy presente y gozó del favor de los españoles.

Castigo a nuestro cine

Aquello fue antaño. Porque hogaño -tras el Oscar a la película de Amenábar (2004), ninguna otra ha vuelto a conseguir premio ni siquiera nominación, años, pues de sequía- venimos sufriendo las medidas que un gobierno mediocre, muy tocado por la crisis, ha tomado más contra que en relación a nuestro cine, y ello pese a la actitud del último ministro del ramo, afable y sin duda bien intencionado. Se castigó al cine con la coartada de la crisis, y al llegar el repunte de la economía, no se han recuperado intencionadamente las medidas acordadas con anterioridad, recogidas en la memoria económica de la ley del cine de 2007, aprobada por todos los grupos parlamentarios.

Entre nuestras sugerencias, señor ministro, está el establecimiento de un sistema de apoyo a la producción objetivo y no dependiente de juntas o comisiones. Esto debe ser, al igual que en muchos otros países de nuestro entorno, mediante un sistema de créditos o "rebates" fiscales, fijando un mínimo y un máximo, para beneficiar a las películas españolas, aunque también se aplique esta legislación a las extranjeras rodadas en España.

Y, cómo no, reducir el IVA tanto del cine como el teatro al 4% e igualarlo al del libro (ha sido vergonzoso vivir con ese 21%)

También le sugerimos crear una agencia de comunicación para promocionar y difundir el cine español fuera de nuestras fronteras. Y, cómo no, reducir el IVA tanto del cine como el teatro al 4% e igualarlo al del libro. (Ha sido vergonzoso vivir con ese 21 por ciento de IVA, el más alto de Europa, durante tanto tiempo). Para que empiece a manejar cifras y consiga las complicidades necesarias en el seno del Consejo de ministras y ministros, le recordamos que la inversión pública en cine y audiovisual en Francia supera los 750 millones de euros, en Italia los 400, en Alemania los 300, por hablar de los cercanos, que si nos vamos al país dominante, a los Estados Unidos, la cifra ha de contarse por miles de millones de dólares. Frente a tales apoyos de Estado, la dotación pública en España está cifrada en unos raquíticos 30 millones de euros. Competir así, ministro, es difícil si no imposible, por mucho talento que aporten nuestros ilusionados cineastas.

Por favor: acierte con el nuevo director (o directora) general del ICAA. Hace falta, mucha falta, que haya diligencia, eficacia y buen criterio al frente de este nuestro Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales. (Entre nosotros: su gestión dependerá, en buena medida, de lo bien que se lleve con la nueva ministra de Hacienda, María Jesús Montero, porque su antecesor, Cristóbal Montoro, rácano como él solo, metió tal presión a Cultura que sus titulares no tuvieron margen ni para levantar cabeza).

Cine y televisión

Tendrá usted, señor ministro, que ingeniárselas para que se cubra la labor de la Secretaría de Estado de Cultura, si como parece suprimen su existencia.

Conoce usted el mundo de la televisión y a sus principales directivos. Como amante que es del cine -nos consta- sabe del papel necesario que hoy juegan las televisiones -públicas y privadas- en la producción de obras nuevas. Buen momento para redefinir las relaciones entre cine y televisión, para que la suma de esfuerzos esté en consonancia con la naturaleza de cada parte, para que exista colaboración sin sumisión.

Ya contamos con que tiene en cartera, nunca mejor dicho, otros asuntos de vital importancia para la cultura de nuestro país: la sin par lengua española, los proyectos museísticos (¡ojo con El Prado!), el estatuto del creador o del artista, la ley de Mecenazgo o el aliento a mermadas artes como la música, el teatro, la danza

Como otras manifestaciones artísticas, la idea de un sorteo de la Lotería Nacional que ayude a financiar la industria del cine merece ser tomada en cuenta; en el Reino Unido ha sido una brillante experiencia. Estaba en el programa electoral del PSOE y puede ser una fuente alternativa de ingresos. Tampoco vendría mal bajar siquiera sea un diez por ciento el precio de las entradas, aunque esto deba se iniciativa privada. Por no hablar de un sistema de incentivos fiscales que fomente los rodajes, la producción y la postproducción en nuestro sector.

Por si le consuela, señor ministro, la situación del cine español es tan manifiestamente mejorable que casi cualquier buena decisión que tome le va a lucir.

Recuerde: hace no muchos años, nuestro director más internacional en el mundo de los vivos, Pedro Almodóvar, decía: “Ser director de cine en España es como ser torero en Japón”.

Mucha suerte.

Continuará...

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