así funciona la red

El chollo de la rueda de la SGAE: "La mayoría están interesados porque siempre cae algo"

La UDEV desmantela una trama en la sociedad que generaba derechos de autor paralelos en los programas televisivos de la madrugada. De momento, hay 18 detenidos

Foto: Tarot nocturno televisivo.
Tarot nocturno televisivo.

Tocar en directo detrás del vidente de turno mientras echa las cartas en un programa televisivo de madrugada. Pablo (nombre ficticio) lo hizo en 2009 y explica que era un trabajo que consistía en salir detrás del tarotista tocando una música compuesta por un tercero. Es decir, su papel era el de intérprete en un curro de ambientación "muy bizarro, pero muy bien pagado". Estaba estudiando, apareció esta oportunidad con un buen sueldo y lo hizo durante un mes.

Esta es una de las caras de la rueda de televisión de la SGAE. Un buenísimo sueldo por la ejecución de una obra de otro sin autoría. La otra consiste en participar como compositor e intérprete en los programas de música que pueblan las noches de las cadenas de televisión. La rueda ha girado tanto que el trío verano, policía y SGAE vuelve a ser noticia. La UDEV entraba este martes en la sede de la Sociedad de Autores y Editores para meter mano a una de sus principales luchas internas: la música que se emite en estos programas de madrugada que, a pesar de tener apenas un 1% de audiencia, es la franja horaria de mayor recaudación por derechos de autor. La operación policial, que surge de la denuncia de 14 autores y asociaciones ante la Fiscalía y se ha saldado, de momento, con 18 detenciones, busca documentación contra una trama que generaba derechos de forma paralela y presuntamente fraudulenta. Alrededor de la mitad, concretamente, de los ingresos de la entidad. Y todo esto con una asamblea de socios convocada este jueves que, a pesar de la aparente tranquilidad de los últimos tiempos, ya se presentaba algo caldeada por la bajada de los ingresos, pero que sin duda va a quedar eclipsada, si se celebra, por esta noticia.

Roberto R. BallesterosRoberto R. Ballesteros

Pablo, que prefiere no dar su nombre real, ha trabajado en la rueda como compositor y como intérprete. Lo hizo en 2006, 2009 y 2011, "tres veces y muy puntuales". Se dedica a la música y explica que en un mundo tan cerrado es normal que lleguen estas ofertas a través de conocidos con los que has trabajado. La mecánica es simple: él componía un tema para un programa de madrugada, la autoría es suya pero acuerda con las editoriales de televisión la cesión de "nunca menos del 50%" de sus derechos de autor por la difusión de su obra. En su caso, sus temas eran "completamente originales". Después, iba a un estudio de televisión que, recalca, paga la editorial —"y es una pasta, porque es una producción de televisión grande de muchas horas y con muchas personas"— y grababa sus canciones en directo. Una vez hecho esto, asegura: "No tengo ni idea de lo que se hace con la emisión. En el contrato no se especifica ni cuántos días se va a emitir ni a qué hora o cuántas veces. Eso es un tema entre la editorial y la cadena".

Antón Reixa señala que lo recaudado por la rueda podría haber llegado a 50 millones anualesLa raíz del problema de la rueda de televisiones es que al existir tan poca música en televisión y menos en los horarios de máxima audiencia, donde procede en su mayoría de las grandes multinacionales, la franja de madrugada es la que mejor se paga. Por eso empezó a ocuparse primero con la llamada música de brujas con canciones/actuaciones de fondo tras los tarotistas, después en los concursos de 'llama y gana' y más tarde con los programas musicales nocturnos (enlatados de grabaciones en directo de grupos y solistas).

Esta práctica es legal, el conflicto radica en la unión de editoras de televisión y autores. Las televisiones crearon sus propias editoriales musicales para recuperar así parte del dinero que pagan a la SGAE por emitir su música que después reciben como derechos de autor. Después se juntaron con autores y acordaron estas cesiones de derechos. Hasta aquí, aparentemente ni hay nada oscuro, hasta que empezaron a destaparse denuncias que apuntaban a que muchos autores estaban creando o modificando mínimamente un repertorio musical existente u obras de dominio público (es decir, ya libres de derechos), muchas veces inaudible, de ínfima calidad e incluso registrando una cantidad ingente de obras a nombre de familiares, amigos o incluso autores ficticios. ¿Resultado? Editoras y autores de la rueda empezaron a recaudar mucho dinero hasta alcanzar, en algunos casos, el 70% de los ingresos de la entidad en 2015.

Santiago (también nombre ficticio) lo explica muy claro: "Los que salen en los vídeos aportan sus temas y ceden el 50% de autores pero, al menos, han compuesto la canción". A él le ofrecieron participar en la rueda pero lo rechazó. Cuenta que las propuestas van desde esa cesión de derechos a poner su nombre en temas de otros (para que no haya tal cantidad de temas en manos de pocos autores) a cambio de derechos o sin nada a cambio incluso. "No te lo venden, la mayoría están interesados porque, por poco que saques, siempre cae algo", dice.

Efectivos policiales en la sede de la SGAE, ayer. (EFE)
Efectivos policiales en la sede de la SGAE, ayer. (EFE)

Pablo compuso en las tres ocasiones en las que participó en la rueda 24 canciones y además también actuó como arreglista. Prefiere no hablar de cifras de recaudación, aunque matiza que depende de la duración del tema (no es igual que dure un minuto que tres), la franja horaria y la cuota de pantalla. Asegura que juntar policía, SGAE y millones de euros en un titular ya es escandaloso, pero que esta es una práctica conocida dentro del mundo de la música y no debería suponer mayor problema siempre que las obras sean originales. Respecto a la cesión de derechos a las editoriales televisivas, la clave para cobrar tan pingües ingresos, afirma que se ha montado demasiado escándalo cuando "se hace en el mundo del pop, el rock, y cualquier grupo primerizo ha tenido que firmar contratos leoninos con las editoriales".

"¿Quién tiene la culpa: la televisión, la editorial que lo graba o el vacío legal en los derechos de autor?", se pregunta sobre una práctica que aúna demasiados intereses contrapuestos dentro del seno de la SGAE. "No es un problema que radique en el autor ni en los músicos, que es con lo que se ganan la vida. Es algo que podría haber resuelto la SGAE porque es un problema interno", añade y se muestra partidario de que una gestora u organismo independiente "metiera mano y limpiara" la sociedad.

Cuchillos en la rueda

"Ha caído como un jarro de agua fría cuando todo estaba tranquilo", dicen fuentes internas de la SGAE a este periódico. "Por primera vez, los socios somos las víctimas y no los culpables", aseguran desde otro lado. Lo cierto es que la rueda es un problema enquistado en la SGAE desde hace muchos años. No solo provocó el cese de Antón Reixa de la presidencia en 2013 tras denunciarla, sino que ha generado (y genera) múltiples enfrentamientos entre editores y autores; editores de las 'majors' y de televisión; 'ruedistas' y detractores. En resumen, una guerra larvada irresoluta que despierta muchos recelos y sigue siendo uno de los grandes enfrentamientos en el seno de la sociedad por una cuestión tan básica como que cuanto más recauda un socio, más votos tiene (aquí lo de un hombre, un voto no existe), y eso significa más poder a la hora de tomar decisiones en las asambleas y órganos de dirección.

Varias fuentes apuntan al programa 'Nocturnos', de Telecinco, y, más tarde, 'Sueños', de Antena 3, como el inicio de la rueda. Todo empezó con música sinfónica, pero rápidamente se extendió al resto de cadenas y al pop, el flamenco o el jazz. A raíz de las primeras denuncias, la SGAE creó en 2013 un grupo de trabajo para detectar irregularidades en esta cantidad de obras posiblemente fraudulentas. Apenas se revisó el 10%, pero se encontraron obras de dominio público registradas sin arreglos o duplicadas, fotocopias de partituras originales sobreescritas e incluso transcripciones literales. Esto provocó, incluso, que durante años un puñado de socios recaudaran más que estrellas de la música como Pablo Alborán, porque la tarifa varía en función de la hora de emisión y no de la audiencia. Y todo de acuerdo a los propios estatutos de la sociedad.

Imagen de los registros realizados en la SGAE en 2011 en la operación Saga. (EFE)
Imagen de los registros realizados en la SGAE en 2011 en la operación Saga. (EFE)

Reixa señaló hace cuatro años a 11 socios de la entidad que habían ganado hasta 25 millones de euros tras registrar nada menos que 25.000 títulos. En 2005, el mismo grupo había registrado, según sus datos, solo 106 obras. Ayer señalaba en una entrevista con EFE que lo recaudado por la rueda podría haber llegado a 50 millones anuales. El problema es doble, por un lado entre los autores que ven cómo unos cuantos 'ruedistas' se llevan un buen montante económico y, por otro, con las editoriales televisivas, que llegan a retornar hasta el 70% de sus ingresos procedentes de la madrugada.

La SGAE ha intentado cortar con la rueda en muchas ocasiones, pero los grupos implicados tienen el suficiente poder como para no ponerlo fácil. En 2013 se impulsó un 'Manual de buenas prácticas' con las televisiones para que las obras de sus editoriales no superaran el 33% de las emitidas y que los derechos cedidos por el autor a la editorial no rebasaran el 50%, pero Competencia lo tumbó por "poco transparente". José Luis Acosta, el anterior presidente, aprobó en una junta directiva en 2015 una modificación en las franjas horarias, pero el conflicto siguió ahí. Ahora, ante un problema histórico, la actual junta directiva, dirigida por José Miguel Fernández Sastrón, señalado históricamente como cercano a la rueda, estaba esperando un laudo de la OMPI (Organización Mundial de Propiedad Intelectual) que estableciera cómo actuar en la madrugada ante la incapacidad de los distintos implicados de alcanzar un acuerdo.

Por su parte, la entidad ha dejado claro en un comunicado que la investigación judicial "no afecta a la SGAE como sociedad sino a algunos de sus asociados entre los más de 120.000 que forman parte de ella, así como a un extrabajador". Con la sombra aún larguísima y pendiente de juicio del caso Saga, tres presidentes desde la salida de Teddy Bautista y esta nueva operación todavía abierta, la SGAE vuelve mañana con los cuchillos en alto a una asamblea para aprobar las cuentas que, si se celebra, tendrá a la rueda como gran protagonista.

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