el nuevo libro de thomas frank

'Escucha, progre': los errores y traiciones de la izquierda estadounidense

La convención de 1968 y la presidencia de Bill Clinton fueron los dos grandes giros a la derecha, según el prestigioso analista Thomas Frank

Foto: Hillary y Bill Clinton en un acto el pasado 30 de julio en Pensilvania
Hillary y Bill Clinton en un acto el pasado 30 de julio en Pensilvania

En su libro más famoso, '¿Qué pasa con Kansas?' (2004), el ensayista político Thomas Frank resume cómo el Partido Republicano consiguió hacerse con los votos de la clase trabajadora estadounidense. Su nuevo trabajo, ‘Listen, Liberal’ (2016), traducible como ‘Escucha, progre’, destripa los errores y traiciones del partido Demócrata. El subtítulo es una pregunta: "¿Qué pasó con el partido del pueblo?". Pendiente todavía de traducción española, se trata de un texto imprescindible para comprender el ascenso de Donald Trump y la antipatía que despierta Hillary Clinton. Aquí resumimos sus tesis en cuatro preguntas.

¿Cuál es el problema del partido Demócrata?

Básicamente, que han pasado de ser "el partido del pueblo" a convertirse en "el partido de la clase profesional". Abandonaron a los trabajadores de mono azul para defender los intereses de los de cuello blanco. "Básicamente, representan a una clase social, pero no es la que cree la mayoría. Se centran en los intereses de aquellos que, además de tener una carrera, han hecho un máster o cualquier otro tipo de estudios avanzados. Esta clase nace en el siglo XIX con la popularización de títulos de Medicina, Derecho, Ingeniería y Arquitectura. Es una clase cada vez más poblada, gracias al ascenso de la economía postindustrial. Piensa en los doctores de Economía o Matemáticas que calculan los riesgos para las empresas de Wall Street. Piensa en los químicos que trabajan para la industria farmacéutica. Ahora hay cientos de profesiones como estas". El proceso de elitización de los demócratas comenzó en los años sesenta. “Antes las oportunidades estaban en cualquier lugar de Estados Unidos. Ahora solo las tienen quienes han pasado por la universidad”, lamenta.  

El proceso de elitización de los demócratas comenzó en los años sesenta

¿Qué presidente fue más dañino?

El presidente Bill Clinton es recordado con cariño por la mayoría de los votantes. Sobre todo, por una carisma emparentado con Kennedy, por resistir los ataques de la prensa derechista y (lo más importante) porque sus ocho años en la Casa Blanca coincidieron con un periodo expansivo de la economía. "Ahora tenemos más perspectiva. Nada más dejar su cargo, explotó la burbuja de las punto com, comenzaron los escándalos corporativos de la era Enron y el colapso del sector inmobiliario. Nuestra visión de los prósperos noventa ha empezado a cambiar", escribe Frank en su libro. "Ahora recordamos que fue Bill Clinton quien mató las leyes de control bancario, desreguló el sector de las telecomunicaciones y permitió los productos financieros derivados. Si nos preocupa la desigualdad, la administración Clinton no fue heroica, sino odiosa", denuncia.

"Bill Clinton mató las leyes de control bancario, desreguló el sector de las telecomunicaciones y permitió los productos financieros derivados"

  ¿Un ejemplo contundente? El Tratado de Libre Comercio de América del Norte, conocido como NAFTA por sus siglas en inglés. Se supone que, con su entrada en vigor en 1994, iba a facilitar las inversiones de mexicanos en Estados Unidos, pero lo que hizo fue desplazar 700.000 puestos de trabajo al país azteca. Los principales beneficiados fueron los directivos de las empresas que lograron mano de obra más barata. La oposición al tratado vino de los sindicatos, de la debilitada ala izquierda del partido Demócrata y del político conservador Ross Perot, que no pudieron contrarrestar la influencia de los 'lobbies' en el presidente. El NAFTA también sirvió para mantener a raya los sueldos dentro del país. Bastaba la frase mágica de la patronal:  "si pedís más derechos, movemos la producción a México".  

¿Cuándo perdió el norte el Partido Demócrata?

Los historiadores coinciden en señalar la convención de Chicago, en 1968, como un punto clave del proceso de derechización. Miles de opositores a la guerra de Vietnam protestaron por la posición del candidato Humbert Humphrey, que perdió las elecciones contra Richard Nixon. Para reponerse de la derrota, el partido Demócrata nombró a la Comisión McGovern, que revisó los procesos internos del partido, con el objetivo de reconectar con las bases.

Cuando te quitas de encima a los sindicatos también te quitas de encima los intereses de la clases trabajadoras

"La comisión organizó el sistema moderno de primarias, que antes no era un proceso tan largo, estado por estado. Eso es una buena noticia, como la mayoría de las otras cosas que propuso, pero también cometieron algún error importante. Sobre todo, apartar a los sindicatos de la estructura de poder del partido. Hubo mucho resentimiento hacia los sindicatos durante la guerra de Vietnam, ya que se habían puesto de parte del presidente Lyndon B. Johnson. También flotaba la sensación (en mi opinión, correcta) de que los sindicatos se habían convertido dinosaurios, sin contacto con la realidad y demasiado centrados en los trabajadores blancos. Todas esas objeciones eran razonables, pero cuando te quitas de encima a los sindicatos también te quitas de encima los intereses de la clases trabajadoras".

¿Cuál es el legado Obama?

El problema que señala Frank consiste en que las élites se cierran sobre sí mismas. "Hay un lado oscuro en la ortodoxia. Cuando todos los miembros del gabinete de Barack Obama salen de Harvard estás limitando mucho el rango de visiones económicas a tu disposición. Obama siempre escoge la ortodoxia. Es uno de los problemas que veo a la meritocracia, que es la ideología de la clase profesional, basada en que las personas que triunfan están ahí porque lo merecen, porque son los más listos y porque son los mejores. Uno de los fallos de la meritocracia es la ortodoxia, que genera expertos que no escuchan las voces de fuera de su disciplina. Los economistas son el ejemplo más flagrante".  

El ánimo de lucro se impone fácilmente a la deontología. Pero, cuando perteneces a la clase profesional, parece que todo se te perdona

Frank también denuncia que la burbuja de las hipotecas 'subprime' y escándalos como Enron demuestran que hay profesiones con un alto grado de corrupción estructural. "Entre ellas, destacan los contables y los ejecutivos del sector financiero e inmobiliario". El ánimo de lucro se impone fácilmente a la deontología. Pero, cuando perteneces a la clase profesional, parece que todo se te perdona. Frank ha votado a Obama siempre que se ha presentado, pero su conclusión es que apenas hay diferencias con George Bush Jr. "Obama no se rodeó de los sinvergüenzas codiciosos típicos de la administración anterior, sino que escogió personas brillantes, sobradas de méritos académicos. Lo deprimente es que el resultado fue el mismo. Por ejemplo, sus relaciones con Wall Street fueron una continuación de las políticas de los republicanos. Siguieron con los rescates. Eso es lo que me hizo pensar que algo no funcionaba en el gobierno”, confiesa.  

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