Un chute de Cervantes libre de polvo y caspa
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en el teatro de la comedia desde el jueves

Un chute de Cervantes libre de polvo y caspa

'Cervantina' reúne lo mejor de las obras del genio de nuestras letras para reivindicar su vigencia a través del ritmo trepidante, la música y el humor de la exitosa compañía Ron Lalá

placeholder Foto: 'Cervantina', de Ron Lalá y la CNTC (Ceferino López)
'Cervantina', de Ron Lalá y la CNTC (Ceferino López)

Es tiempo de Cervantes. De un Cervantes sin polvo ni caspa y popular. Es tiempo de Cervantesreivindica Ron Lalá, la compañíaculpablede demostrarnosque el autor de 'El Quijote' es divertido y tremendamente actual, yno solo por el IV Centenario de su muerte -que también-. Tras el éxito de 'En un lugar del Quijote', los 'ronlaleros' atacan de nuevo en su 20 cumpleaños con 'Cervantina', en el Teatro de la Comedia (desde el jueves y hasta el 6 de febrero, con posterior gira nacional) en una coproducción con la Compañía Nacional de Teatro Clásico.

'Cervantina' es una folla,es decir una fiesta barroca de entremeses enhebrados, que se abre y cierra con Cervantes como protagonista y va juntando fragmentos de 'El Quijote', 'El viejo celoso extremeño', 'La gitanilla', 'El hospital de los podridos', 'Rinconete y Cortadillo', 'Viaje del Parnaso, 'Fin de fiesta', 'Persiles', 'El licenciado Vidriera', 'El retablo de las Maravillas', 'El coloquio de perros','La Galatea' y prólogos y citas cervantinas conel sello de la compañía: ritmo trepidante, música en directo, humor yverso... y más de 30 personajes sobre el escenario.

"Es un cóctel de virus que termina siendo una vacuna. Es un cóctel de las 'Novelas ejemplares' y los 'Entremeses' con un par de historias originales y una invitación al público a encontrarsecon Cervantes y con unos personajes que rezuman libertad,un ingenio y una rebeldía notables, además de quetienen una actualidad apabullante", explica el director de la compañía,Yayo Cáceres.

"Cervantes desnuda la sociedad con una crueldad y una libertad fabulosa. Y por eso nos enfrenta a un discurso muy actual", cuenta a El Confidencial. Basta con detenerse en personajes como Marcela y su reivindicación de la libertad de la mujer, Leonora vendida por un puñado de ducados,Preciosa y su defensa de los gitanoso las corruptelas de dos ladronzuelos llamadosRinconete y Cortadillo, añade, para darse cuenta de ese rodillo de libertad y actualidad que es Cervantes. Por eso es necesario seguir reivindicándolo, porque"estamos entrando en una escala de intolerancia fenomenal a nivel político o religioso. Cada vez somos más políticamente correctos y eso es el peor de los virus".

En esta celebración del mejor Cervantes que es 'Cervantina', Ron Lalá ha querido poner el foco, además de en su vigencia, en su humanismo."Queríamos mostrar gran parte de las facetas de Cervantes como el granhumanista que es,que fabrica el humor humanista y mira directamente a los ojos del espectador, pero también resaltar su faceta en la ciencia ficción. Habla de mujeres libres alzadas contra la injusticia, sus personajes cambian de sexo, de raza... Todo muta. Y disfrutar con Cervantes para meter nuestro propio lenguaje y enamorar al espectador, y que cuando salga se meta en la librería de al lado y lea a Cervantes", explica Álvaro Tato, encargado de la dirección literaria del montaje además deCarducha, Cervantes, Maniferro, arriero o Cariharta.

"La comedia espejo de la vida humana, ejemplo de lascostumbresy imagen de la verdad", dice Íñigo Echevarría citando 'El Quijote' para explicar que el teatro es el reflejo de nuestra sociedad y eso es justamente lo que hizo el padre del hidalgo manchego. "Cervantes lo que hace es hablar de la España de la época. Habla de la igualdad de razas, de género... es un hombre de su tiempo y avanzadísimo, tanto que por momentos parece que está hablando del siglo XXI. Nuestra forma de trabajar es eso: contar lo que nos pasa en la calle. Ahí es donde casamos". "Cervantes era un colega en eso", asienten sus compañeros.

"Cervantes deja que sus personajes hablen. No los filtran; por esoincomodan. No los juzga; por eso son rebeldes. No los condiciona; por eso son libres y él, Miguel de Cervantes, es libre con todos ellos", aseguraCáceres, quien define al escritor alcalaíno como "un escritor divino si no fuera tan humano".Es, por tanto, esa universidad lo que ha hecho fácil tramar este espectáculo de versiones y diversiones cervantinas. "Cervantes es una esfera", le define. "Todo el tiempo hace girar su obra sobre sí misma y consigue una fuerza centrífuga gigantesca. Es una rueda que gira sobre sí misma y que te apabulla".

"Cultura sin polvo ni caspa"

Y la única forma de acercarse al genio de nuestras letras -además de aplicando la receta de que "ser moderno es ir para atrás"-es hacerlo libres de prejuicios y con honestidad, prosigue Tato. Algo que sigue siendo su máxima 20 años después de que un grupo de amigos se juntaran en el instituto "para hacer música y poesía". Dos décadas después, señalan, pesa la responsabilidad que supone ese matrimonio que han ido construyendo con Cervantes y los clásicos del Siglo de Oro. "Somos conscientes de la responsabilidad que entraña estar en un frente que la sociedad necesita de forma desesperada: lacultura vista sin polvo ni caspa, como es realmente", añade.

"Hay muchos prejuicios sociales y, a veces, educativos y administrativosenla concepción de la cultura como algo elevado que hace que tenga escasa presencia en los medios o en la aulas. Los jóvenes alucinan cuando vienen a vernos al teatro porque nunca lo han visto. Pasamos de ser sus enemigos cuando entran a que nos pidan una foto. Hay que despejar esa caspa de la cultura y dejar de considerarla como algo que mirar de abajo a arriba, y que está bien si te has aburrido convenientemente", reinvidica.

En este sentido,Cáceres tira de comparación entre España, donde es difícil ver regularmente obras de García Lorca, Calderón de la Barca o Valle-Inclán,eInglaterra, donde conviven innumerables montajesde Shakespeare. "Aquí se debería hacer todo el tiempo a Lorca, Calderón o Cervantes. Es tarea del pueblo hacerlo", dice contundente.

"Las comparaciones no son odiosas, son fantásticas si te hacen saber dónde estás parado. España está a la cabeza en tener una de las lenguas más magníficas de la humanidad, en poetas y autores de teatro, pero está atrasada en la gestión. Aquí la cultura no es una cuestión de Estado", analiza.Algo a lo que se une, comenta Miguel Magdalena, la "sensación de que la cultura no es rentable". "Esperan bienes tangibles y no pensamos en lo que le ocurre a la gente cuando está en contacto con el teatro, la música o la danza. Parece que eso no existe desde el punto de vista mercantil". Es, precisamente, ese legado no mercantil el que reclaman demostrando que Cervantes sigue siendo presente en este siglo XXI y futuro.

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